Escribe : Isaac Bigio

Desde que llegó a la presidencia, Dina Boluarte ha sido la única presidenta mujer de Sudamérica. Empero, en Iberoamérica hay otras damas que ocupan ese mismo puesto: Xiomara Castro en Honduras desde enero 2022 y Claudia Sheinbaum desde este mes en México.

Todas ellas fueron electas prometiendo una economía social más inclusiva y soberana. Mientras Xiomara y Claudia fueron encabezaron sus propias listas que alcanzaron en una sola votación más del 50% de los votos superando ampliamente a sus rivales, Dina apareció sin mayores méritos propios como segunda de la plancha de Pedro Castillo, por quien no hizo mucha campaña en la primera vuelta.

Castillo-Boluarte raspadamente ganaron el balotaje con menos de medio punto de diferencia. Luego en Colombia fue electa otra vicepresidenta mujer, Francia Márquez, quien, a diferencia de Dina, tuvo un marcado liderazgo social y compitió con su futuro compañero de plancha, Gustavo Petro, para la nominación presidencial de su frente.

Todas estas 4 mujeres fueron electas proclamándose como izquierdistas. Boluarte, además, decía abiertamente ser una marxista-leninista. Sin embargo, de todo este cuarteto, Dina ha sido la única que abiertamente ha traicionado a la izquierda, a su electorado, a su compañero de plancha y a sus camaradas.

Boluarte acabó poniéndose la banda presidencial con el apoyo de la ultraderecha (con la cual cogobierna), liberó y homenajeó al exdictador conservador y mantiene preso al presidente que la sacó del anonimato y a quien antes sirvió como vicepresidenta y ministra.

El 1 de octubre, Claudia, en vez de pedir a Dina que vaya a su juramentación como la primera presidenta del continente norteamericano, invitó a Lilia Paredes, la esposa de Castillo y primera dama depuesta por Boluarte.

Mientras Claudia obtuvo casi 36 millones de votos, Dina nunca ha sumado ni 36 mil en todas las contiendas en las que ha candidateado. Además, de ser una advenediza que ha demostrado una gran falta de ideas, principios, tacto y carisma, su principal vocación ha sido la de buscar el poder y los lujos a toda costa.

Hoy es la única presidenta en la historia universal que tiene un 5% de aprobación durante la mitad de su gestión.

Isaac Bigio. Politólogo economista e historiador con grados y postgrados en la London School of Economics.

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