MIRKO LAUER : LIBERTAD, FRATERNIDAD, IGUALDAD…!!

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Hay un sentimiento de derecha anti-liberal que desde hace un tiempo viene buscando ampliar su presencia en el espacio político. Esto se viene dando como un impulso en los terrenos preferidos por la izquierda hoy: las marchas y las redes sociales. Empezó como un asalto al orden educacional, pero rápido se ha desbordado hacia una generalizada intolerancia.

¿Qué está pasando? Una suposición es que estos sectores han detectado una ventana de oportunidad en la crisis, y que por lo tanto estamos viendo los inicios de la búsqueda de un rostro político. Un argumento detrás de esto es el rol que tuvieron las iglesias evangélicas en las elecciones de otros decenios, un papel discreto pero a veces decisivo.

Que el fujimorismo no haya podido ganarle a una alianza circunstancial de centro-derecha e izquierda en el 2016 tiene que haber frustrado a muchos. Que el gobierno resultante sea percibido como débil luego debe haber animado mucho a los frustrados, animándolos a emprender esta suerte de guerra aparentemente religiosa que estamos presenciando.

La primera marcha fue sobre todo contra toda forma de aborto, esencialmente una bandera de la Iglesia Católica, y la buena convocatoria tiene que haberle sugerido a sus alas derechas que había algo que ganar saliendo a las calles y las redes. Sin embargo esta nueva marcha no logró ni remotamente replicar el éxito en las calles del año pasado.

 

Una explicación es que el sentimiento anti-aborto del 2016 se ha convertido en un programa de falacias y odiosidades, sin la forma rotunda de los argumentos pro-vida. El constructo de una supuesta ideología de género y el anti-homosexualismo de resonancias fascistas atrajeron pocas personas, y terminaron en una trifulca de locutores.

Evidentemente quien está sintiendo que su hora ha llegado en la política es un tal pastor Rodolfo Gonzales, lanzado a reclamar, léase promover, asesinatos en nombre de las ideas de un Movimiento Misionero Mundial. Con recto criterio la fiscalía ha dispuesto investigarlo. Pues quien piensa y habla así no parece muy lejos de la contratación de sicarios, por ejemplo.

Estamos, pues, en un momento de ataque a las libertades democráticas, es decir constitucionales, desde la extrema derecha, un peligro que no debe ser minimizado.

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