Se va Reinoso, ¿y cuándo Dina, la reinasa?

Escribe: Isaac Bigio
La selección nacional volvió a quedar mal. Ni siquiera jugando de local pudo dejar de estar en la tabla sudamericana al final. No le ganó al único equipo continental que nunca ha jugado en un solo mundial.
Cuando acabó el match donde Perú empató 1-1 a Venezuela, las tribunas corearon «¡Fuera Reinoso!». Tras ese rechazo y los resultados en el Estadio Nacional, a Reinoso, Oblitas le ha dicho «¡sal!». El problema no es solo él, sino la crisis social y la descomposición moral a escala general.
La bicolor empezó a «salarse» cuando Keiko quiso apropiarse de su camiseta y compró a varios de sus jugadores como símbolo partidario disfustando a millones. Luego la ecocida Repsol, Boluarte y Otárola han querido reflotar asociándose con nuestro elenco de balompié. Muchos hinchas en las redes pedían que «pierda la selección de Keiko, la Repsol o Dina». Ya se ha enajenado al jugador más importante de todos: el público que la alienta y que fue premiado como la mejor barra del mundial 2018.
Ya se han ido la ministra de exteriores y el del interior. Se vocea que la próxima baja puede ser la del Premier acusado de varias irregularidades. Empero, quien más quieren los peruanos que se vaya, no es tanto el «cabezón», sino la usurpadora «presidenta de la nación.»
Esta última es una caricatura de reina. No fue electa directamente por la población y es que como una monarca europea que reina, pero no gobierna (algo que sí hacen Keiko y el Congreso).
Si la «reinasa» u Otárola hubiesen estado viendo el partido, también el público les hubiera dicho «¡fuera!». Boluarte detenta la única presidencia de nuestra historia que antes de cumplir 12 meses en el poder tiene un índice de aprobación de solo un dígito.
A Boluarte no se le va a echar con un torneo de balompié. Se requiere para ello hacer protestas masivas en todo el país, donde vengan más multitudes que las que pueden llenar combinadamente los estadios de Matute, del Monumental y del Nacional.
Isaac Bigio. Politólogo economista e historiador con grados y postgrados en la London School of Economics & Political Sciences.
