AUTO-MATA.

Escribe : Isaac Bigio
Según el Diccionario de la Real Academia, un autómata es una «Persona que actúa sin reflexión». Esta definición le cae al pelo a Dina Boluarte cuando, en ocasión del IX mes del inicio de su mandato, fue a Pichanaqui donde dijo: “Yo les pregunto quiénes han matado a nuestros hermanos en esas violentas protestas, ellos mismos”. Esto enfureció a la población local quien la echó, pues a 9 días de que ella comenzó su presidencia, su violencia causó allí la muerte de 3 personas.
Sin embargo, ella también puede haber sugerido que se cree este nuevo vocablo: «auto-mata».
Según Boluarte, los 70 a 80 asesinados que se dieron al comienzo de su Gobierno se «auto-mataron». El Perú, no solo estaría contribuyendo al mundo con una nueva palabra, sino con un nuevo tipo de sacrificio personal.
En la II Guerra Mundial, los pilotos japoneses se estrellaban con aviones cargados de explosivos sobre blancos enemigos para hacerlos explotar. Los tigres tamiles y luego muchos grupos musulmanes han lanzado atacantes suicidas con armas o bombas humanas para propinar bajas en sus adversarios.
Empero, para Dina, en el Perú no tenemos gente que se inmola tratando de matar oponentes, sino para acabar con su propia vida y así desacreditar a su Gobierno.
En el verano tuvimos cientos de muertos, heridos y presos de todas las edades (desde ancianos a niños) en la costa, sierra y selva, y en el norte, centro y sur del Perú. Todos ellos, sugiere Boluarte, buscaron que las «fuerzas del orden» les disparen. Si ese fuera el caso, tendríamos una gran organización a nivel nacional con terroristas que se autoinmolan con un espíritu no islámico, sino jesucristiano de auto-sacrificarse sin matar a nadie.
Para coronar tal desatino, Dina volvió a decir que el verdadero asesino está en la DIROES. Por su puesto, que ella no se refiere al criminal Fujimori, cuyos seguidores controlan al Congreso y a su Gobierno, sino a Castillo, a quien desde que ella le remplazó en su silla presidencial, se encuentra preso y casi incomunicado. Resulta que el hombre que no pudo controlar ni a su guardia presidencial (para que no le arreste), ahora desde Barbadillo ordena esas barbaridades.
Isaac Bigio. Politólogo economista e historiador con grados y postgrados en la London School of Economics & Political Sciences.
