VOTO PERUANO EN CADE 2025 MÁS DE LA MITAD SE DEFINE POR ENTREVISTAS Y DEBATES..!!!!

Escribe: Jhon Smith
En el marco del CADE Ejecutivos 2025, celebrado en Lima bajo el lema “Firmes en la acción, ¡Por la patria!”, se presentaron datos reveladores sobre el comportamiento del votante peruano de cara a las Elecciones Generales 2026. Un estudio de Datum Internacional, expuesto por su CEO Urpi Torrado, desmitificó la idea popular de que la mayoría de los electores decide su voto de manera impulsiva en la cola o frente a la cédula electoral. En realidad, solo el 13% toma esa decisión en el último momento, mientras que el 51% define su preferencia después de observar entrevistas y debates entre candidatos, lo que subraya la importancia de estos espacios para influir en la opinión pública.
La distribución temporal de las decisiones electorales muestra una planificación mayor de lo esperado: el 16% de los votantes tiene una opción clara desde el inicio de la campaña, el 15% decide una semana antes de los comicios, y apenas el 5% admite no saber cómo votará. Torrado enfatizó que los electores suelen llegar a las urnas con dos o tres opciones en mente, generalmente los candidatos que lideran las encuestas, y que la ausencia de un aspirante en debates puede ser perjudicial, ya que priva de visibilidad en un momento clave. Este hallazgo contradice la narrativa común de un electorado volátil e improvisado, destacando en cambio un proceso más reflexivo influido por la exposición mediática.
Rolando Arellano, gerente general de Arellano Consultoría para el Crecimiento, complementó estos datos al señalar que el 9% decide el voto presidencial el mismo día de las elecciones, pero esta cifra sube al 16% para la elección de congresistas y al 26% una semana antes, lo cual calificó como «gravísimo» dada la influencia duradera del Congreso en la gobernabilidad. Arellano también apuntó a un escepticismo generalizado hacia las promesas sociales, como bonos o subsidios, con el 63% de los peruanos neutrales en temas empresariales —solo el 8% antiempresa y el 29% proempresa— y prefiriendo un gobierno enfocado en el crecimiento económico y la generación de empleo (63%), por encima de enfoques de «mano dura» (25%) o ayuda social directa (12%).
El perfil ideológico del votante peruano revela una fragmentación notable según Datum, el 28.6% no tiene una posición política definida, el 27.2% se identifica con la derecha (incluyendo un 11% radical), el 20.7% con el centro y el 15.1% con la izquierda (con un 11% radical, sumando un total de 11% de radicales en ambos extremos). Sebastião Mendonça, director del Centro Wiñaq, explicó que el votante de derecha prioriza la confianza personal en el candidato sobre programas ideológicos, mientras que el de izquierda es más «ideológico programático» y tiende a consolidarse en los últimos 75 días de campaña, cuando muchos indecisos —a menudo de este espectro— encuentran su opción. Mendonça agregó que el electorado de derecha no migra fácilmente a la izquierda, sino al centro en momentos de debilidad, y viceversa, lo que contribuye a una polarización creciente donde el centro pierde fuerza electoral a lo largo de más de dos décadas.
Demográficamente, el padrón electoral incluye 6.8 millones de jóvenes entre 18 y 29 años casi el 25% del total, con 2.5 millones votando por primera vez y 1.2 millones residiendo en el extranjero. En cuanto a preferencias geográficas, el 36.2% es indiferente al origen del candidato, el 27.2% prefiere a alguien de las regiones y el 22.5% de Lima; los votantes del sur muestran una inclinación mayor hacia la izquierda, mientras que los de la capital se alinean más con la derecha que el promedio nacional. Sin embargo, el interés en la política es alarmantemente bajo: el ausentismo superó el 25% en 2021, solo el 38% considera «muy importante» elegir al presidente (y el 24% al Congreso), y hay un desconocimiento generalizado de las instituciones el 36% cree que el Congreso ejecuta obras públicas y el 21% que el presidente hace las leyes.
Estos datos resaltan desafíos para las elecciones de 2026, como la alta fragmentación política que debilita la representatividad y la democracia, según Torrado. El bajo conocimiento electoral es evidente: solo el 1% sabe que hay 39 organizaciones políticas habilitadas, el 4% que se elegirán 60 senadores y el 3% que habrá 130 diputados. Mendonça advirtió que no se repetirá un escenario como el de Pedro Castillo en 2021 influido por la pandemia, el apoyo sureño y el voto afectivo del magisterio, pero persisten riesgos como el ausentismo, el escepticismo en promesas y la polarización. Los expertos coincidieron en la necesidad de campañas informativas para elevar la calidad del voto, ya que candidatos sin preparación podrían capitalizar el desinterés, con probabilidades mínimas de éxito (1/39 para la presidencia y 1/50 para el Congreso)
