CENSURADO MINISTRO SANTIVAÑEZ POR SU INCOMPETENCIA EN LA SEGURIDAD CIUDADANA..!!!

El Congreso de la República del Perú marcó un punto de inflexión al aprobar, con 78 votos a favor, 11 en contra y 20 abstenciones, la censura del ministro del Interior, Juan José Santivañez. Este hecho, que obligó al titular del Mininter a presentar su renuncia tras diez meses en el cargo, se dio en medio de una creciente crisis de inseguridad ciudadana y fuertes cuestionamientos a su gestión. La decisión parlamentaria, comunicada a la presidenta Dina Boluarte para su ejecución en un plazo de 72 horas, reflejó tanto el poder de la presión popular como las limitaciones de un sistema político que sigue buscando respuestas efectivas. A continuación, se analizan los aspectos positivos y negativos de este episodio que resonó en todo el país.
Entre los puntos positivos, la censura representó una victoria para la ciudadanía y el Legislativo como expresión de accountability. La masiva votación a favor superando con creces los 66 votos requeridos evidenció un consenso poco común entre bancadas como Fuerza Popular, Renovación Popular y Podemos Perú, que actuaron en bloque, sumándose a otras fuerzas como la Bancada Socialista y el Bloque Democrático. Este respaldo reflejó la indignación popular tras eventos como el asesinato de Paul Flores, vocalista de Armonía 10, el 16 de marzo, que catalizó la exigencia de un cambio en el liderazgo del Mininter. Además, el proceso demostró la capacidad del Congreso para actuar con rapidez y decisión frente a un ministro cuya gestión fue calificada de “desastrosa” por figuras como el coronel en retiro Harvey Colchado, quien lo acusó de proteger intereses oscuros. La salida de Santivañez también abrió la puerta a un posible replanteamiento de las estrategias de seguridad, un clamor que resonaba en las calles y que encontró eco en el hemiciclo.
Sin embargo, la censura no estuvo exenta de sombras. Un aspecto negativo fue la falta de un plan claro para lo que sigue. Aunque la destitución de Santivañez fue celebrada por muchos, la ausencia de propuestas concretas por parte del gobierno o el propio Congreso dejó en el aire la incógnita sobre cómo se enfrentará la crisis de inseguridad, que no se resuelve solo con un cambio de rostro. La presidenta Boluarte, quien había respaldado al ministro hasta el final, enfrenta ahora la presión de nombrar a un sexto titular del Interior en su gestión, lo que pone en duda la estabilidad y coherencia de su administración en un sector clave.
Otro punto crítico fue la polarización durante el debate: mientras algunos congresistas, como María Acuña de APP, cuestionaron la utilidad de la censura sin un reemplazo sólido, otros aprovecharon para atacar al Ministerio Público o desviar el foco hacia reformas judiciales, diluyendo la atención en el problema central. Además, las ausencias de 17 parlamentarios —11 con licencia y 6 sin justificar generaron críticas sobre el compromiso de algunos legisladores en un momento crucial.
