CERRÓN TIRADO A LA CANASTA. ECHADO AL TACHO COMO NARANJA EXPRIMIDA.

Escribe : Isaac Bigio
El Dr. Cerrón pensaba que podía eludir la justicia entrando al club de la derecha corrupta, pero esta hábilmente le empleó para ir copando instancias judiciales y congresales, y ahora le ha abandonado.
El 6 de septiembre fue sentenciado al Dr. Vladímir Cerrón a 42 meses de prisión por corrupción. Esta resolución judicial se dio a 28 meses exactos en que Perú Libre ganó masivamente la elección presidencial. Durante 2 años y 4 meses, Cerrón hizo todo lo posible por minar su victoria y remover de sus filas a sus principales cuadros (incluyendo a toda su plancha presidencial, al 70% de sus 37 congresistas y a más del 95% de sus 8,8 millones de votantes y a más de 200 mil carnetizados que llegaron a tener). Hoy ha quedado desprestigiado y aislado.
Nadie les apoya.
Cerrón no acudió a la audiencia tal y cuál estaba conminado a hacerlo y ha decidido fugarse, incluso dejando mal parado a su abogado, quien prometió que en las siguientes horas él se iba a presentar voluntariamente. Oculto sigue usando las redes sociales para buscar apoyo.
El problema es que nadie, aparte de los pocos congresistas y las raleadas bases de su empequeñecido partido, que es su propiedad privada, se ha solidarizado con él. Ni una sola organización sindical, campesina, estudiantil, barrial o popular lo ha hecho, así como ningún otro de sus antiguos aliados, los numerosos partidos de izquierda, el expresidente Pedro Castillo u cualquiera de sus 5 ex-primeros ministros, y tampoco ni uno solo de las 26 perulibristas que fueron electos congresistas en su lista y que luego se apartaron de PL.
El único apoyo internacional que se jactan de tener es el del Partido del Trabajo mexicano. Este es un partido que en las últimas elecciones federales obtuvo el 3.25% de los votos en su país (quedando en el puesto 7 de 10 que se presentaron). Este nació inspirándose en el Partido del Trabajo de la dictadura albanesa de Enver Hoxha, y también su símbolo (las 2 letras del partido en un fondo rojo con una estrella amarilla) fue copiado por PL antes de adoptar el lápiz.
Cerrón creía que entrando al club de los corruptos intocables de la derecha, este le iba a proteger. El 25 de julio en Canal N él afirmó que PL era ahora parte del «Bloque Democrático» conformado por Fuerza Popular, Alianza Para el Progreso, Avanza País, Renovación Popular, Somos Perú y los accio-populistas de Maricarmen Alva, el cual no aceptó la victoria electoral de PL y que logró remover a Castillo de palacio.
Ninguno de ellos, y menos su gran aliada, Keiko Fujimori, han salido a defenderlo. Es más, César Combina, quien fue el candidato de FP para la alcaldía de Lima (y que se retiró para ayudar a que Rafael López Aliaga gane ajustadamente esta), apenas se conoció la sentencia, fue a exigir que se le capture y que se custodien varias embajadas que pudiesen asilarlo.
Exprimidos hasta ser desechados por los naranjas.
Como lo advertimos hace meses, Cerrón iba a quedar como un cítrico exprimido al cual luego de aprovecharle todo el jugo lo iban a tirar al basurero. El fujimorismo utilizó al cerronismo para dar paso al Tribunal Constitucional (TC) más naranja que haya habido en este milenio, para purgar y controlar a la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (SUNEDU) y para destituir a Castillo.
Los dos portavoces de la bancada de PL en el primer bienio del Congreso (Waldemar Cerrón y Flavio Cruz) estuvieron entre los primeros congresistas en votar a favor de la vacancia presidencial el 7 de diciembre. Waldemar, el hermano y Delfín del Dr. Cerrón, llegó a reivindicar el carácter constitucional del nuevo gobierno de Dina Boluarte y a pedir un voto de confianza a su gabinete, pese a que este había ordenado abalear a decenas de manifestantes.
Waldemar antes había votado por exonerar a los casinos (que financiaron a Keiko en las elecciones) del pago de impuestos y a los golpistas de noviembre del 2020 de ser procesados. Él fue el primer congresista en exculpar de todo pecado a Nano Guerra cuando apareció en una supuesta sesión de trabajo congresal con el torso desnudo y anteojos oscuros veraneando en una playa. Luego, cuando él se murió en otra playa (y en medio de un ambiente con mucho licor) salió a decir que Nano iba a ser un ejemplo para las futuras generaciones.
Cuando el 26 de julio se eligió a la actual mesa directiva, fueron los Cerrón quienes sabotearon la confección de una lista amplia que pudo haber removido a la derecha dura de la conducción del parlamento. El Dr. Cerrón indicó que el principal enemigo era el centro y la izquierda (a quien tilda con el término fujimorista de «caviares»). Al polemizar contra Marco Arana, del Frente Amplio, dijo que era partidario de fusilar a todos los caviares. Luego, en una entrevista reciente al diario Página 12, sostuvo que prefiere trabajar con la ultraderecha neofascista contra los caviares. Nadie que se reclame de izquierda jamás ha planteado unirse con Hitler, Mussolini, Pinochet, Odría o Fujimori contra los socialdemócratas. PL no solo ha dicho esto, sino que ha llegado a reivindicar al único dictador militar derechista que ha gobernado al Perú durante 8 años continuos (el General Manuel Odría).
Cuando la población de Pichanaqui echó a Dina Boluarte cuando ella fue a visitarles y ofenderles (diciendo que los asesinados por ella habían sido asesinados por ellos mismos), ninguno de los Cerrón puso en las redes sociales una mínima muestra de solidaridad con ese pueblo, pese a quedar este en Junín, la región de donde ellos provienen y a la cual siempre han representado.
Tal ha sido su intento de conciliar con Boluarte que, cuando el Premier Alberto Otárola vino al Congreso, Waldemar estuvo entre los pocos que se reunieron amigablemente y a puerta cerrada con él. Luego de dicha cita, Waldemar no le hizo ninguna crítica, mientras él jamás ha querido sumarse a ninguna marcha contra la dictadura.
Apenas todo PL votó por la nueva directiva congresal, empezaron a salir denuncias de que el nuevo presidente del parlamento, Alejandro Soto, de APP, tenía cerca de 60 carpetas fiscales, la recientemente nombrada nueva jefa de la bancada de PL, Margot Palacios, pidió una investigación seria sobre esas denuncias. Sin embargo, Cerrón le salió al paso apoyando a Soto. Para él era muy importante apoyar la ley que Soto había creado, con la cual se pudo salvarse de ir a la cárcel, pues esta proscribía a los 10 años de haber cometido una serie de crímenes.
Cerrón no solo quiso utilizar esta ley Soto en su defensa, sino que también apoyó la propuesta de otro congresista (Wilson Soto, de AP) para obligar a todo juez a implementar esta nueva ley so pena de quedar inmediatamente echado de su puesto. Sin embargo, él no logró que la corte de Junín le prescriba, pues esta dijo que sus últimas acciones ilegales se dieron en un plazo menor a una década.
Los congresistas de PL ayudaron a blindar a Soto en la Comisión de Ética. Tampoco PL se ha querido enfrentar a su socio ultraderechista de AvP cuando se ha demostrado que la tercera vicepresidente del Congreso, Rosselli Amuruz, ha cometido numerosas violaciones morales y reglamentarias. Luego, cuando Nano Guerra murió (y los Cerrón le brindaron pleitesía, mientras las mayorías nacionales se recordaban de como paso de la izquierda a la ultraderecha y de como decía que un sueldo de S/ 930 mensuales era un montón), PL se sumó a quienes votaron a favor de que su puesto vacante fuese ocupado por otro congresista de la bancada de Keiko.
Y, justo al día siguiente de que ello pasara el jueves 5 de octubre, se dio la sentencia contra Cerrón, ante lo cual el excandidato de FP para la alcaldía de Lima pidió no solo apoyar, sino ayudar a las fuerzas del orden a que a él lo puedan capturar.
Keiko, como lo predijimos, ha utilizado a los 2 iniciales vicepresidentes de la plancha de Castillo contra este último y para su propio beneficio. A Boluarte la controla y la tiene amenazada de que si no sigue sus órdenes puede acabar sacada de palacio para acabar en un penal. A Cerrón le vendió el cuento de que solo ella podría salvarle de ir a prisión. La verdad es que ella le exprimió peor que a un limón.
PL: sin el grueso de sus congresistas, electores y bases.
Hoy, el cerronismo ya no es nada en el movimiento social. Han perdido a casi todo su electorado y militancia. Su bancada se ha reducido a solo el 9% del parlamento. Sin esta, PL carece de cualquier clase de peso, por lo que debe hacer todo lo posible por mantener a este ultra-desacreditado parlamento hasta julio 2026. PL ha quedado desacreditados ante la izquierda, el centro, la derecha y el pueblo. Keiko se valió de PL para lograr un TC y una SUNEDU a su medida, además de lograr por tercera vez consecutiva detentar la primera vicepresidencia congresal en una mesa controlada por ella.
Mientras tanto, Cerrón no quiere reconocer que ha sido utilizado. Sigue sin atacar al fujimorismo y a la ultraderecha (tal vez pensando que, como varios periodistas de Willax TV le alaban, los conservadores pudiesen querer aprovecharse de su áurea de «perseguido» para promocionarlo). Persiste en presentarse como el único hombre que se ha enfrentado a la «mafia caviar».
Para cualquier izquierdista del mundo, su principal enemigo es el capitalismo, la burguesía, la oligarquía, el fascismo, la reacción o el neoliberalismo. En cambio, para Cerrón este es la «caviarada», un vocablo popularizado por la dictadura ultraderechista de Alberto Fujimori para insultar a todos aquellos que les cuestionan por robar y violar la ley, la moral y los derechos humanos.
Para Cerrón, los caviares son socialdemócratas, que han estudiado en el exterior, que son pitucos y que son capitalinos que viven en barrios residenciales de Lima. Sin embargo, ninguna de esas características las tienen los 4 jueces que han condenado a Cerrón (uno en primera instancia y otros 3 en segunda instancia) quienes son todos magistrados que viven y trabajan en la ciudad serrana, huanca, andina y provinciana de Huancayo. Más bien, Cerrón sí ha estudiado una década en el exterior (donde se formó como médico), ha venido viviendo en un barrio residencial de clase media alta (en plena avenida Arequipa, en Lince, Lima), tiene un alto nivel de vida (se le han incautado millones de soles) y su estrategia pasa por cambios sociales en democracia sin una revolución (lo que define a todo socialdemócrata).
Por más que intentó congraciarse con la ultraderecha y presentarse como el hombre que podía aliarse con esta para triturar juntos al resto del centro y de la izquierda, esta no le ha perdonado su pasado o su prédica «marxista leninista» (como tampoco se lo va a perdonar luego a Dina).
Hoy, ya nadie cree en Cerrón. Cuando él habla de qué es víctima de una guerra judicial (lawfare), la verdad es que él es quien ha ayudado al fujimorismo a hacer una guerra legal contra jueces y fiscales que no se les supediten.
El hombre que ataca al resto de la izquierda de ser caviar (pese a que él es un acomodado «caviar» en su estilo de vida y que todo el aparato de su partido vive bien y de las prebendas estatales y congresales), ahora dice que es una víctima de la dictadura militar, cuando Dina Boluarte entró a la plancha presidencial por orden de Vladímir Cerrón y luego su hermano Waldemar le ayudó a llegar a palacio vacando a Castillo. Hoy los Cerrón son parte del derechista «Bloque Democrático» y de la mesa directiva congresal que apoya a lo que ellos llaman la «dictadura militar-parlamentaria».
Mentiras y falsas promesas.
El partido que prometió que iba a desfujimorizar al Estado ha terminado aliándose con el fujimorismo para purgar a muchos funcionarios públicos, fiscales y jueces que no se le subordinen a este.
El partido que prometió el ingreso libre a las universidades, ha apoyado a los grandes propietarios de universidades privadas a que sigan lucrando y reestructuren a su manera a la SUNEDU.
El partido que prometió que todos los miembros electos deberían ganar no más que un maestro calificado, es el que se ha encargado de pedir más y más prebendas para los congresistas. Waldemar fue uno de los que más defendía que los contribuyentes paguemos a diario unos 200 mil soles en buffets de comida (el equivalente de casi una semana con el sueldo mínimo).
El partido que prometió acabar con el neoliberalismo, ratificó a Julio Velarde, la cabeza del modelo monetarista en el Banco Central de Reserva, y avaló continuar las recetas del Fondo Monetario Internacional. Hoy anda en alianza con todos los partidos que defienden a los grandes monopolios y al neoliberalismo, mientras que ha estado ausente en las luchas contra las leyes antilaborales y contra la dictadura.
El partido que prometió unir a las izquierdas contra la ultraderecha ha revertido ello y ahora postula una alianza con el fujimorismo contra todo progresismo.
El partido que prometió «luchar contra el imperialismo» mantuvo en el gobierno a las 10 bases militares de EEUU, hizo que se renovara por un nuevo quinquenio el convenio comercial-militar de USAID (y, encima de ello, para acusando a sus rivales de izquierda de ser agentes de USAID, una manera distinta de seguir con las calumnias stalinistas de que todo rival es un agente de la CIA), y hoy anda codirigiendo un Congreso sumamente pro-Washington y pro-transnacionales. Ahora Cerrón anda de incondicional de su tocayo Putin, quien tiene un largo historial de matanzas y expansionismo militar.
Jamás PL ha denunciado a la corrupción y ahora se ha asociado a los partidos más corruptos. Sus congresistas prefieren pactar con la ultraderecha, mientras que nunca están en las marchas laborales o antidictatoriales. Dime con quién andas y te diré quién eres.
Fuera de foco.
Un documento de PL (presuntamente redactado por el mismo Vladímir Cerrón), el mismo que aparece en las redes sociales de Waldemar Cerrón, sostiene que esta sentencia busca evitar que su hermano sea el siguiente presidente del Perú, algo fijo para ellos, en las elecciones del 2026. Con eso, primero confiesan que no quieren adelantar las elecciones ni que sea removido el actual parlamento (el único del mundo que durante la mayor parte de su periodo ha tenido apenas un 6% de aprobación en las encuestas).
El propio Dr. Cerrón recientemente afirmó que renunciaba a postular en cualquier comicio o a ejercer un cargo público, pues se iba a centrar en construir a su partido. Por lo demás, incluso si no hubiera sido condenado a ir tras las rejas, él no estaba autorizado a presentarse como candidato.
Sin embargo, lo más grave es su total divorcio con la realidad. En las elecciones regionales y locales del 2 de octubre del 2022, PL pasó de haber superado los 8,8 millones de votos en el balotaje del 6 de junio del 2021, a entre 200 y 300 mil votos en todo el país. Allí perdieron a más del 96% de sus votantes, así como al único gobierno regional y alcaldía provincial que controlaban (Junín y Huancayo, respectivamente), a todos sus 8 concejales regionales y 10 regidores de capitales departamentales (9 de Huancayo y 1 de Lima).
Hoy Vladímir Cerrón está mucho más desacreditado que cuando en 2016 se lanzó por primera vez a la presidencia (y se retiró de esta por miedo a sacar pocos votos y perder su registro electoral). Si cualquiera de los dos hermanos Cerrón se presentase como candidatos, ninguno de ellos llegaría ni al 1% de los votos a nivel nacional. La única vez que PL ha sacado buenos resultados fuera de Junín (donde hoy está totalmente quemado y su último gobernador regional, un primo de los Cerrón Rojas, Fernando Orihuela Rojas, se ha retirado de PL para fundar su propio partido regional) siempre lo ha hecho presentando candidatos externos a sus filas o muy anticomunistas (como el derechista exalcalde de Lima Ricardo Belmont, Isaac Humala, padre de Ollanta y Antauro, y el ex toledista Pedro Castillo).
PL ya ni siquiera es un partido. Es una secta semi-religiosa en torno al culto a la personalidad de su profeta y semi-dios. En ninguna de sus reuniones se llega a una audiencia de 200 personas, mientras que su militancia deben ser incondicionales, que deben acatar los disparates del amo del «partido». Todos los comunicados y las decisiones parten del Twitter personal del jefe supremo, cuya vida desde infante equivale a la historia de PL. Toda la exhibición de fotos del XV aniversario en el PL se ha convertido en la exposición más megalomaniaca del Congreso en toda su bicentenario historia, pues casi todas las imágenes giraban en torno al Stalin huanca (incluso desde cuando era un escolar).
Hoy, Cerrón ha decidido jugar a ser un clandestino que se comunica mediante sus redes sociales. No es seguro que sea arrestado, pues la derecha y Dina puede que le utilicen para seguir distrayendo y desacreditando a la izquierda como si fuera lo mismo que PL.
Antes, su hermano mayor Fritz Cerrón fue condenado en 2016 por no haber entregado varios botes que habría comprado para las FFAA y también se escondió (para ser hallado al año siguiente). Entonces, nadie hablaba de «lawfare» pues Fritz no era militante perulibrista sino un militar. Posteriormente, cuando el número dos de PL, Arturo «Pinturita» Cárdenas, fue condenado, él también se fugó hasta ser luego ubicado y encarcelado. Semejante destino puede que le espere a Cerrón quien, a medida que se siga escondiendo, va a ir agravando sus otros procesos legales.
Ni siquiera antiguos aliados que encabezaron sus listas, como Belmont o Isaac Humala, se han solidarizado con él. Las únicas voces de admiración que Waldemar reproduce en su Facebook son las de comunicadores del canal de TV más ultraderechista que haya tenido Lima (Willax), quienes necesitan al cerronismo para combatir a toda forma de progresismo.
Una cosa es ser perseguido por defender causas sociales y otro es ser condenado por malos manejos y hurto a fondos de todos. Justo con cuando Waldemar entraba a la fuji-directiva congresal se recordaban el 105 aniversario de la muerte de Manuel González Prada, cuyo lema era luchar contra toda forma de corrupción, y el 60 aniversario desde que Genaro Ledesma fue electo diputado habiendo estado preso por apoyar las luchas campesinas. Los ejemplos de ellos son la cara opuesta de quienes han capitulado al golpismo de extrema derecha.
De este golpe los Cerrón o PL jamás se van a recuperar. La izquierda y el movimiento obrero y popular les va a desechar y la derecha ya no los necesita tanto para de ellos poderse aprovechar.
Los Cerrón nunca han producido ningún trabajo teórico de valía. Su gran «contribución» es haber calcado el concepto de caviares de la ultraderecha para proponer una alianza anticaviar con esta. Con ello han ayudado a que el fujiorismo derroque a Castillo, capture el TC y varias instancias judiciales y fiscales y termine dominando la escena nacional. Tuvieron la suerte de beneficiarse del caudal electoral de Castillo, a quien traicionaron. Hoy solo sobreviven como una bancada que quiere ser la pata izquierda de la fuji-directiva congresal.
Con esta nota queremos dejar de hablar del Dr. Cerrón, pues él ya se ha convertido, según una mayoritaria opinión, en cero, o mejor dicho, en un gran cerón.
Isaac Bigio. Politólogo economista e historiador con grados y postgrados en la London School of Economics.
