Escribe : Isaac Bigio

Hace 50 años se dio el pinochetazo de Chile. El 11-9-1973, un General nombrado por Salvador Allende, le depuso militarmente e instauró una tiranía del terror que arrasó con los sindicatos y las izquierdas e inicio el primer modelo neoliberal y privatizante de las Américas.

En 1990 Alberto Fujimori implementó el peor shock que haya conocido el Perú para implantar un monetarismo a la chilena. Como era imposible hacer todo ello preservando la democracia, el 5-4-1992 hizo un autogolpe interviniendo con tanques a los poderes legislativo y judicial. Luego impuso su fuji-constitución, pese a que solo 1 de cada 3 electores votaron por ella.

Las movilizaciones del 2000 lograron echar al dictador y luego hacer que él y varios de sus colaboradores acaben en prisión. Sin embargo, no se eliminó su carta magna y su modelo económico y social.

Cuando Keiko Fujimori pierde los 3 balotajes (2011, 2016 y 2021) ella logra doblegar a quienes le vencieron para que mantengan la constitución y el monetarismo que su padre implantaron. Desde el 2018 al 2022 lograron hacer que el Congreso le ponga la banda presidencial a 5 personas, fuera de quienes fueron directamente electos para tal cargo.

A Pedro Castillo le hicieron la vida imposible hasta que el 7-12-2022 le echaron con la vacancia más exprés de las Américas, sin debido proceso y sin debate alguno. Desde entonces, el fujimorismo ha avanzado en ir controlando los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.

Hoy Castillo este en prisión y Dina y los Cerrón para no acabar en esta posición han decidido seguir un curso de fujimorización. A ambos las chantajean con que puedan quedar presos, a Boluarte por sus balas y a los Cerrón por corrupción.

Si antes Fujimori intervino al Legislativo y al Judicial desde el Ejecutivo, ahora sus discípulos toman los demás poderes desde el congreso que controlan. Tras haber sacado al único presidente electo con más de 8,8 millones de votos, ahora quieren capturar la Junta Nacional de Justicia para luego hacer lo propio con el sistema electoral (JNE, ONPE y RENIEC).

Solo una gran movilización popular unitaria podría frenar este nuevo fuji-golpe.

Isaac Bigio. Politólogo economista e historiador con grados y postgrados en la London School of Economics & Political Sciences.

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