Patty y su pata Patty.

Escribe: Isaac Bigio
Cuando la fiscal Patty Benavides estaba en su apogeo, ella tenía un séquito de aduladores, desde el alcalde capitalino hasta su tocaya chimpunera quien le quiso bautizar como la «dama de hierro».
Benavides, cuyo apellido proviene del hebreo «Ben David» (hijo de David), se creía la todopoderosa reina del Perú, así como David lo fue de la Judea bíblica. Se dio el lujo de allanar y encarcelar ilegalmente al presidente constitucional más votado de nuestra historia y hasta acabar tumbándolo a solo 5 1/2 meses de llegar a su puesto.
Cualquier fiscal anticorrupción podía acabar siendo removido por ella. Primero empezó con la que investigaba a su hermana Emma, una jueza acusada de enriquecerse con coimas de narcos, y luego fue tumbándose a varios de sus colegas que investigaban los casos de lavados de activos o Lava Jato. Cuando parecía que ella iba a lograr purgar a la JNJ y a Domingo Pérez, se destaparon chats donde se evidencian que su staff negociaba intercambio de favores con congresistas a fin de que ellos les ayuden a ir mochando o colocando autoridades legales según su preferencia.
Sindicada como cabeza de una red criminal, ya nadie sale en su defensa. «Porky» quien le dio la medalla de Lima como la mujer del año, se ha cerrado el hocico. Lo mismo pasa con su pata Patty Chirinos.
Esta última, que se proclamaba como su gran defensora, ahora ha sido cogida con las manos en la mesa negociando con la bancada del «Bloque Monetarial» (los que traicionaron a Castillo en beneficio de su propio bolsillo) para que esta, junto a otros parlamentarios, ayuden a reconfigurar la Defensoría e instancias judiciales.
Las 2 «Pattys» (Benavides y Chirinos) han evidenciado estar enlodadas en mafias. La chimpunera fue la principal mujer del único partido regional donde todos sus 3 exalcaldes y 2 exgobernadores regionales acabaron bajo rejas. Ambas jugaron en pared para orquestar el golpe contra Castillo. A 12 meses de este urge anular dicha vacancia ilegal.
Si bien hoy Dina llama a remover a su ex-pata Benavides, la verdad es que los peruanos quieren que se vayan ambas, al igual que este congreso con tantas patotas tan antipáticas, corruptas y antipatrióticas.
Isaac Bigio. Politólogo economista e historiador con grados y postgrados en la London School of Economics & Political Sciences.
