Dilma Rousseff es suspendida de la Presidencia de Brasil.
La mandataria fue separada por «crimen de responsabilidad». La decisión se tomó en el Senado por amplia mayoría
En su primer discurso público tras ser suspendida por el Senado para ser sometida a un juicio político, la presidenta Dilma Rousseffaseguró es víctima de «la mayor brutalidad» que se puede cometer contra un ser humano.
Dilma Rousseff es acusada de «crimen de responsabilidad» por encubrir déficit presupuestarios y engrosar las arcas con préstamos de bancos estatales durante su campaña a la reelección de 2014.
La mandataria asegura no obstante que es víctima de un «golpe moderno» liderado por el «traidor» Temer, que durante cinco años fue su aliado en el gobierno y desde hace un par de meses se ha convertido en su archienemigo.
«Remedio amargo pero necesario»
Se va del cargo con apenas un 10% de popularidad, en medio de una grave recesión económica y un escándalo de corrupción que ha manchado a buena parte de la élite del poder en Brasilia. Y se quedará sin inaugurar los Juegos Olímpicos que se celebran en agosto en Rio de Janeiro.
«El impeachment es un remedio amargo, pero necesario» frente a la baja popularidad de Rousseff, el aumento del desempleo y la caída de la producción, dijo durante la sesión el senador opositor José Serra (PSDB), posible canciller del nuevo gobierno de Temer.
«Se está cometiendo una injusticia histórica. Se está condenando a una inocente», denunció el abogado general del Estado, José Eduardo Cardozo, al defender a Dilma Rousseff ante el Senado
«Si [el golpe es] consumado, se romperá el orden constitucional», alertó.
La destitución definitiva de Rousseff requiere de dos tercios de los votos del Senado (54 del total de 81 miembros). Uno menos que los registrados este jueves, lo cual torna poco probable su retorno al poder.
Muchos cuestionan el proceso de impeachment porque una mayoría de diputados y senadores del Congreso han sido condenados o están acusados de haber cometido delitos en algún momento.
«Esto es una farsa, corruptos tratando de juzgar a corruptos. No va a solucionar nada para Brasil», afirmó en Sao Paulo un ciudadano que solo quiso dar su primer nombre, Joao Sebastiao.

