La fiesta de la Virgen de la Candelaria ha de comenzar en Puno, la capital del folklore peruano. A Dina le tienta la posibilidad de aparecer allí con un traje típico, como antes lo ha hecho en Apurímac y Ayacucho.
¿De qué podría vestirse? ¿De Mama Ocllo? ¿Y quién sería su Manco Cápac? ¿Su Premier Adrianzén, quien no es nada manco cuando se trata de reprimir, pero que sí es un capo de la mafia en el poder? ¿O tal vez quiera ponerse a bailar, tal como lo hizo en palacio de gobierno durante la bajada de reyes? ¿Se atrevería a danzar la morenada donde se estila levantarse la minifalda para mostrar muslos sexis?
Y hablando de morenos, ¿cuándo habrá justicia contra los 7 refugiados haitianos que murieron en Desaguadero, cuando las armas de la dictadura desaguaban cientos de balas y perdigones en Juliaca, Macusani y el Titicaca?
¿O se pondría a hacer piruetas como la de los caporales? A fin de cuentas, ella ha dado brincos mayores que los de esos danzantes, pues nadie en nuestra historia ha saltado desde ser electa como una marxista-leninista hasta derrocar a todos sus camaradas y gobernar como porkista-fujimorista.
¿O querrá moverse al ritmo de la diablada? En ese caso, muchos le podrán decir que no necesita colocarse la máscara roja con ojos saltones y largos cuernos, pues ella es la diabla que hace un año baleó a cientos de quechuas y aymaras. Quizás algún pícaro cree la danza de la dinablada donde los demonios bailen portando la banda presidencial.
Y si la llevan al lago, ¿qué pasa si la pasean por una isla de los uros hasta llevarla a un lugar donde la totora se hunda y le encaren por haber dejado que 6 soldados puneños hayan muerto ahogados y congelados en el río Ilave?
Según sus fieles, la Virgen está libre de pecado, pero la Presidenta es una infiel pecadora que se ha acostado políticamente con medio mundo y que donde va enciende la candela. Con toda seguridad en al altiplano la van a recibir con más hostilidad que en sus viajes al exterior y a Pichanaqui, Apurímac o Ayacucho. Le retrucarán de que Puno SI es el Perú y de que el mejor hotel local en el que ella debiera alojarse (y por muchos años) en uno que queda en Yanamayo.

Isaac Bigio. Politólogo economista e historiador con grados y postgrados en la London School of Economics & Political Sciences.

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