SALOMON LERNER : ACTIVAR LA ENERGIA UTOPICA..!!!
Desde hace un tiempo una parte significativa de nuestros políticos y no pocos periodistas se han enfrascado en una discusión acerca del plan de estudios diseñado por el ministerio de Educación y la supuesta introducción de la mentada “ideología de género”. Estas personas temen que tal proyecto predique una actitud permisiva hacia la sexualidad y confunda supuestos “roles sexuales” asignados históricamente a lo masculino y a lo femenino. Se ha generado una corriente de opinión basada en el miedo y en la ausencia de lectura del citado documento. Sin embargo, numerosos actores políticos y líderes religiosos apoyan esta campaña, que propone la censura del propio ministro.
Primero, una consideración de orden teórico. Los estudios de género aluden a los elementos culturales y sociales que se construyen alrededor de la diferencia biológica entre los sexos. Ser varón y ser mujer depende del hecho biológico de tener órganos sexuales masculinos y femeninos, pero la organización del poder, la determinación de “roles” y la asignación de espacios sociales a los varones y a las mujeres no procede de un hecho biológico; se trata de configuraciones de orden cultural, que pueden ser injustas y propiciar formas de exclusión.
Confinar a las mujeres al hogar y someterlas al imperio del varón ha sido y es una práctica incorrecta. Los estudios de género permiten identificar y cuestionar modos de prejuicio y discriminación que resultan incompatibles con una sociedad democrática. Estos estudios poseen un discurso filosóficamente riguroso, que expresa una concepción universalista de la moral, que a la vez subyace a la doctrina de los derechos humanos. Calificarlos de “ideológicos” sólo revela una profunda ignorancia acerca de estos estudios, tan importantes para el desarrollo de las ciencias humanas y sociales.
El documento ministerial no presenta ninguna forma de “ideología de género”. Promueve la igualdad de género, de modo que varones y mujeres sean tratados conforme a la igualdad de derechos, libertades y oportunidades. Identificar determinadas actividades y vocaciones como exclusivamente “masculinas” o “femeninas” entraña prejuicios e injusticias que sólo producen violencia, privación de libertad y vidas truncadas. Las mujeres no están condenadas a ser amas de casa, los varones no son básicamente “proveedores” del patrimonio familiar. Las personas tienen derecho a ser tratadas con dignidad, y a elegir sus proyectos de vida. El trato igualitario y el reconocimiento de derechos constituyen rasgos esenciales de las democracias modernas. El ministerio hace bien en destacarlos como principios rectores en la formación moral de los alumnos.
