Escribe : Isaac Bigio

Saladina.

Como Dina se encuentra al final del ránking de popularidad de los presidentes americanos, la selección que ella y Keiko han salado disputa la cola en la tabla de Sudamérica para el mundial de fútbol.

Saladino fue el guerrero victorioso de las cruzadas. Saladina, en cambio, es Dina que «sala» a la bicolor, la cual hoy anda crucificada. Hasta por el anterior colero, Bolivia, esta ha sido derrotada.
Nuestra selección tiene un 12avo jugador clave: su hinchada. Esta fue la campeona mundial en Moscú 2018. Cuando esta se desanima se influye negativamente en el equipo. En el último match que se jugó antes de las presidenciales del 6/6/2021, la selección fue goleada jugando en casa contra Colombia. Muchos fans estaban indignados porque el polo bicolor fue utilizado por Keiko como su camiseta electoral y porque varios seleccionados hicieron un spot publicitario para apoyarle.
Hoy, hay una nueva ola de desencanto, pues el seleccionado antes apareció con Boluarte y su premier Otárola, además de estar poniendo en la camiseta el logo de Repsol, la multinacional responsable de la peor masacre medioambiental de la historia de Lima -Callao. Para empeorar, un portero (que antes hizo publicidad por el fujimorismo) agredió en la cancha a un compatriota menor de edad porque él fue a pedirle un autógrafo al rival Lionel Messi.
Mientras las grandes potencias olímpicas impulsan todos los deportes y sus respectivos medios balancean en sus reportes distintas disciplinas, en el Perú los gobiernos, diarios y programas deportivos se centran en el fútbol (y solo en el masculino, no en el femenino). Quienes han obtenido las 32 medallas en los juegos panamericanos no reciben suficiente cobertura periodística y menos aún apoyo financiero estatal. Ese descuido a dichas disciplinas y a esos valores es otra forma en la que Dina «sala» al deporte.
La prensa da más atención a un machista concurso de belleza. La presidenta solo le interesa posar con futbolistas, el papa, el Cristo Moreno o algo popular para evitar ser más impopular.
El fútbol debe dejar de vender su integridad moral para ser partidarizado o asociado a ecocidas. Urge un mayor impulso financiero y periodístico a otras disciplinas deportivas.

Isaac Bigio. Politólogo economista e historiador con grados y postgrados en la London School of Economics & Political Sciences.

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