¡LA PUCP LA UNIVERSIDAD SEUDO CATOLICA TOMADA A LA FUERZA..!!!!!!

Escribe: Jhon Smith
Es indignante y vergonzoso lo que ocurrió en la Pontificia Universidad Católica que la verdad hace un buen tiempo dejo de ser católica. Un grupo de estudiantes, en lugar de debatir con argumentos, estudiar o proponer soluciones serias, decidió tomar por la fuerza el rectorado, bloquear la avenida Universitaria e interrumpir las funciones administrativas de una de las EX mejores universidades del país. Esto no es activismo es vandalismo puro, ideologizado, intolerancia y una pataleta de niñatos acostumbrados a vivir en una burbuja de privilegios.
La PUCP, con enorme generosidad histórica, ha mantenido escalas de pensiones accesibles y un sistema de becas que permite que miles de jóvenes de diferentes estratos socioeconómicos accedan a una educación de primer nivel. Ahora, la universidad busca simplificar y transparentar su sistema pasar de nueve escalas a cuatro niveles más claros, con becas basadas en evaluación socioeconómica real. Las autoridades han sido explícitas los beneficios de los estudiantes actuales se mantienen y no hay incremento real para ellos. La reforma apunta a la sostenibilidad financiera de una institución que no se financia con el erario público de forma ilimitada.
Pero para estos activistas, cualquier intento de orden y responsabilidad económica es mercantilización o elitización. ¡Qué cinismo! Gritan contra la élite mientras estudian en una universidad privada cara en San Miguel, bloqueando vías públicas y ocupando ilegalmente instalaciones.
La hipocresía radical
Esta toma del rectorado no es un acto aislado de rebeldía juvenil. Es la continuación de una cultura ideologizada politica tóxica importada el derecho a la pataleta violenta cuando las cosas no salen como uno quiere. En vez de presentar estudios económicos, propuestas de financiamiento alternativo o mejoras académicas, optan por la fuerza bruta. Irrumpen, obligan a suspender sesiones del Consejo Universitario y se victimizan cuando se les recuerda que la ley existe.
La educación superior de calidad cuesta dinero. Infraestructura, profesores calificados, investigación, laboratorios y mantenimiento no se pagan solos. Pretender que una universidad como la PUCP congele eternamente escalas bajas sin ajustar a la realidad económica es infantil y destructivo. Las becas deben ir a los verdaderamente necesitados, no convertirse en un subsidio generalizado para quienes pueden pagar más. Eso sí es injusto que los de clase media alta estudien barato a costa de limitar el crecimiento de la institución.
¡QUE PAGUEN QUIENES PUEDAN! No es elitismo, es sentido común. La verdadera inclusión no se logra bajando artificialmente los precios hasta quebrar la universidad, sino con becas meritocráticas y socioeconómicas agresivas para los mejores y más pobres. El resto que asuma su responsabilidad o busque alternativas.
Estos actos de fuerza dañan la imagen de la PUCP, afectan a miles de estudiantes y docentes que solo quieren estudiar y trabajar en paz, y generan precedentes peligrosos. Mañana será otra causa y otra toma. ¿Hasta cuándo van a tolerar los padres y estudiantes que minorías radicalizadas politicamente ideologizados secuestren instituciones y dejen mal a su universidad?
La rectora y las autoridades deben actuar con firmeza: identificar a los responsables de la irrupción violenta, aplicar sanciones disciplinarias y, si es necesario, denunciarlos penalmente. La libertad de expresión y protesta pacífica está garantizada, pero la toma de edificios y el bloqueo de vías son delitos. Punto.
El Perú necesita universidades serias, no cuarteles de activismo ideológico. La PUCP tiene la obligación moral y legal de defender su autonomía, y si quiere volver a recuperar su excelencia y su gobernabilidad frente a este tipo de barbarie estudiantil.







