Escribe : Oliver Stark

Han pasado más de 4 meses desde que se fue la peor amenaza jamás vivida por el Peru republicano, la presidencia de Pedro Castillo. Este honorable y humilde campesino venido del ámbito rural cajamarquino y puesto ahí por una cuestión del azar como lo fue la caída de la candidatura de Vladimir Cerrón por serias acusaciones de corrupción al mando del gobierno regional de Junín, se encontró con que de ser un mediocre dirigente sindical levantado por la permisividad de un sistema democrático peruano pusilánime con el terrorismo pasó a ser de la noche a la mañana y literalmente entre gallos y medianoche presidente de la república del Perú.

La casi misteriosa mezcla de inexperiencia en la cosa pública nacional (ni que hablar mundial) con esa candidez hacia la mentira y el robo mísero, muy peruana por cierto, hicieron de este hombre sentado al mando del primer poder del estado una especie de mono con ametralladora que por poco termina matándonos a todos. Felizmente 17 meses más tarde de su elección ese 7 de diciembre del 2022 esa candidez se manifestó en beneficio de la nación con un burdo intento por repetir el autogolpe fujimorista del 92 que fracasó por elementales errores de origen que este maestro de escuela sin título dejó pasar.

Asumió constitucionalmente Doña Dina Boluarte, compañera de fórmula de Castillo ilegalmente aceptada como tal durante la elección del 21, quien ante la sorpresa de tirios y troyanos y después de haber jurado lealtad a muerte a Castillo y su plan comunista perulibrista, estabilizó el país con solo nombrar ministros que por lo menos sabían leer y escribir y se pusieron a ejecutar los respectivos planes de trabajo de cada sector. Esa traición a una oscurísima causa le generó no pocos problemas de gravedad como el desafío subversivo nacional e internacional en Puno, manifestaciones en Lima y la muerte de más de 60 peruanos incitados a la violencia por intereses extremistas de la peor calaña. Como si fuera poco esa extraña logia de amantes de la pobreza llamada socialismo del siglo XXI presente hoy en varios países latinoamericanos hicieron lo suyo por hacer caer a la presidente en funciones.

En medio de una economía que gracias a los beneficios y disciplina fiscal de la constitución vigente se mantiene resiliente a más no poder y, de un desastre natural como el del ciclón Yaku y un inusualmente fuerte fenómeno del Niño es que entramos a la disyuntiva de tener que decidir ahora si nos quedamos como estamos esperando al 2026 las nuevas elecciones o las adelantamos. Los grupos radicales de esa izquierda peruana intransigente y sumisa al terrorismo aliada misteriosamente de la progresía caviar aún presente en sendos estamentos con poder dentro del estado quieren la elección inmediata. Claro, hoy rechazan a su ex candidata aún empleada del Reniec porque consideran que renegar del terrorismo y el estatismo radical es traición a la causa, una causa que indefectiblemente los llevará a la desaparición por anti-histórica.

Los que por otro lado estamos con el Perú creemos que el cronograma a ejecutar pasa por:

  • Atender prioritariamente la emergencia por los desastres naturales con eficiencia privada y militar usando con frugalidad y cuidado los aún ingentes fondos disponibles en las arcas fiscales  
  • Renovar con miras a unas elecciones el 2026 los organismos electorales de manera tal que garanticen a la población un proceso limpio y transparente sin jueces parcializados ni sesgados ideológicamente como es el caso hoy
  • Reformar totalmente el sistema político y de partidos para evitar la actual nefasta atomización instaurando para ello una asignación del espectro ideológico democrático liberal con cambios en el cual estén debidamente representados una izquierda un centro y una derecha democrática con partidos organizados en frentes que no pasen de 5. El estado debe financiar parcial o totalmente la organización nacional de los mismos y organizarlos a manera de una asociación civil sin fines de lucro con un directorio y asamblea de adherentes a las cuales se les rinde cuentas regularmente del trabajo de difusión ideológica realizado. Para eso se podría usar el FONAFE en una función alterna.
  • Reforzar el cumplimiento de la ley doblando el sector interior con no menos de 100000 efectivos policiales a nivel nacional en el lapso más corto que permita la preparación de los efectivos
  • Comenzar con la implementación de las reformas económicas de segunda y tercera generación que incluyan infraestructura nacional, diversificación de la minería, refuerzo del sector de PYMES hasta que se conviertan en PRICOS, desregulación laboral, inversión agresiva en ciencia y tecnología atrayendo capitales extranjeros, construcción de grandes proyectos de vivienda popular, interconectividad de internet nacional entre otros

Por un Perú firme y feliz por la Unión!

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