Escribe : Isaac Bigio


Por fin, Dina Boluarte ha recibido la visita de un presidente extranjero. Tras haber ido a EEUU y Europa para posarse para la foto con Joe Bien o el Papa, ahora ella puede jactarse de que ha recibido a un homólogo suyo en Lima.
Tanto Dina como el ecuatoriano Guillermo Lasso han quedado como los mandatarios más impopulares del hemisferio. Según un sondeo de la prestigiosa encuestadora Gallup, ambos solo recibieron un buen calificativo por parte del 13% de sus ciudadanos. Dina, además, ya empieza a bordear el tener solo un dígito de aprobación en algunas encuestas.


Mientras Boluarte fue pifiada en Italia, Alemania y EEUU por sus propios compatriotas, ahora ella se ha reunido dentro del palacio de Pizarro para evitar que haya multitudes que le vuelvan a gritar «Dina asesina», como pasa en casi todo lugar público en que ella aparece.


Los 2 jefes de Estado han venido a celebrar 25 años de la paz Ecuador-Perú y a realizar acuerdos comunes. Empero, Dina debiera aprender del ejemplo de Lasso. Mientras ella era una desconocida antes y después de las elecciones presidenciales (llegando a palacio única y exclusivamente gracias al arrastre popular de Pedro Castillo, a quien traicionó, pese a que le juró lealtad eterna), Lasso venció en el balotaje ecuatoriano con el 52.36 % el mismo 11/4/2021 en el que Castillo ganó la primera vuelta peruana. Boluarte no jugó mayor rol en ninguna de las 2 rondas y nunca sacó una mediana votación en ninguna de las elecciones en las que antes fue candidata.


Lasso se mantuvo fiel a su programa de derecha, pero Boluarte pasó de ser la primera «marxista-leninista» en ser electa como vicepresidenta a encabezar un golpe ultraderechista que ha hecho que el fujimorismo vuelva por primera vez al poder después de que en el 2000 acabó su dictadura.


Lasso, cuando sentía que no podía gobernar, adelantó las elecciones generales, mientras que Dina, pese a ser la mujer presidenta más impopular de la historia universal, acaba de asegurar que va a durar hasta julio 2026. Hizo esto justo cuando su ministro de economía declaró que el país está ya en recesión y cuando el pueblo le echa la culpa de haber salado a todo, incluso a la selección.

Isaac Bigio. Politólogo economista e historiador con grados y postgrados en la London School of Economics & Political Sciences.

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