¿QUO VADIS, DINA ?

Escribe : Jorge Béjar
El recambio ministerial de estos días ha servido para percibir con más claridad el derrotero y los objetivos que persigue el gobierno de Dina Boluarte.
Ha confirmado, en primer lugar, su alianza de facto con Fuerza Popular, surgida durante la selección y elección de la actual mesa directiva del congreso.
La nueva ministra de educación, Miriam Ponce Vértiz, integró en las pasadas elecciones el equipo técnico de plan de gobierno de Keiko Fujimori. En política no hay casualidades.
Pero lo más preocupante es la designación del ex-ministro del “lagarto” Vizcarra, Raúl Pérez Reyes, en la estratégica cartera de Transportes y Comunicaciones.
Pérez Reyes ya integraba el gabinete como ministro de Producción y era blanco de muchas críticas pese a lo cual la presidenta Boluarte decidió respaldarlo.
No es tampoco una casualidad que las mayores acusaciones de corrupción contra el “lagarto” hayan surgido precisamente durante su paso por este ministerio en el gobierno de Pedro Pablo Kuzsynski.
Vizcarra afronta diversos procesos penales que incluyen licitaciones fraudulentas, cobro de coimas y sobrecostos en las obras que ejecutó como gobernador de Moquegua y como ministro de transportes de PPK.
Estas movidas parecen indicar que Boluarte busca ampliar su base de apoyo político para prevenir cualquier contingencia adversa en los próximos dos años que le restan.
Boluarte es consciente de que un próximo gobierno de la oposiciòn le tomará cuentas por su participacion directa como ministra en las acciones dolosas perpetradas por el depuesto presidente Castillo.
Su única vía de escape es asegurar la continuacion de un gobierno donde Perù Libre tenga un rol preponderante. Al parecer, Cerrón es su carta. Y con el fujimorismo ocurrenlo mismo.
Los perulibristas de Cerrón confían en que el deterioro de la situación política y económica del país, asi como el apoyo internacional de los gobiernos de izquierda de Brasil, México, Bolivia, Colombia y Chile jugará a su favor.
En el Perú ya se vislumbran negros nubarrones empujados por la anunciada catástrofe ecológica del Niño y la recesión económica en curso con crecimiento cero y alto desempleo.
No es aventurado decir que esta situación puede desencadenar en el país una nueva ola de disturbios sociales, quizá aun mas violentos que los experimentados a raíz del fallido golpe de estado del ex presidente Castillo y subsiguiente encarcelamiento.
Boluarte era vicepresidenta de Castillo y está en Palacio sucediendo constitucionalmente a Castillo. Ambos pertenecen a Perú Libre el partido fundado por el ex gobernador de Junín, Vladímir Cerrón, quien se define como “marxista-leninista-mariateguista”
Cerrón, un cirujano educado en Cuba, tiene una condena por corrupción y en las próximas semanas podría volver a la cárcel si la corte que ve su caso confirma la sentencia.
Cazurro y con más habilidad política, Cerrón se ha desligado de Castillo y parece moverse cómodamente entre bambalinas. Su hermano Waldemar es hoy vicepresidente del congreso luego de un criticado pero eficiente pacto con el fujimorismo.
En una eventual crisis que podría precipitar la renuncia de Boluarte, asumiría la presidencia de la nación el actual líder del congreso Alejandro Soto del partido Alianza para el Progreso, creado y dirigido por otro cacique provinciano, el multimillonario César Acuña, ducho también en enjuagues y cubileteos polïticos.
De esta suerte, el presidente del congreso tendría que convocar en un plazo de 90 días a elecciones generales. Con los sectores democráticos divididos y enfrentados entre sí, en medio de una convulsión social, el sector de izquierda de Cerrón y el fujimorismo inclinarían la balanza.
