Víctor Albrecht. Preside una comisión multipartidaria que no controla, en la cual los más experimentados prefieren el bajo perfil. Se trata de pechar a la Fiscalía, hasta que la piñata reviente y todos puedan participar de esa bonanza mediática. Mientras tanto la actividad consiste en llamar a las cámaras y hacer entrevistas.

Jorge Barata. Hasta aquí el más emblemático de los funcionarios delatores privados brasileños que tienen en sus manos buena parte del futuro político peruano. Sus declaraciones todavía son secretas, y su persona no es extraditable. Sin embargo es rumor de que tiene un convenio para venir a declarar al Perú.

Mauricio Cruz. Desde el cambio de año es el nuevo CEO de Odebrecht para Perú. Su tarea es más o menos reconocer errores, controlar el daño hasta donde sea posible, y mantener lo que se pueda de la enorme operación de la empresa en el país. Es obvio que sus instrucciones necesariamente llegan desde Bahía.

Sergio Espinoza. Es el discreto jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera, UIF, de la SBS viene siendo un activo descubridor de datos locales para el caso Odebrecht. Pero los políticos preferirían que se los pase a ellos antes de divulgarlos. Espinoza en cambio quisiera que le den acceso a los secretos bancarios.

Ollanta Humala. Candidato a perdedor en la ruleta rusa que busca un presidente para encarnar el castigo nacional al caso Odebrecht & Co. Un penalista top podría determinar si hasta el momento él o Alejandro Toledo están más tomados por las garras de la justicia, o por lo menos son más frágiles ante ellas.

Pedro Pablo Kuczynski. Es el núcleo simbólico (S1) de todo el asunto Odebrecht & Co. La peligrosidad para la democracia está determinada por cuánto se acerque realmente a él una acusación. A ojo de buen cubero la posibilidad está distante, pero a la vez se necesitaría muy poco para afectar la imagen presidencial.

Pablo Sánchez. Su hora más destacada. El Congreso le quiere robar su queso, a él y a todo el sistema judicial, pero el Fiscal de la Nación resiste. El queso estaría lleno de información decisiva traída desde el Brasil, pero embargada, se supone que hasta que el argumento jurídico esté completo.

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