Escribe : Daniel Esquivel

Es común encontrar odiadores en la política y las redes sociales. Pongo de ejemplo lo que me escribe un suscriptor de estos correos:

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Hola Daniel. Te conocí en un curso de comuniciación en la Universidad xxx. A partir de ahí soy fan tuyo y un apasionado de ello. He crecido una barbaridad en las RRSS desde que te conocí. Muy interesante todo esto de la envidia. A medida que tienes más seguidores más te odian. Pero también más te defienden en las redes sociales por ejemplo. Y contra más cerca estén de ti, más te odian.

Por ejemplo, los compañeros de partido. Hay que acostumbrarse a convivir con esto. En mi caso, tenía más popularidad y más impacto en las redes sociales que el alcalde. Pero el alcalde me pidió que parara en las RRSS, increible pero cierto. Después me dejó fuera de las listas. Y el resultado final cual fue? Que perdimos.

Esto es un ejemplo de lo que produce el odio de tus compañeros en la política. Hay que saber convivir con eso y aprovecharte. En mi caso no tengo problemas económicos, pero están deseando de dejarte atrás si le haces sombra. Me gustaría que profundizaras más en este tema. Gracias por todo.

Saludos.

Fran

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Le respondo :

Es el famoso fuego amigo.

Poco podemos entender de ese fenómeno si lo analizamos desde un marco mental de buenos versus malos, de personas con envidia versus otras que no la tienen, o de cualquier otro marco que parta de la base de las comparaciones psicológicas o inclusive morales entre las personas.

No digo que no haya algo de eso, o a veces mucho, pero el tema de fondo es otro.

En realidad creo que tenemos que pensar el fuego amigo desde otro marco mental. Me refiero a un marco mental más brutal en el que ninguno de nosotros es inocente. El marco de la lucha por el poder.

La política es eso por definición. Lucha por el poder. Cambian las estrategias, las tácticas y las ideas. Pero lo inalterable es la presencia de grupos e individuos que se disputan parcelas de poder.
Sin eso no hay política.
Y quien no lo entienda está condenado a la derrota.

No sé si eso te gusta o no te gusta. En el fondo importa poco porque esa es la realidad. Así opera la psicología humana cuando el poder está en juego. Y en los espacios políticos el poder siempre está en juego.

¿Te atacan por malos, brutos,ignorantes o torpes?
No.
Te atacan porque quieren tener más poder que tú.
Y los compañeros de partido son naturalmente tus competidores.

Ojo: tú también quieres tener más poder que ellos.

Otra historia sería analizar los métodos de cada uno. Pero el fin es siempre esa disputa de poder que se produce entre un partido y otro pero también dentro de cada partido.

Lo que te digo es que si nos ubicamos en este marco mental más crudo y más frío vamos a poder manejarnos mejor ante el fuego amigo.

Convivir con esto, dice Fran, y tiene razón.
Para convivir con esto y con otras muchas cosas necesitamos psicología.

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