Escribe: Isaac Bigio

Alberto Fujimori parece el arbolito de navidad, al cual se le saca en diciembre y lo guardan en enero.
Con la excarcelación del extirano, tanto PPK (en 2017), como Dina (en 2023), han querido lograr un aval congresal para seguir en palacio. Ninguna de estas medidas se ha dado como un gesto humanitario.
Boluarte no quiso cumplir el fallo de la Corte IDH. Quien abandonó el furibundo anti-fujimorismo de su campaña electoral del 2021, para devenir en la mucama de Keiko, solo anda interesada en sobrevivir lo más que pueda en el poder y así ir alargando un posible proceso que podría hacer que ella termine bajo rejas.
La excarcelación del exdictador ha sido un circo. El Tribunal Constitucional rompió con la constitución al desacatar a un organismo internacional y también a su propia estructura, pues el reo fue soltado solo con el pedido de la entonces mitad de los 6 magistrados.
Cuando al patriarca de los Fujimori salió de Barbadillo, se dio una subrepticia pelea bárbara entre dos de sus barbáricos hijos. Mientras Keiko quería que su papito vaya a su casa, Kenji agradeció a PPK por el indulto (al cual entonces su hermanita rechazó para que no le hicieran sombra como jefa del fujimorismo) y con ello le lanzó un puntapié.
La Corte IDH resolvió que el Perú la ha desacatado. Ello genera problemas para este gobierno ante la OEA, EEUU y una serie de inversionistas privados, quienes desconfían de traer capitales al país debido a que no se cumplen las leyes internacionales. Dina ha reiterado ser parte del sistema interamericano y este puede obligar a ella el acatar a la Corte IDH.
Como Dina y el Congreso acaban este año con solo un dígito de aprobación, no les es fácil ignorar el rechazo popular. Ven el espejo argentino donde un presidente electo con el 55% de los votos ha desencadenado un huracán de protestas en su contra.
La remoción de la fiscal Benavides, los escándalos que se siguen destapando en torno a ella y la purga que la fiscalía viene haciendo de corruptos asociados a ella, hacen que la derecha se divida y que FP y RP reduzcan su margen de maniobra.


Cuando Papá Noel regrese al polo, Papá Fujimori pudiese retornar a prisión.
Isaac Bigio. Politólogo economista e historiador con grados y postgrados en la London School of Economics & Political Sciences.

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