Naciones amazónicas

Escribe: Isaac Bigio
Los 15,000 a 30,000 shipibo-konibos son una nacionalidad compuesta por la unión de dos etnias del Ucayali. Ellos han denunciado a una rica estilista y al editor de una revista de modas por actitudes o expresiones racistas contra ellos, así como de haber querido explotar su conocimiento ancestral para su lucro personal.
La indignación generada ha conducido a que se afecte las ventas y a las redes sociales de dicha empresaria modista y a que los nativos amazónicos vengan demandando una ley para proteger su patrimonio cultural contra la explotación comercial.
Los pueblos amazónicos han transformado a la mayor cuenca fluvial del planeta en el jardín artificialmente creado por el hombre más grande que ha tenido este planeta.
Mientras muchas civilizaciones desarrollaron cultivos de cereales, los amazónicos seleccionaron frutos, plantas y árboles para alimentarse, curarse y vestirse que sembraron por doquier mientras construyeron diques para peces y mega-urbes interconectadas, además de que inventaron la “tierra negra del indio”, como el mejor y más durable suelo fértil del mundo.
Uno de los mayores aportes de los shipibo koniba a la cultura mundial es su arte kené con son sus tejidos coloridos que reflejan su cosmovisión, los mismos que pueden dar paso a alfombras tan espectaculares como las persas.
Esta semana mi primo fue a visitar a su comunidad en Cantagallo (Rímac), la cual se encuentra en la Panamericana norte. David Bigio me cuenta de la tremenda frustración que ellos sienten porque carecen de agua y servicios, mientras que a solo 10 minutos se encuentra el palacio de gobierno donde hay una presidenta que fue elegida presentándose con polleras, pero que hoy prefiere hacer gastos exorbitantes en joyas, relojes, trajes y cirugías estéticas en vez de atender a sus compatriotas más necesitados.
Les parece increíble como pueda haber un ministro de educación que justifique la violación de menores selváticas aduciendo que es una “practica cultural” y que ahora condene a los indígenas que protestan como si fueran “ratas”. Ellos también cuestionan a la forma en la cual se les adquiere sus productos a precios tan bajo mientras se les comercializa en miles de soles o dólares.
Mientras Bolivia ha oficializado más de 30 lenguas nativas y Canadá les da autogobierno a pueblos originarios, las primeras naciones peruanas son ignoradas, sus tierras son entregadas a concesiones mineras, petroleras o madereras (las cuales destruyen sus ecosistemas) y su cultura es despreciada o abusivamente comercializada.
Es normal que nuestros niños puedan reconocer y nombra a decenas de pokemones o personajes de “One Piece” y otras series, pero va a ser difícil encontrar a algún presidente (presente o pasado), ministro o congresista que sepan los nombres y características de todas nuestras más de 50 naciones indígenas.
En pleno siglo XXI, el Perú sigue siendo un país racista donde sobrevive el desprecio y la segregación colonial de los descendientes de los conquistadores sobre los pueblos oriundos.
Isaac Bigio. Politólogo economista e historiador con grados y postgrados en la London School of Ecnomics.
