RUSIA PACTA CON MERCENARIO PRIGOZHIN AUN NO CLARO PANORAMA PERO PUTIN QUEDA MUY DEBILITADO
Rusia levanta las restricciones tras la asonada mientras Prigozhin permanece en paradero desconocido tras la crisis de seguridad que amenazó al Kremlin este sábado

En la mañana de este domingo, cuando el sol ya calentaba tímidamente en la ciudad sureña de Rostov del Don, las calles estaban casi vacías de tanques y uniformados. Los mercenarios enmascarados de Wagner, que se hicieron del control de los edificios oficiales de la ciudad este sábado, se marcharon durante la noche, algunos entre aplausos de la ciudadanía. También su líder, Prigozhin, impulsor de la rebelión contra el liderazgo militar que puso en jaque al aparato de seguridad de Rusia y lanzó el desafío más grande al Kremlin en décadas, salió de Rostov entre vítores, como una celebridad, mientras la columna de blindados que envió de avanzadilla hacia la capital, Moscú, se daba la vuelta para evitar lo que llamó “un derramamiento de sangre rusa”. Pese a esa marcha atrás, Estados Unidos abandonó este domingo la cautela mantenida por los países occidentales durante la jornada de rebelión y alertó de “grietas reales” en el régimen ruso.
Pero su salida, supuestamente para dirigirse a Bielorrusia, según un acuerdo con el Kremlin y la mediación del líder bielorruso, Aleksandr Lukashenko, para poner fin a su intento de golpe militar, no evita que sobresalga el dibujo de una Rusia diferente a la de solo un día antes de su rebelión. El desafío del deslenguado Prigozhin, actualmente en paradero desconocido, que siempre había permanecido leal a Putin y solo a Putin, ha puesto seriamente en cuestión la imagen de hombre fuerte del presidente ruso. Y ha revelado las grietas del Estado ruso, agotado por la guerra en Ucrania, enfadado con las élites, acosado por la inflación, con la economía casi paralizada por las sanciones occidentales y el éxodo del capital extranjero.
La consecuencia inmediata, advierte una fuente de inteligencia occidental, puede ser una renovada campaña de ataques masivos sobre Ucrania para tratar de demostrar fuerza. Putin se ha mantenido en silencio desde el sábado por la mañana, cuando acusó a Prigozhin de traición en un discurso en el que prometió unas consecuencias “brutales” para los autores de la rebelión que no se han producido. Este domingo, en una entrevista pregrabada y emitida en un canal estatal, ha asegurado que la ofensiva en Ucrania permanece inalterable. “Nos sentimos confiados y, por supuesto, estamos en condiciones de implementar todos los planes y tareas que tenemos por delante”, ha manifestado. “Esto también se aplica a la defensa del país, se aplica a la operación militar especial, se aplica a la economía en su conjunto y a sus áreas individuales”, ha añadido Putin.
El Secretario de Estado USA Blinken, afirma que la rebelión, es el mayor desafío contra Putin en décadas, muestra “grietas reales en la fachada rusa”. Y ha advertido de que es “demasiado pronto” para predecir los efectos de esas grietas y del motín. El sábado, los países del G-7, la UE y la OTAN evitaron pronunciarse sobre lo que sucedía en Rusia —que definieron como “un problema interno”— para evitar cualquier tipo de asociación con los acontecimientos. Eso ha cambiado este domingo. “Hace 16 meses, Putin estaba a las puertas de Kiev en Ucrania, buscando tomar la ciudad en unos cuantos días, borrar el país del mapa”, Blinken dixit y agrega : “Ahora, ha tenido que defender Moscú contra un mercenario de su propia creación”, ha añadido.

Dmitri Peskov, el portavoz del Kremlin, confirmó el sábado por la noche el acuerdo con el mercenario, para poner fin a la crisis. “Había un objetivo superior: evitar el derramamiento de sangre, evitar la confrontación interna y enfrentamientos consultados impredecibles”, argumentó Peskov. “En nombre de esos objetivos se implementaron los esfuerzos de mediación de Lukashenko. Y el presidente Putin tomó la decisión correspondiente”, añadió el portavoz ruso.
Consecuencias
El Kremlin se ha comprometido a retirar los cargos por rebelión —penados con entre 12 y 20 años de cárcel— contra Prigozhin y le ha ofrecido a través del presidente bielorruso “garantías de seguridad” sin especificar. “La garantía exacta de que Prigozhin podrá partir hacia Bielorrusia es la palabra del presidente ruso”, afirmó Peskov. Mientras, Prigozhin, que tenía muy difícil que su rebelión cuajara sin el apoyo de las élites, del que carece, aseguró el sábado por la noche que había logrado el objetivo de su “marcha por la justicia” contra el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, con el que mantiene una rivalidad desde hace años. El responsable de Defensa se había activado en los últimos meses para lograr absorber a la compañía Wagner como fuerzas regulares bajo su mando. De momento, nada ha aflorado sobre un posible cambio en el liderazgo o el funcionamiento de Defensa. Cualquier reorganización, incidió Peskov, es “prerrogativa y competencia exclusiva del comandante en jefe supremo de acuerdo con la Constitución”.
Los mercenarios de Wagner que participaron en la sublevación tampoco enfrentarán consecuencias, prometió el Kremlin, debido a sus “méritos en el frente”. Los que no se unieron al motín podrán firmar contratos con el Ministerio de Defensa, según Peskov. Lo ocurrido y el acuerdo de Prigozhin supone por ahora el desmantelamiento de la compañía Wagner y su integración en el Ejército, como ha deseado el ministro Shoigú durante mucho tiempo.

Pero varios analistas señalan que lo que ocurra con la empresa de mercenarios, con presencia como el brazo armado oficioso del Kremlin en Siria, República Centroafricana, Libia o Malí, puede acarrear repercusiones globales. Fuentes de inteligencia occidentales apuntan a que no está claro que el mandato de integración dentro del Ejército incluya también a los mercenarios en el exterior. Y este podría ser un punto del acuerdo con Prigozhin, indican las agencias de inteligencia USA, donde se preparaba desde el miércoles para tomar algún tipo de medida militar que, sin embargo, se precipitó el viernes por la tarde.
Prigozhin no lanzó su rebelión para tomar el poder o para marchar sobre el Kremlin, opina la analista Tatiana Stanovaya, fundadora de la consultora R. Politik, sino por “desesperación”. “El plan era llamar la atención de todos, armar un escándalo, atraer la atención de Putin y negociar condiciones cómodas para seguir trabajando: un papel, seguridad, dinero”, dice la experta en un análisis. El jefe de Wagner, a quien se le permitió salir con vida, no estaba preparado para el papel de “revolucionario” ni para la reacción de Putin. “El presidente ruso ha recibido un golpe fuerte, y esto afectará seriamente al régimen, pero para Putin, la imagen siempre ha sido secundaria”, señala.

Normalidad en las calles
Las ciudades y regiones rusas han empezado a levantar este domingo las restricciones impuestas el sábado. Y aunque Moscú mantiene el régimen de “operación antiterrorista” y conserva este lunes como día no laborable, los canales de televisión estatal emiten sus programas habituales. Tras esa apariencia de relativa normalidad, bulle el sentimiento de que la impunidad con la que ha quedado el enorme desafío de Prigozhin puede tener un impacto en el régimen de Putin. También, en cómo se le ve desde el exterior, no solo en Occidente, sino desde aliados como China o la India.
El acuerdo con Prigozhin “es una solución a corto plazo, no una solución a largo plazo”, señala el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW, según sus siglas en inglés), un centro de análisis con sede en Washington, que destaca que el Kremlin se enfrenta ahora a un “equilibrio profundamente inestable”. “La rebelión de Prigozhin expuso graves debilidades en el Kremlin y en el Ministerio de Defensa ruso”, señala ISW en un informe.
La rebelión de Prigozhin, la mediación de Lukashenko para detener el avance militar —que puede ser humillante para Putin, especialmente por haberle asegurado ciertos beneficios al bielorruso, muy dependiente en los últimos tiempos del Kremlin— cuestiona la tradicional imagen de Putin como “garante de la estabilidad de Rusia”. Pero tampoco deja en buen lugar al jefe de los mercenarios, que aunque se ha ganado los apoyos de una parte relevante de la ciudadanía con sus críticas a la corrupción del Ejército, la burocracia y su “marcha por la justicia”, difícilmente podría ahora liderar a la compañía de contratistas que ha sido determinante en la ofensiva sobre Ucrania.
Rusia, a través de varias fuentes, se ha apresurado a enfatizar que la rebelión armada de Wagner no ha afectado a las fuerzas rusas en Ucrania, pero el motín sí ha visibilizado la falta de reservas en las áreas de retaguardia. También que Rusia depende de reclutas inexpertos para defender sus fronteras, como se vio al paso de los convoyes de Wagner: quienes las protegían se rindieron ante ellos sin poner ningún tipo de oposición. Mijailo Podoliak, asesor del presidente ucranio, Volodímir Zelenski, que aseguró el sábado que cree que la crisis llevaría, de una u otra forma, al fin de la actual estructura de poder en Rusia, considera que lo sucedido, aunque se haya puesto fin a la rebelión, tendrá consecuencias como la “destrucción” del jefe de Wagner. “Esa orden se ejecutará con seguridad”, afirmó Podoliak en las redes sociales.
Claves para entender la rebelión del jefe de Wagner contra Moscú
El recelo de Yevgueni Prigozhin frente a la estrategia militar rusa y las acusaciones de falta de apoyo a sus hombres han crecido hasta desatar una de las mayores crisis de seguridad en la región desde la caída de la URSS

El jefe de la empresa de seguridad privada Wagner, Yevgueni Prigozhin, aliado tradicional del presidente Vladímir Putin y baluarte del Kremlin en el frente ucranio, llevó este sábado su enfrentamiento contra las fuerzas regulares de Rusia y, en particular, contra el ministro de Defensa del país, Serguéi Shoigú, a un punto crítico ―a 100 kilómetros de la frontera ucrania y sede del centro de mando militar del distrito sur―, con el objetivo de alcanzar Moscú. Unas horas después de atravesar la región de Lipetsk, a unos 360 kilómetros al sur de la capital rusa, el líder de Wagner anunció el cese de las operaciones tras la mediación del presidente bielorruso, Aleksandr Lukashenko. Estas son algunas claves que permiten entender uno de los mayores desafíos a la seguridad del territorio ruso desde la caída de la Unión Soviética:
¿Quién es Yevgueni Prigozhin?
El mercenario de la invasión rusa de Ucrania iniciada el 24 de febrero de 2022. Pero no era un desconocido para la comunidad internacional. El empresario, de 61 años, nacido en San Petersburgo, desde donde hizo crecer sus negocios, ya estaba antes de esta guerra a gran escala encargado de gestionar el programa de sanciones norteamericano. Ya en 2020 se relacionaba a Wagner, sobre todo, con la explotación abusiva de recursos mineros en República Centroafricana. También se observaban con inquietud el despliegue de su granja de troles para desestabilizar y manipular la opinión pública en contextos volátiles, y la presencia de sus hombres armados en Ucrania ―inmersa desde 2014 en una contienda en la región de Donbás―, Siria, Sudán, Libia y Mozambique.
El magnate del sector del catering, hoy concentrado bajo su dirección en el grupo Concord, ha llevado a cabo un ascenso sin parangón en tres décadas desde San Petersburgo, donde comenzó su aventura empresarial con un puesto de Hot Dogs—tras pasar por prisión por robo— hasta la trinchera oriental de Ucrania, desde donde se ha rebelado como voz crítica a la estrategia del Kremlin y ha lanzado a sus mercenarios en batallas tan cruentas como la de Bajmut. Entre medias, Prigozhin creció en el mundo de la restauración vinculado a la élite rusa, con un cliente muy destacado de nombre Vladímir Putin. Su conglomerado de empresas ha ido creciendo en los últimos 10 años a la sombra del Kremlin con dos puntales esenciales: Wagner y la Agencia de Investigación de Internet, esto es, su milicia de troles en la Red.
¿Qué es el grupo Wagner?
Junto al teniente coronel Dmitri Utkin, otro de los jefes militares fundacionales de Wagner, Prigozhin ha logrado extender en el último lustro la hidra de su grupo de mercenarios desde Oriente Próximo hasta el África subsahariana. Operaciones paramilitares guiadas con secretismo hasta que Moscú dio luz verde a la ofensiva por tierra, mar y aire contra Ucrania en febrero de 2022 y Wagner hizo pública su existencia y maniobras en el frente oriental ucranio. El grupo de mercenarios ruso viró de brazo armado oficioso de Moscú a vanguardia oficial en los campos de batallas más enfangados entre Lungask y Donetsk, las dos provincias que forman la región de Donbás que anhela Putin. Hasta el pasado año, los hombres de Prigozhin, en su mayoría exmilitares con experiencia en operaciones especiales, habían participado, pero sin altavoces, en la revuelta iniciada en 2014 para hacerse con un tercio de este Donbás.
Pero esta región industrial en la frontera entre Ucrania y Rusia no ha sido el único teatro de operaciones de Wagner en la última década. El grupo de mercenarios ha participado y crecido, entre otros, en los conflictos de Siria, en apoyo del régimen de El Asad; Libia, vinculado al general rebelde Khalifa Hafter; Malí, en auxilio de la actual cúpula militar, aunque mejor relacionado con las milicias. Es este último país el que el grupo de seguridad privada ha convertido en una suerte de laboratorio africano de su capacidad de influencia ―y la de Moscú―, con tentáculos en los principales sectores de la industria minera.
A través de la explotación de recursos naturales. Solo en republica centroafricana, Wagner se habria embolsado 1,000 millones, según una información de Politico―, ha financiado sus fuerzas. No obstante, Wagner ha protagonizado también fracasos en el continente africano, como su ofensiva para frenar los yihadistas de Al Shabab en Mozambique en 2020. No lo lograron.

¿Cómo se ha fraguado la rebelión?
Con especial profusión en los últimos seis meses, Prigozhin se ha convertido en la principal voz crítica interna a la guerra planteada por Moscú en Ucrania. Al servicio, además, de una gran paradoja: él era uno de los ejecutores de la ofensiva militar, en primera línea en muchos frentes en torno a la región de Donbás. Y con oscilaciones notables: desde la queja por la falta de apoyos en algunas batallas hasta el rechazo de plano, como hizo este viernes, a la necesidad y urgencia de la operación lanzada hace ahora 16 meses ―acusó al ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, de ser su principal artífice―.
A través del perfil de Concord en la red social rusa ―en contraste con la escasa presencia pública de Putin―, a través de mensajes y vídeos protagonizados por el propio Prigozhin, de las necesidades y quejas de sus hombres, en especial, en torno a la batalla de Bajmut. En líneas generales, el empresario reconvertido en líder militar ha dirigido sus dardos en tres direcciones: críticas a la élite rusa acomodada alrededor del Kremlin, con especial animadversión hacia Shoigú y el jefe del Estado Mayor, el veterano Valeri Guerásimov, en claro contraste por su papel en la trinchera, cerca del fuego enemigo; rechazo a la estrategia militar de los mandos rusos en el terreno, y, sobre todo, acusaciones de compló en su contra por la falta de armas y municiones para sus hombres.
Esto último, la escasez de recursos en Bajmut, ha sido uno de los puntos de mayor fricción en las últimas semanas entre Wagner y Moscú. En varias ocasiones, Prigozhin amenazó con dejar este frente si no recibía municiones. Tras los avisos del llamadochef de Putin siempre llegaron la negociación y los refuerzos. A finales de mayo, los mercenarios emprendieron la retirada de Bajmut para ceder las posiciones a las fuerzas regulares rusas. Pero la crispación no cesó. Prigozhin ha denunciado en las últimas semanas que sus filas han sido objeto de ataques del Ejército ruso durante el repliegue y la retirada. La escalada llegó a su máxima expresión este viernes, después de que Prigozhin responsabilizara al departamento de Shoigú de bombardear sus campamentos. Aquello fue la antesala de la ofensiva de Wagner desde la región suroeste rusa de Rostov.
¿Pueden las fuerzas de Wagner desafiar el poder de Putin?
No existen cifras certeras del tamaño del grupo Wagner o del despliegue que ha hecho en Ucrania desde febrero de 2022. Entre las estimaciones de consenso, normalmente de fuentes occidentales, está que Prigozhin ha contado con en torno a 50.000 efectivos en el interior del país vecino. De estos, según ha reconocido el empresario de San Petersburgo, habrían caído en el frente alrededor de 20.000 mercenarios, muchos de ellos recién alistados. Esa es la misma cifra de bajas que, según los cálculos de Washington, han sufrido las fuerzas regulares de Moscú. Dicho esto, a lo que hay que sumar las denuncias continuas del propio Prigozhin de falta de recursos militares —armas y municiones―, cabe pensar que la magnitud del Ejército ruso, uno de los mayores del mundo (1,3 millones de soldados y más de dos millones de reservistas), no debiera verse en peligro por la asonada de Wagner.
Si bien las filas regulares rusas han sido objeto de críticas por su falta de flexibilidad y adaptación al frente ucranio, en especial la de los nuevos reclutas, el grupo de mercenarios se ha nutrido también de personal inexperto, con campañas de reclutamiento en prisiones para engordar los destacamentos. La efectividad de la ofensiva de Prigozhin estará condicionada por la resistencia que pueda encontrar su columna de vehículos y hombres de camino a Moscú, pero, sobre todo, por los mensajes de fortaleza que puedan salir desde el Kremlin y los generales.
Por el momento, Putin antes del acuerdo prometía una reacción dura, mientras que entre los altos cargos militares no ha habido muestras de debilidad. El general ruso Serguéi Surovikin, que estuvo al frente de las tropas rusas durante un corto periodo de tiempo, y guarda buena relación con los hombres de Wagner, ha instado en las últimas horas a Prigozhin a detener su ofensiva.
¿Qué piensa Occidente de Wagner?
Los principales actores aliados al frente de los programas de sanciones internacionales, entre ellos Estados Unidos y la Unión Europea, han mantenido en los últimos años una fuerte presión contra el grupo de mercenarios, al que acusan de violaciones constantes de los derechos humanos. Las sanciones contra sus principales dirigentes, incluido Prigozhin, pero también sus lugartenientes en África y Oriente Próximo, han mermado las arcas de la organización paramilitar, que ha encontrado en el tráfico ilegal de madera, oro y diamantes nuevas fuentes de financiación. ONG en defensa de los derechos humanos como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han condenado las detenciones, torturas y ejecuciones practicadas por los mercenarios. En una última muestra de la forma de actuar de Wagner, la ONU publicó un informe el pasado mes de mayo en el que culpaba a “personal militar extranjero” ―en referencia a los uniformados rusos, pero sin identificarlos― de participar en la muerte de 500 civiles en Malí junto al ejército maliense.
La rebelión de Wagner exhibe la debilidad de Putin
Los mercenarios se acercan a Moscú y desisten tras un pacto que desactiva la crisis. El Kremlin anuncia que retirará los cargos contra Prigozhin, que podrá refugiarse en Bielorrusia
La guerra de Rusia en Ucrania ha escalado a un nuevo nivel. En un movimiento inédito en décadas, Rusia ha vivido este sábado una rebelión, transformada en un intento de golpe militar que puede haber durado solo un día. Tras tomar los edificios oficiales de la ciudad sureña de Rostov del Don (fronteriza con Ucrania e importante núcleo logístico para la guerra del Kremlin) y de lanzar una columna de blindados que avanzaban hacia Moscú sin oposición, como parte de su enfrentamiento con el ministro de Defensa, Serguéi Shoigu, Prigozhin ha asegurado este sábado por la tarde que interrumpe el camino y que sus hombres se replegarán a sus campamentos “para evitar el derramamiento de sangre”.
Al final de un día frenético, el Kremlin anunció que pensaba retirar todos los cargos contra Prigozhin y los hombres que formaron parte de la asonada. Y que el líder de Wagner, cuyo paradero dijo desconocer el portavoz de Putin, podrá refugiarse en Bielorrusia.
La rebelión de Prigozhin contra el ejército, transformada en el primer intento de golpe de Estado en tres décadas en Rusia, dejará a Vladímir Putin y su régimen debilitados en mitad de su contienda en Ucrania y de la contraofensiva de las tropas de Kiev.
“Ha llegado el momento en que puede haber un derramamiento de sangre”, ha lanzado Prigozhin. “Así que entendiendo toda la responsabilidad por el hecho de que se derramará sangre rusa y estamos dando la vuelta a nuestra columna [de blindados] y partiendo hacia los campamentos de acuerdo con el plan”, ha añadido en un audio difundido en uno de sus canales de Telegram.
Las negociaciones entre bambalinas con el empresario para que interrumpiera su andanada contra el Kremlin se habían desarrollado durante todo el día, apuntan fuentes de inteligencia occidental. Desde que por la mañana del sábado, Prigozhin incrementó su desafío y su rebelión al tomar el centro de la ciudad fronteriza de Rostov del Don y, después, desoyó las advertencias del líder ruso para que cesara.
El presidente bielorruso, Aleksandr Lukashenko, se ha atribuido la mediación y ha asegurado en un comunicado que se ha llegado a un acuerdo “absolutamente rentable y aceptable” para Wagner y que se le han dado “garantías de seguridad” sin especificar. El movimiento de Prigozhin era arriesgado en extremo: el empresario no cuenta con el apoyo de las élites.
Durante la noche del viernes y la jornada del sábado, Prigozhin cruzó su Rubicón particular, acorralado por la espiral de su pugna con Shoigú. Lanzó una rebelión que, incluso si cesa ahora, no puede quedar sin consecuencias. El presidente Putin, que hasta este sábado había permitido los deslices de Prigozhin y sus rencillas con su ministro de Defensa, cargó contra el jefe de los mercenarios, a quien acusó de traición, de “apuñalar por la espalda” al pueblo ruso. Y prometió aplastar el golpe: “Nuestra reacción será contundente”, dijo en un mensaje a la nación.

Prigozhin y sus mercenarios no hallaron gran oposición en su avance hasta el anuncio de la marcha atrás. Tan solo varios ataques desde el aire con helicópteros del ejército regular, disparos desde un avión de combate y la voladura de dos depósitos de combustible para dificultar su avance. La sublevación ha supuesto la amenaza más grave para el Kremlin en dos décadas, desde la guerra de Chechenia. La situación puede avivar los conflictos internos del país euroasiático, espoleados por las derrotas de las fuerzas del Kremlin en Ucrania y la falta de medios, material y preparación. Todos esos problemas los ha denunciado en los últimos tiempos Prigozhin, en una letanía constante que ha contribuido a elevar su figura.
La crisis con Wagner y su desenlace, de magnitudes geopolíticas graves en un país que posee uno de los mayores arsenales de armas nucleares del mundo, desencadenó una escueta reacción global. Los países del G-7 celebraron una llamada de emergencia y, junto a la UE y los aliados de OTAN, dijeron seguir de cerca la situación. Pero no se aventuraron a pronunciarse más abiertamente por el riesgo de que el Kremlin empleara sus palabras en su retórica contra Occidente. Hablaron de un “problema interno” de Rusia. Mientras, el Ministerio de Exteriores de Rusia advirtió a los países occidentales de que no trataran de “explotar” el motín “para lograr sus objetivos rusófobos”.
Las autoridades rusas elevaron este sábado el nivel de alerta en Moscú a un régimen de “operaciones antiterroristas” que prevé cierre de carreteras, seguimiento de las conversaciones a través de las telecomunicaciones o restricción de los movimientos. El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, declaró —antes del anuncio de repliegue de Wagner— que el próximo lunes sería día no laborable, excepto para las fuerzas de seguridad y servicios urbanos, e instó a la ciudadanía a evitar las calles.







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![Mercenarios del grupo Wagner vigilan una zona de Rostov. “Hemos llegado aquí [Rostov del Don]. Queremos que nos entreguen al jefe del Estado Mayor [Valeri Guerásimov] y a [ministro de Defensa,Serguéi] Shoigú. Mientras ellos no aparecen, nosotros estamos aquí, bloqueando la ciudad de Rostov y yendo a Moscú”, ha amenazado el jefe de Wagner, Yevgueni Prigozhin](https://imagenes.elpais.com/resizer/sApt-wcd26rN80BMmQ6hwKasRMA=/414x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/HMJ5KXTDSBFTXMB7CCHVNM4R7M.jpg)



En un discurso furioso por lo que ha considerado una traición personal de Prigozhin —que hasta ahora se había mantenido leal al jefe del Kremlin y le había dejado al margen de sus ataques contra Shoigú, las élites de Moscú y los “burócratas corruptos”—, Putin no ha dejado lugar a dudas. Sin mencionar el nombre de Prigozhin, aunque sí a Wagner, al más puro estilo del Kremlin hacia sus enemigos, el líder ruso ha comparado la sublevación de este sábado con la revolución de 1917 que destruyó el imperio ruso, “cuando el país estaba librando la I Guerra Mundial pero le robaron la victoria”, ha dicho. “No permitiremos que esto se repita. Defenderemos a nuestro pueblo y nuestro Estado contra todas las amenazas, incluida la traición interna. Las ambiciones desenfrenadas y los intereses personales han provocado la traición a nuestro país y a nuestro pueblo”, ha dicho Putin en un discurso grabado de cinco minutos y emitido el sábado por la mañana en los canales estatales.
“Cualquier conflicto interno será una amenaza mortal para nuestro Estado, para nosotros como nación. Nuestras acciones para defender la patria contra este peligro serán contundentes”, ha añadido el jefe del Kremlin, que ha asegurado que ha acusado a Prigozhin de tener “ambiciones exorbitantes” y ha asegurado que las fuerzas se seguridad tienen órdenes de contrarrestar el golpe y de recuperar el control de la ciudad de Rostov del Don. Informaciones de las web de registro y seguimiento de vuelos mostraron el sábado por la tarde que al menos dos aeronaves del escuadrón que transporta a la cúpula del Kremlin volaron de Moscú a San Petersburgo. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha asegurado que Putin sigue en la capital.
El avance de la columna de los Wagner hacia Moscú
La decisión de replegarse, aunque al llegar la noche no se había materializado del todo, ha causado cierta indignación entre algunos círculos de Wagner, que han acusado a Prigozhin de ser un político “como el resto” y de “incriminar” a una gran cantidad de mercenarios por el camino de su rebelión. En algunos canales de Telegram se difundió mensajes de mercenarios que aseguraron que rompían su contrato con Wagner, aunque las imágenes de los medios locales de Rostov del Don, que ha actuado como base y lanzadera de los mercenarios este sábado, mostraron a varios de ellos relajados y hablando con ciudadanos.
La rebelión de Wagner puede tener consecuencias mayúsculas para la contienda en Ucrania por su implicación para las tropas de primera línea en un momento decisivo para la contraofensiva con la que Kiev busca recuperar territorio. La viceministra de Defensa ucrania, Hanna Maliar, ha afirmado este sábado que el golpe, que expone las grietas que ya invaden la sociedad rusa, es una ventana de oportunidad. La decisión de lanzar la invasión a gran escala sobre Ucrania ha desencadenado “la inevitable degradación del Estado ruso”, ha dicho.
Kiev, que calcula que Moscú mantiene unos 400.000 militares rusos desplegados en su país, celebra la inestabilidad en el país invasor. “Todo acaba de comenzar en Rusia”, aseguró este sabado Polionak, principal asesor del presidente Volodímir Zelenski, refiriéndose a la división de poder que sacude al país vecino. Podoliak cree que es imposible que ambas partes salgan indemnes de este episodio.
Podoliak entiende que una de las dos partes, el Kremlin o Prigozhin, ha de salir derrotada. “La división de las élites es demasiado obvia” y “alguien debe perder”, ha señalado Podoliak en su perfil de Twitter en un mensaje que destaca también la toma de Rostov, sedes militares y algunas carreteras gracias a la “operación antiterrorista” del jefe de Wagner.
El Reino Unido considera que Rusia afronta el mayor desafío interno en años, en el que será clave el grado de lealtad del ejército al Kremlin, según interpreta el Ministerio de Defensa británico en su informe diario sobre la guerra. La conocida enemistad entre el empresario y el Kremlin ha escalado a “confrontación militar” y la pasividad con la que algunos militares rusos han aceptado el levantamiento de los mercenarios hace pensar en que lo aceptan, añade esa fuente.

Insultos y acusaciones
El enfrentamiento entre Shoigú y Prigozhin terminó por estallar al máximo nivel esta semana, luego de varios meses de divergencias, el empresario grabó un nuevo vídeo este jueves en el que acusaba al ministro de mentir sobre la “exitosa” defensa en el frente de Zaporiyia. “Una enorme cantidad de territorio se ha perdido. Han muerto tres o cuatro veces más soldados que lo que los documentos dicen”, denunció el jefe de Wagner.
El presidente checheno, Ramzán Kadírov, rompió su silencio y puso su guardia pretoriana a disposición del Kremlin antes del anuncio de repliegue por parte de Wagner. “Los combatientes de la República de Chechenia ya han partido hacia las zonas de tensión. ¡Haremos todo lo posible para preservar la unidad de Rusia y proteger su Estado!”, anunció el líder de la región caucásica. “La rebelión debe ser aplastada, y si esto requiere medidas duras, ¡estamos listos!”, recalcó.
