Hace 13 años, Mark Zuckerberg era un estudiante de Harvard con notables habilidades de programación. Primero quiso conectar a todos los estudiantes de su universidad. Después, incluir a los de todas las escuelas de Estados Unidos. Finalmente, al resto del mundo. Y así con Facebook llegó a ser el tipo más joven en colarse entre los mayores 10 multimillonarios del mundo y a pasar sus horas entre un sencillo hogar en Atherton, un barrio en el que nunca pasa nada, y una oficina diseñada por Frank Gehry con vistas a las marismas, y sumar más de 1.800 millones de perfiles activos en la mayor red social.

Aunque la celebración en la sede comenzará en realidad hoy, Zuckerberg ideó su creación el 4 de febrero de hace 13 años. Desde hace 10 vive en Silicon Valley. Primero situó su startup en Palo Alto, por diferentes edificios del centro del pueblo, haciendo reuniones de cafetería en cafetería entre Ramona Street y University Avenue, y, de ahí, a Menlo Park, en el antiguo campus de Sun Microsystems. Allí es donde tuvo lugar el pasado martes una reunión con un pequeño grupo de usuarios, seleccionados por Facebook, para escucharlos y tomar nota para mejorar. A este encuentro fueron invitados seis medios de comunicación. Fue ahí cuando se vio el verdadero cariz de Mark, la persona. En una sala con apenas una decena de invitados y solo seis periodistas con permiso para ver, hacer fotos o vídeos, pero sin derecho para intervenir, preguntar o tomar la palabra.

Desde el comienzo de 2017, el jefe de Facebook ha dejado clara su prioridad, profundizar en las relaciones entre grupos con afinidades. Este año su reto es viajar a conocer mejor los estados de su país y saber cómo se comportan. No irá a Barcelona en la que ya era su cita clásica para comenzar el tour por Europa, y es muy probable que apenas salga de Estados Unidos. La convulsa situación política con el cambio en la Casa Blanca tampoco invita a dejar el país. Sin dar nombre, Zuckerberg hizo una referencia a la situación actual de EE UU, tras el cambio de Gobierno: “Existe una división de la sociedad como no se había visto desde hacía mucho tiempo. No solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo. Por eso queremos generar comunidad. En nuestro 13 cumpleaños, queremos acercar a familiares y amigos”.

El fundador quería acercarse a los que más partido sacan de su servicio en la vida cotidiana sin caer en las rarezas y extremos de Silicon Valley. El combinado quería ser una muestra de la clase media que mantiene una relación férrea con un colectivo gracias a Facebook. Dicho de otro modo, las comunidades. Zuckerberg, que se presentó sin darse demasiada importancia (“me paso el día programando y haciendo cosas, pero no quería dejar de veros”), dijo que 2017 será el año en que su compañía se centre en dar más y mejores herramientas para mantener relaciones fuertes en grupos con intereses similares.

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