Escribe: Jhon Smith

En el marco del juicio oral contra el expresidente Pedro Castillo por el presunto delito de rebelión, derivado de su intento de autogolpe el 7 de diciembre de 2022, su defensor público, Ricardo Hernández, culminó sus alegatos finales con una peculiar metáfora para enfatizar la responsabilidad de los jueces en el veredicto. Durante la audiencia del 14 de noviembre de 2025 en la Sala Penal de la Corte Suprema, Hernández revivió la anécdota infantil del «niño y el pollo», afirmando: «Ustedes tienen el pollo en sus manos. O lo entregan vivo o lo entregan muerto. O lo absuelven o lo condenan».

Esta analogía, extraída de una historia popular donde un niño recibe un pollo con instrucciones ambiguas de su padre, sirvió para ilustrar que el tribunal tiene en sus manos el destino de Castillo, instándolos a optar por la absolución ante lo que la defensa califica como un fracaso de la Fiscalía en demostrar la existencia de un levantamiento armado o conspiración, argumentando que las acciones del exmandatario no configuran rebelión sino, a lo sumo, un abuso de autoridad.

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