JUERGA MORTAL.

Escribe : Isaac Bigio
Con no muchas horas de diferencia se produjeron 2 fatalidades en 2 distintas reuniones sociales en las cuales participaron 2 de los 3 vicepresidentes del congreso. Estas tuvieron en común el consumo de licor.
La primera muerte fue la del primer vicepresidente congresal, Nano Guerra, la cual se dio el 29 de septiembre mientras estaba en el balneario de Punta de Bombón (Arequipa). Según el personal de la posta a donde se le llevó, quienes le trajeron estaban en estado etílico. Aún no se conoce muy bien quienes fueron los amigos que estaban con Nano o si a ellos o al difunto se le han hecho pruebas para ver si también habían consumido algún estupefaciente.
Nano falleció muy poco antes del sábado 30 y de que en la tarde de ese día arrancase a tocar una de las orquestas de la fiesta de cumpleaños del excongresista Paul García, pareja de la tercera vicepresidente congresal Rosselly Amuruz. Durante la alta noche de esa fiesta fue muerto a balazos un periodista de espectáculos.
Amuruz dice que no tuvo nada que ver con el tiroteo. El problema es que ella, como miembro de la mesa directiva parlamentario, estaba obligada a guardar luto por su colega Nano. En vez de ello, cuando su cuerpo aún era velado, ella asistió a otra jarana. Ya anteriormente, ella fue acusada de organizar una parranda por su cumpleaños durante la pandemia o de violar la bioseguridad al contraer Covid-19 con sus amigos al irse a una playa dominicana.
La tan parcializada comisión de ética la blindó a ella y también antes a Nano (cuando él apareció participando en video-sesiones del congreso desde una playa del norte). Esta vez, Nano estuvo en una playa del sur, pero no fue sancionado por el congreso, sino, probablemente, por sus excesos.
Muchos derechistas han cuestionado que la muerte de Nano haya sido recibida con tanta hostilidad por el público que fue a despedir su cadáver en Arequipa o por las redes sociales. Sin embargo, más grave ha sido la actitud de su propia colega Amuruz que, a horas de enterarse de su deceso, fue a celebrar con su amor, su amor por la rumba. Lo más probable es que a ella, al igual que al presidente congresal Soto, nadie la vaya a sancionar.
Mientras tanto, el otro vicepresidente del Congreso, Waldemar Cerrón, quien antes fue el primero en defender el derecho de Nano de teletrabajar mientras veraneaba, ahora se despidió de su tumba, mostrándolo como un ejemplo a seguir para las generaciones futuras.
Isaac Bigio. Politólogo economista e historiador con grados y postgrados en la London School of Economics & Political Sciences.
