PRESIDENTE JOSE MARIA BALCÁZAR CONFIESA SU GRAN RACISMO¡NO A LOS BLANCOS NI A LOS RICOS! QUIÉNES SON LOS MÁS DISCRIMINADORES EN LA ULTRA IZQUIERDA RADICAL RESENTIDA QUE GOBIERNA CON ODIO..!!!!!!

Escribe: Jhon Smith
José María Balcázar, ese octogenario presidente interino sacado del baúl de los recuerdos de Perú Libre, se paró en Monsefú como un cacique de pueblo y soltó la frase que desnuda su alma podrida por el odio “En mi gabinete no hay ningún blanco ni acaudalado. Ningún patrón. Aquí no hay caciques. Estamos hablando entre amigos del mismo nivel social”.
!Qué vergüenza!. Este señor no está formando un gabinete, está declarando una purga racial y clasista. Está diciendo, con la boca llena y ante cientos de aplaudidores, que el color de piel y el tamaño de la billetera son criterios de exclusión oficial. No es inclusión, es apartheid al revés. No es justicia social, es venganza barata disfrazada de discurso popular. Balcázar no gobierna para todos los peruanos gobierna contra los “blancos” y contra los que se atrevieron a prosperar.
Y lo peor lo dice con orgullo. Como si excluir por raza y clase fuera un acto de valentía revolucionaria. Como si el Perú no fuera un país mestizo, diverso, donde el talento y el esfuerzo deberían importar más que el tono de piel o el apellido. Este es el mismo discurso que usaron los peores regímenes del siglo XX dividir, etiquetar, odiar al “otro” para justificar el poder. Solo que ahora el “otro” son los blancos y los acaudalados. Mañana será cualquier disidente.
¿Quiénes son los verdaderos discriminadores en la política peruana? No son los empresarios de San Isidro ni los «limeños blancos» que tanto odian desde la izquierda cavernaria. Los más discriminadores, los más tóxicos, los más hipócritas, son precisamente los Balcázar, los Cerrón, los Bellido y toda la caterva de Perú Libre y sus aliados mas radicales resentidos de la izquierda. Son los que llegaron al poder prometiendo acabar con la discriminación y terminaron institucionalizándola al revés. Son los que gritan “racismo” cuando un limeño mira mal a un hermano de provincia, pero aplauden cuando un presidente excluye explícitamente a los blancos de las decisiones del Estado.
Miremos la historia reciente sin paños calientes Pedro Castillo y su pandilla ya nos enseñaron la receta. “No a los caviaritos”, “no a los pitucos”, “congreso de la muerte”, “terruqueo” al revés. El mismo veneno, solo que ahora con discurso “popular”. La izquierda peruana no combate la discriminación la ejerce con saña porque le conviene electoralmente. Mientras los verdaderos pobres siguen en la miseria, ellos se llenan la boca de odio racial para distraer y mantener el control. El racismo en el Perú siempre existió (clase alta limeña mirando por encima del hombro al provinciano), pero nunca fue tan descarado, tan oficial y tan peligroso como ahora que viene desde el Palacio de Gobierno.
Balcázar no es un “hombre del pueblo”. Es un político profesional que usa el resentimiento como combustible. Su gabinete no es diverso es homogéneo en mediocridad ideológica y en odio de clase. ¿Dónde están los mejores cerebros del país? ¿Dónde están los técnicos, los empresarios exitosos, los académicos brillantes que podrían sacar al Perú del hoyo? Excluidos por ser “blancos” «Morenos» «Amarillos o “acaudalados”. Prefieren rodearse de “amigos del mismo nivel” porque así nadie les cuestiona la ineptitud. Eso no es gobernar es perpetuar la miseria para seguir mandando.
El Perú no necesita más división racial ni clasista. Necesita meritocracia feroz. Necesita que el mejor sea ministro recto y firme, Ya sea blanco, moreno, provinciano, amarillo, negro, rico o pobre. Lo que sobra es resentimiento barato y envidia convertida en política de Estado. Balcázar y los suyos no representan al verdadero pueblo peruano de todas las razas, representan al peor vicio actual el odio al que progresa.
Mientras ellos sigan gobernando con este veneno, el Perú seguirá siendo el país de las oportunidades perdidas. El día que un presidente se atreva a decir “en mi gabinete están los mejores, sin importar color ni bolsillo”, ese día empezaremos a sanar. Hasta entonces, Balcázar y su frase racista quedarán como el símbolo de lo más bajo que puede llegar la política peruana la discriminación convertida en bandera oficial.








