Escribe: Jhon Smith

¡Basta ya de tanta vergüenza! Piero Corvetto, el actual jefe de la ONPE, no es un simple funcionario incompetente es un delincuente traidor a la patria que ha puesto en jaque la democracia peruana con su desastrosa gestión y ahora pretende escabullirse como rata de alcantarilla. Mientras el país entero todavía digiere el caos logístico que convirtió las elecciones del 12 de abril de 2026 en un circo vergonzoso, este sujeto ya tenía todo planeado sus vacaciones de lujo del 7 al 12 de mayo, firmadas en una resolución del 8 de abril, cuatro días antes de la votación. ¿Casualidad? ¡No! Es premeditación pura.

Corvetto no solo falló en lo básico distribución de material electoral, cédulas olvidadas en vehículos, mesas que no se instalaron, votación que se tuvo que extender hasta el 13 de abril. Él saboteó el proceso desde adentro. La ONPE bajo su mando colapsó, el JNE tuvo que denunciarlo penalmente, la JNJ lo investiga y todo el perú exige su cabeza. Y en medio de este incendio que él mismo provocó, el señor se va de “descanso vacacional” correspondiente al periodo 2022-2023. ¿En serio? ¿Se cree que los peruanos somos idiotas?

Este no es un error administrativo. Es traición. Traición a millones de ciudadanos que hicieron fila durante horas, que esperaron bajo el sol, que confiaron en que sus votos serían contados con transparencia. Corvetto no solo dejó al país sin rumbo electoral dejó al descubierto que la ONPE, bajo su liderazgo, es un nido de negligencia y posible corrupción. Y ahora, con la segunda vuelta en el horizonte, pretende ausentarse justo cuando más se le necesita. ¿Para qué? Para no dar la cara. Para no responder por las denuncias. Para preparar su salida del país y fugarse como tantos otros corruptos que han destruido el Perú.

¡Deténganlo ya!

La Junta Nacional de Justicia debe suspenderlo inmediatamente. El Ministerio Público debe ordenar su detención preliminar. Y la Policía Nacional debe prohibirle la salida del país con carácter urgente. No podemos permitir que este traidor aproveche sus “vacaciones” para tomar un avión y desaparecer, dejando al Perú sin respuestas y sin justicia. Ya basta de que los responsables de las peores crisis institucionales terminen en Miami tomando piña colada mientras el país se desangra.

Piero Corvetto no merece ni un día más al frente de la ONPE. No merece ni un minuto de libertad mientras existan indicios de que su gestión fue un atentado contra el derecho al sufragio. Es un delincuente de cuello blanco que ha jugado con la voluntad popular. La patria no se defiende con tibieza se defiende con mano dura.

Perú exige cuentas. Perú exige que los traidores paguen. Y Piero Corvetto, el hombre que estaria planeando sus vacaciones para fugarse del pais mientras el proceso electoral se derrumbaba, debe ser el primero en caer. ¡Detención inmediata! ¡Prohibición de salida del país! ¡Que responda ante la justicia como el delincuente que es!

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