COMEY CONFIRMA PRESIONES DE TRUMP: VENDRIA EL IMPEACHMENT…!!!!
La bomba ha estallado. El destituido director del FBI, James Comey, ha confirmado punto por punto las presiones que sufrió por parte del presidente Donald Trump por la investigación de la trama rusa. En un meticuloso escrito de siete folios enviado al Comité de Inteligencia del Senado, Comey repasa las tres reuniones y seis llamadas que mantuvo con el mandatario en cuatro meses. De todas tomó nota, y en todas Trump quiso de una forma u otra reducir la presión de las pesquisas. “Necesito lealtad, espero lealtad”, le llegó a decir en una cena privada en la Casa Blanca.
Trump ha encontrado su propio muro. Una barrera que no cede y que puede acabar con él. Es James Comey. Un hombre alto, que habla claro y de integridad probada. La declaración presentada ante el Senado, y que hoy será leída ante el Comité de Inteligencia, está destinada a la historia. De sus palabras puede derivar un caso de obstrucción. La piedra de toque del impeachment.
El documento es demoledor. Radiografía cada encuentro. Las notas las escribía nada más terminar sus reuniones o charlas con el republicano. La primera vez fue el 6 de enero, cuando Trump no había sido aún investido. Tras informarle del expediente sobre la trama rusa, el director del FBI se metió en su coche y a la puerta de la Trump Tower redactó su conversación en un ordenador portátil. “Desde entonces, esa fue mi práctica”, señala.
El resumen confirma las presiones que ya habían sido filtradas a la prensa. La primera reunión a solas se registró el 27 de enero en la Casa Blanca. El presidente le había invitado personalmente. Era de noche. Acudió solo. “Ocupamos una pequeña mesa oval en el centro del Salón Verde”, escribe Comey. En este ambiente íntimo, Trump le dejó caer que “muchos querían su trabajo y entendería que quisiera irse”.
Comey intentó salir del paso señalando que él “no era fiable en el sentido político”, pero que le podía ser sincero. Fue entonces cuando el presidente le espetó: “Necesito lealtad, espero lealtad”. Antes de la partida, Trump volvió a insistirle. Comey respondió elusivamente: “Siempre tendrá mi honestidad”.
El siguiente encuentro ocurrió el 14 de febrero. También en la Casa Blanca. Terminada una reunión sobre contraterrorismo, el presidente se quedó a solas con Comey. Ahí fue cuando el mandatario le pidió que abandonase las pesquisas sobre el consejero de Seguridad, Michael Flynn, destituido la víspera y personaje central de la trama rusa. “Es un buen tipo. Espero que puedas ver la forma de dejar pasar lo de Flynn, espero que le puedas dejar ir”, le dijo Trump.
De todas estas citas, el director del FBI guardó notas que pueden ser requeridas en un juicio. Los escritos son claves para determinar si la destitución el pasado 9 de mayo fue debida a la negativa de Comey a someterse a las presiones. En principio, el despido fue atribuido por la Casa Blanca al errático comportamiento de Comey en el caso de los correos de Hillary Clinton, pero pronto el mismo Trump hizo saber que lo había fulminado harto de “esa cosa de Rusia”.
Para remachar, el presidente le llamó “fanfarrón” y, al día siguiente del despido, en una reunión con el ministro de Asuntos Exteriores ruso, reconoció que con su marcha se “había quitado mucha presión de encima”.
Ahora, con el testimonio de ex director del FBI apuntándole, Trump, que siempre ha negado las presiones, se enfrenta a una tormenta de proporciones desconocidas. Pero no tiene todo perdido. Los expertos señalan que un caso de obstrucción necesita más pruebas. El despido cae dentro de las atribuciones presidenciales y para que tome cuerpo de delito hay que demostrar la intencionalidad, un paso de enorme complejidad.
Paralelamente, se espera que la Casa Blanca reaccione y ataque a Comey bajo el argumento de que si sintió que el presidente estaba cruzando el margen de la ley, tendría que haberlo denunciado o dimitido. La batalla tardará meses en dirimirse. Las pesquisas de la trama rusa están bajo el mando de un fiscal especial, Robert Mueller, y nadie cree que Trump pueda frenarlas. Todo es posible.
James Comey dará más detalles hoy en el Senado
El texto preparado para la intervención de Comey en la Cámara Alta fue revelado ayer, en la víspera de su comparecencia, por el propio Comité y recoge las conversaciones que el ex director del FBI mantuvo con el mandatario hasta que este lo cesó. Comey asegura también que «imploró» al fiscal Jeff Sessions que no le dejara solo con el presidente dadas dichas conversaciones.
Trump podría ser acusado de intento de obstruir la Justicia, violando la separación de poderes que ampara la Constitución.
La defenestración de Comey ha sido entendida como un ataque a las investigaciones sobre la trama rusa, que intenta saber si el equipo de Trump coordinó con el Kremlin en la campaña de desprestigio que sufrió Hillary Clinton.
