El asunto de la salida de Venezuela del candidato opositor Edmundo González ha generado un gran debate y controversia. Según González, fue forzado a firmar un documento en el que reconocía la victoria de Nicolás Maduro en las elecciones, bajo coacción y chantaje. Sin embargo, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, ha revelado que el documento fue firmado en un ambiente cordial y cortés, y que el embajador español fue testigo de la firma.

Rodríguez ha dado un ultimátum de 24 horas a González para que desmienta su afirmación de que fue coaccionado, o de lo contrario, revelará videos y audios que demuestran que la firma se realizó de manera voluntaria. Esto ha generado una situación incómoda para España, que debe tomar una postura a favor de una u otra parte.

Fuentes del Ministerio español de Asuntos Exteriores han asegurado que la decisión de que los altos cargos del régimen chavista accedieran a la residencia del embajador español en Caracas fue tomada por González mismo, sin intervención del embajador. El ministro José Manuel Albares ha afirmado que se ofreció a González permanecer en la residencia diplomática todo el tiempo que quisiera y que este decidió pedir asilo en España.

La oposición española ha criticado duramente la conducta del Gobierno español en la salida de González, acusándolo de consentir el chantaje y de permitir que se hicieran fotos para seguir chantajeando después. La firma de González no cambia el hecho de que el Consejo Nacional Electoral sigue negándose a mostrar las actas electorales, lo que ha generado una gran presión internacional y ha llevado a muchos países a declarar a González como presidente electo.

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