FRAGMENTACIÓN Y DOMINIO EL CONGRESO QUE HEREDA EL PRÓXIMO GOBIERNO..!!!!

Escribe: Jhon Smith
Los números no mienten. Según la proyección actualizada de Dapper con datos de la ONPE al 15 de abril de 2026, el nuevo Congreso de la República quedaría configurado de forma clara y contundente. En el Senado, Fuerza Popular obtendría 21 escaños, seguido por Juntos por el Perú con 12, Renovación Popular con 10, y el resto repartido entre Partido del Buen Gobierno, Partido Cívico Obras y Ahora Nación. En la Cámara de Diputados, el panorama es aún más marcado: 40 curules para Fuerza Popular, 34 para Juntos por el Perú, 16 para Renovación Popular y cifras menores para los demás. En total, un Congreso bicameral donde la primera fuerza política tiene una presencia dominante pero no absoluta.

La buena noticia es que, por primera vez en muchos años, parece haber un Congreso con mayorías viables. No estamos ante el fragmentado e ingobernable parlamento unicameral de periodos anteriores, donde cualquier ley se caía por un voto. Aquí hay bloques consistentes que podrían permitir la aprobación de reformas estructurales modernización del Estado, atracción de inversión, seguridad ciudadana o ajuste fiscal.
Además, el ruido ya está instalado. Rafael López Aliaga, de Renovación Popular, exigió nuevas elecciones alegando fraude, mientras el experto José Tello dejó claro que no existe causal legal para anular el proceso. Ese tipo de declaraciones, sin pruebas contundentes, solo alimentan la desconfianza ciudadana y polarizan aún más un país que ya viene cansado de confrontación. La política no puede seguir siendo un ring de boxeo permanente.
Lo más preocupante, sin embargo, no son los números de hoy, sino la actitud de mañana. ¿El nuevo Congreso estará a la altura de los desafíos del Perú de 2026? ¿O repetiremos el viejo guion de obstruccionismo, leyes populistas y peleas estériles? La bicameralidad que tanto se discutió debería servir precisamente para eso: para que el Senado sea una cámara de reflexión y la de Diputados una cámara de acción. Pero si ambos se convierten en trincheras partidarias, habremos cambiado de estructura pero no de problemas.
Al final, el mensaje es claro para los ganadores y para los perdedores el Perú ya no tolera más parálisis. Los electores han hablado con sus votos. Ahora les toca a los elegidos demostrar que pueden gobernar juntos, aunque piensen distinto. Porque si el nuevo Congreso se dedica a pelearse entre sí mientras el país sigue esperando empleo, seguridad y futuro, no habrá bicameralidad que salve a nadie.
El reloj corre. La oportunidad está sobre la mesa. Solo falta que la clase política decida, por una vez, aprovecharla.







