Lecciones del Ecuador.
La izquierda dividida sí puede ser vencida.

Escribe : Isaac Bigio (*)
El domingo 20 de agosto la izquierda ganó la segunda vuelta presidencial en Guatemala y la primera en Ecuador. Mientras el socialdemócrata Bernardo Arévalo conquistó la presidencia guatemalteca con el 61% de los votos, la socialista Luisa González ganó la ronda inicial ecuatoriana con poco más de la mitad de dicho porcentaje.
Se repite el escenario del 2021.
Al igual que en las elecciones generales pasadas del 2021, el correismo triunfó en el round inicial con un tercio de los votos y ha de tener que disputar el balotaje con un multimillonario de centro-derecha. Hace 2 años, en el primer turno, Andrés Araúz, delfín de Rafael Correa, obtuvo 32.74% de los votos, mientras que otros 2 candidatos que se reclamaban de izquierda lograron significativas votaciones (el indigenista Yaku Pérez: 19.39%, y la Izquierda Democrática con Xavier Hervas: 15.68%). La suma de estas 3 fuerzas superaban los 2/3 de los votos, con lo cual fácilmente pudieron haber derrotado al empresario Guillermo Lasso, quien apenas había logrado clasificar raspadamente al balotaje con solo el 19.74%.

Sin embargo, para los izquierdistas Pérez y Hervas el enemigo principal era una otra corriente de izquierda (la de Correa), para lo cual llamaron a votar por el derechista Lasso. Pérez sostuvo que había que apoyar al banquero contra el dictador.
Gracias al apoyo de varios socialistas se impuso un gran capitalista. Lasso hizo un gobierno tan anti-popular que él mismo llamó a adelantar las elecciones generales y no pudo presentar a su partido (CREO) en estos nuevos comicios. Aquellos «revolucionarios» que apuntalaron al derechista Lasso terminaron siendo castigados por el electorado. En las elecciones generales del 20/8/2023, han quedado por debajo del 4%, Pérez, y del 0.5%, Hervas.
Santa alianza anti-Correa.
Hoy, Ecuador va a una nueva segunda vuelta este 15 de octubre entre el candidato de Revolución Ciudadana y el del centro y la derecha unidas. Los partidarios de González no celebran mucho su triunfo, pues su meta fue haber ganado en el primer turno superando el 40% (cifra a la que si bordearon en las legislativas, Pero quedaron a 6.5% menos en las presidenciales).
Algo que parece haberles afectado mucho fue el asesinato de Fernando Villavicencio, un periodista muy anticorreísta que había pasado del sindicalismo y de la izquierda a ser un pilar de Lasso. Si bien, Villavicencio no tenía muchas chances de entrar al balotaje, su crimen alteró a la opinión pública, generando sospechas de que Correa (quien antes lo había condenado) pudiese estar detrás de ello (lo cual es injustificable).
Una sorpresa es que Daniel Novoa haya sacado alrededor del 24.5%, pues en todas las encuestas él andaba en la cola y siempre con un aval de un solo dígito. Su despegue parece haberse dado por su participación en el debate presidencial, por ser el único candidato de derecha en no embestir contra el correísmo y por su postura en pro del Sí, la cual obtuvo el 59% en la consulta que ese mismo día se dio sobre evitar que se extraiga petróleo en los yacimientos del parque nacional de Yasuní (en la frontera con la selva peruana), para conservar el medio ambiente.
A fin de evitar que el correísmo vuelva al Gobierno, es posible que la mayor parte de los derrotados en los comicios del 20 de agosto sea unan para la segunda vuelta, y de que en esa santa alianza participen varios izquierdistas, con lo cual en Quito el poder pasaría de un magnate banquero al hijo del magnate de las bananas.
Stalin aliado con Hitler asesina a Trotski.
Ese mismo domingo se recordaba, también, el 83 aniversario del asesinato de León Trotski, el fundador del ejército rojo. El asesino fue José Stalin quien, para entonces, había hecho una alianza con Adolfo Hitler para haber iniciado la II Guerra Mundial. Ambos se habían repartido Polonia.
Trotski se opuso a ese pacto, pero, al mismo tiempo, llamaba a defender críticamente a la Unión Soviética. Para quien fue en 1917 el principal líder de la revolución rusa después de Vladímir Lenin, Stalin cometió una previa gran traición al facilitar que en 1933 los nazis tomen el poder. En vez de haber planteado entonces un frente único con los poderosos socialdemócratas para revertir el avance de Hitler, los stalinistas consideraron a los reformistas como su enemigo principal, con lo cual impidieron una acción unitaria que derrotase a la esvástica antes de que conquiste el poder.
Muchos de los izquierdistas que han preferido apoyar a la derecha contra Correa tienen muchos cuestionamientos que hacer al expresidente ecuatoriano en 2007-17. Varios de ellos afirman que en ese decenio se reprimieron movilizaciones y sindicatos y se atacaron derechos laborales y medioambientales, así como que Ecuador siguió siendo el único país latinoamericano cuya moneda es el dólar.
Sin embargo, una cosa es criticar desde la izquierda a un gobierno y otra es aliarse con y tras la derecha para servirle a esta. Los bolcheviques fueron perseguidos por el Gobierno de los socialistas revolucionarios y de los mencheviques rusos de 1917, pero ellos jamás se unieron a la reacción para deponerlos. Por el contrario, cuando se produjo el golpe zarista de Kornilov hicieron un frente único para defenderlo y liego aprovecharse de ese impulso y tomar el poder.
Caso peruano.
Estas lecciones son importantes para el caso peruano, pues muchos maoístas hicieron acciones conjuntas con la derecha contra el gobierno nacionalista de Velasco, los senderistas atacaban armadamente organizaciones y líderes populares y los cerronistas tildan a los «caviares» de ser el principal enemigo, para lo cual justifican haberse integrado al «Bloque Democrático» con el fujimorismo y sus aliados.
Si Cerrón tilda de «caviar» al «Grupo de Puebla» (donde están Evo Morales, Correa, Petro, Boric, Mujica y Lula) debiera llamar a votar por la derecha contra el correísmo ecuatoriano, pero no se atreve a decir eso, a fin de no seguirse aislando, lo cual es otra contradicción.
Por más desviaciones que pueda tener una corriente de la izquierda, es siempre inadmisible que un sector de esta prefiera pactar con la derecha contra quien considere como «caviar», «reformista» o «nacionalista».
(*) Isaac Bigio. Politólogo economista e historiador con grados y postgrados en la London School of Economics.
