PORTUGAL CAMPEÓN DE LA EUROCOPA CON GOLAZO DE EDER..!!

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SAINT DENIS.- Historia pura para Portugal. Después de igualar sin goles ante Francia en los noventa minutos, el gol de Éder a los 109 minutos del segundo tiempo suplementario desató la locura. Con el 1-0, la selección portuguesa alzó la Eurocopa 2016 y consiguió su primer título internacional en mayores.

 

La historia no había comenzado bien en París para el equipo que conduce Fernando Santos. A los 23 minutos del primer tiempo, Cristiano Ronaldo debió abandonar el terreno de juego tras un golpe que recibió por parte de Dimitri Payet a los siete. Entre lágrimas y en camilla, el crack portugués debió ser reemplazado por Ricardo Quaresma.

 

 

En una final con poca emoción y poco fútbol, las acciones más claras fueron para Francia: la primera la tuvo Antoine Griezmann en la primera parte, pero su cabezazo fue despejado de gran manera por el arquero Rui Patricio, la gran figura del encuentro; y la segunda fue para André-Pierre Gignac, en el último minuto, pero su remate dio en el palo.

 

Éder, que había ingresado a falta de diez minutos en lugar de Renato Sanches, se convirtió en el héroe inesperado. En el segundo tiempo suplementario, a los 108 minutos, remató desde afuera del área y venció la valla de Hugo Lloris para anotar el único tanto de la final. Un gol que será recordado para siempre en la historia del fútbol portugués.

 

 

EL  PARTIDO

 

 

 

El fútbol da tantas vueltas que Portugal ganó en París a la griega, como aquella inopinada Grecia que la derrumbó en Lisboa en la final de 2004. En un partido de bancarrota, que solo rebobinarán los portugueses, y quizá únicamente los muy fanáticos, Portugal se sobrepuso como antes dicho,  a un impacto tremendo, la prematura lesión de Cristiano Ronaldo. Sus sollozos, los de la frustración y los del triunfo, quedarán como póster del torneo. Una Eurocopa  de poco  buen fútbol coronó a una selección que se las fue apañando sin mucha púrpura, pero a la que la historia le debía un tributo, por la memoria de Eusebio, por Coluna, por Futre, por Chalana, por tantos buenos futbolistas. En Saint-Denis tuvo mucho mérito al derrotar a Francia con el golpe demoledor de perder a CR muy pronto. Un gol en la prórroga de Eder dejó helada a toda Francia, cuya selección fue de largo la más atlética, no la más poética ni de buen gusto futbolero. El forro muscular no le bastó. El balón, al que pocos trataron con mimo, eligió sin remedio al moreno Eder.

El arranque pareció un simulacro de final, con errores groseros.

Descolgado en la banda derecha del ataque luso, en la zona templada de medio campo, CR hizo un control, Payet llegó sin frenada, tocó el balón pero le golpeó con la pierna de apoyo en la rodilla izquierda. Dio la impresión de que al portugués la entrada le pescó  con los músculos anestesiados, sin tensión. No esperaba el atropello. Era el minuto nueve y, tras la primera atención médica, el hombre quiso seguir. Cristiano es de estos tipos que no dejan la plaza salvo por una cornada tridimensional. En los ocho minutos más que soportó sobre la hierba se le vio molesto, renqueante, con el gesto torcido, mira que mira la rodilla, soba que soba. Hasta que en el minuto 17 casi se rinde. Se fue al suel. Otro tratamiento médico y, ya con la zona vendada, de vuelta al juego. Nada, imposible, en el minuto 23 la rodilla dijo basta y a CR se le vino el mundo encima. No había forma de consolarle y se fue de Saint-Denis en camilla, con un llanto infinito y el aplauso de todo el estadio. Una conmoción para todo Portugal. Una desgracia para el fútbol.

Con la baja de CR, Fernando Santos tiró del veterano Quaresma, Renato se fue al eje junto a Adrien Silva y William Carvalho, y el equipo se perfiló de otra manera, con un 4-3-3. Apenas encontró salida, más aplicada en controlar el juego sin balón. Francia, más obligada por su condición de local y la rebaja de su rival sin CR, se limitó a alguna chispa de Griezmann y Payet, y la exuberancia física de Sissoko, que cuando mete el turbo no es un futbolista, es una tromba. No siempre saca el provecho debido a su imponente motor, pero se acercó al gol tras un buen amague que desvió Rui Patricio.

 

A Portugal le quedaba colgarse de su portero, y echarse en brazos de gente como Pepe o exprimir la intendencia de William Carvalho. Es decir, aferrarse a su andamiaje defensivo. Y no solo por el infortunio de su grandiosa estrella y capitán. Es una selección predispuesta al tajo y la trinchera con Cristiano como punto final. En Saint-Denis no tuvo un punto seguido. Nani, que parecía exiliado del fútbol de primer nivel, ha hecho un estupendo campeonato, pero no es lo mismo.

Sorprendió que Deschamps retirara pronto a Payet, que ha sido uno de sus sostenes en el torneo y quien mejor interpreta el juego francés junto a Griezmann, autor, ya en el segundo tiempo, de otro gran cabezazo interferido por Rui Patricio, en París, el mejor centinela portugués. Con y sin Payet, Francia seguía entrecortada. Precisa ejecutar todo al máximo volumen, juega a fogonazos, tiene más piernas que pies. Sissoko, como exponente. En otro supersónico acelere casi bate al meta luso.

 

Complacida con su papel de resistente, Portugal era feliz con tal de que menguara el tiempo. Para nada le disgustaba el horizonte de una prórroga y, llegado el caso, unos cuantos penaltis. Casi lo evita Gignac, que tras mandar a la lona a Pepe con un regate, disparó al poste derecho de Rui Patricio. Era el tiempo añadido antes de prolongar la trama otra media hora. En las prórrogas el pánico se multiplica, un traspié suele ser terminal. Como pudieron serlo un testarazo de Pepe, en fuera de juego, y otro de Eder, bien atajados por Lloris. Y Guerreiro, con una falta, mal señalada por el árbitro, que se fue al larguero. Con la pelota detenida no hace falta el juego para ser una amenaza. Pero el fútbol es tan intrigante que la bomba salta cuando menos se la espera. Un jugador telonero, Eder, reserva, delantero del Swansea cedido al Lille y que solo llevaba tres goles en 28 partidos internacionales, calzó un disparo raso y lejano al que no llegó Lloris. Charisteas, el griego que crujió a Portugal en 2004, vestido de portugués. Todo un consuelo para Cristiano en un día en el que tanto lloró de rabia como de felicidad. El fútbol quita y da en una misma noche. Al final, el desconsuelo fue francés.

La  sonrisa  y  grande.  Para  Ronaldo..

 

 

 

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