La visita oficial a Washington para la que Pedro Pablo Kuczynski ha pedido autorización al Congreso para el 23-27 de este mes tiene un horizonte más amplio que abogar por la entrega de Alejandro Toledo. Por lo pronto el camino de la extradición que ha sido elegido por el gobierno es un asunto judicial de los EEUU, y no presidencial.

Más significativo es que al ser el primer presidente de América Latina que recibirá Donald Trump, PPK se colocará en una ubicación expectante en el juego continental. Bien aprovechado, esto será un importante activo también para la imagen interna de PPK. Algo que puede ayudar en temas de comercio, diplomacia y migración, entre otros.

Sin duda participar en la cacería de Toledo por el mundo ha elevado los bonos del gobierno en el derby de la anticorrupción. Pero si acaso tiene especial interés en repatriarlo rápido, este no es totalmente comprensible. Toledo en Lima se dedicará sobre todo a hacer, y a propiciar, un ruido político que por un tiempo opacará a los demás casos.

En realidad una vez establecidas sus credenciales de decidido cuadro anticorrupción, PPK haría bien en mantenerse por encima de la pelea. Por ejemplo para combatir los efectos de los escándalos actuales en la economía. De hecho algunos think-tanks están pronosticando en privado un crecimiento de solo 2.5% para el 2017, muy por debajo del vaticinio oficial.

Toledo en Lima le robará parte de su protagonismo a los destapes que vengan, salvo que se trate de nuevos presidentes. Es casi inevitable que Toledo salte por encima de sus abogados y se dedique a una vehemente politización de su caso, y que Ollanta Humala siga su camino. El clima de serenidad en que ha venido trabajando la fiscalía se va a ver amenazado.

Por su personalidad, es casi seguro que Toledo en Lima rápido se va a convertir en el epicentro de todo el escándalo Odebrecht.

Podemos imaginar desde ahora la panoplia que Toledo y su esposa se van a sacar de la manga: acusaciones, denuncia de conspiraciones, ofertas de colaboración eficaz, llamados a la movilización. Su propia extradición inevitablemente será presentada como un oscuro pacto con el imperialismo. PPK puede llegar a lamentar haber ayudado en su captura.

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