GLOBO PINCHADO.

Escribe : Isaac Bigio
Perú Libre pudiese entrar al libro Guinness de los récords en 2 categorías. Una, es a la del primer partido sudamericano que se reclame marxista-leninista en haber ganado su primera elección general con más de 8,8 millones de votos. Otro, es la de ser el único partido en la historia universal que, después de ganar 2 vueltas presidenciales y las parlamentarias, se ha atomizado a solo 2 años de haber logrado tal proeza.
Nunca antes en el continente un partido con esas características se ha desangrado tanto. En solo un bienio, de su seno han salido 4 nuevas bancadas (Perú Democrático, Bloque Magisterial, Perú Bicentenario y Nueva Constitución Socialista). Todos sus cuadros importantes (fuera de los hermanos Cerrón) se han ido. A 10 meses de debutar en palacio, PL echó de sus filas al presidente Castillo y a su vicepresidenta Boluarte. Todos los perulibristas que han llegado a ser primeros ministros se le han ido (Guido Bellido y Betssy Chávez), igual que el primero que fue voceado para tal cargo (Roger Najar). Bellido, Guillermo Bermejo, Zaira Arias y Fernando Orihuela (el último gobernador regional que tuvo PL) han creado sus respectivos partidos en torno a sus figuras personales. Najar ha cofundado Primero La Gente. La mayoría de los comités distritales de Lima y muchas regionales (Ayacucho, Áncash, Cajamarca, etc.) también se han apartado.
Llama la atención que los disidentes no busquen hacer una conferencia nacional de bases, reapropiarse del nombre o disputarle a Cerrón la millonada de subsidios que PL tiene. Las primeras escisiones del APRA y AP, así como las del PCP y de la nueva izquierda (FIR, MIR, VR, PCR, PST) siempre buscaban reclamarse de la sigla de la que provenían.
PL se ha desinflado como un globo pinchado por un lápiz. Hoy, tal vez, ha perdido al 99% de sus afiliados. Lo poco que queda es un culto cuasi-religioso a un profeta que identifica su vida personal con la de su partido-propiedad privada, y que anda dispuesto a hacer cualquier claudicación con tal de no ir a prisión. PL ha quedado como un lápiz tan quemado y carbonizado que ya nadie quiere reivindicar su legado.
PD – Esta columna la escribí en septiembre, antes de conocerse el fallo judicial que ha condenado al Dr. Cerrón a 42 meses de prisión. Lo que ha ocurrido tras esa sentencia del 6 de octubre ratifica lo dicho en esta nota. Es más, demuestra lo aislado y desinflado que ha quedado PL, al punto de que ninguno de sus actuales aliados en la mesa directiva congresal o del derechista «Bloque democrático» (en el cual ha ingresado) o cualquier organización sindical o de izquierda han salido en su defensa.
Isaac Bigio. Politólogo economista e historiador con grados y postgrados en la London School of Economics & Political Sciences.
