¿CÓMO LLEGÓ UNA CANDIDATA AL CONGRESO A CONTROLAR CUPOS EN GAMARRA? EL FRACASO DE JUNTOS POR EL PERÚ..!!!!!

Escribe: Jhon Smith
La detención de Jhuliana Angélica Carbonel Carbonel, alias ‘Jhuly’, candidata a diputada por Juntos por el Perú (JPP), no es un incidente aislado. Es la prueba más reciente y dolorosa de que el cáncer de la corrupción y el crimen organizado sigue metastatizando en las entrañas de nuestras instituciones locales y en las listas electorales de partidos que se autoproclaman de izquierda «progresista» o «popular».
Un megaoperativo del Ministerio Público y la Policía Nacional desarticuló a la banda ‘Los Pulpos de La Victoria’, una organización que, según la hipótesis fiscal, operaba desde hace más de una década controlando espacios públicos en el emporio comercial de Gamarra. Cobraban cupos que iban desde los 1,000 hasta 5,000 soles por «derecho de ocupación», más cuotas semanales. Se habla de decenas de millones de soles generados a costa del sudor de comerciantes formales e informales que solo buscan trabajar.
Lo más grave no es solo que una candidata al Congreso esté implicada. Lo verdaderamente alarmante es que la red estaba enquistada en la propia Municipalidad de La Victoria alcalde Rubén Cano incluido, gerentes, fiscalizadores y personal de Recursos Humanos que, presuntamente, contrataban a gente «no idónea» para ejecutar desalojos selectivos y reasignar puestos a cambio de dinero. Esto no es improvisación. Es un sistema consolidado desde 2014 que sobrevivió a varias gestiones.
JP, el partido de Roberto Sánchez, ya anunció que la expulsará si se confirman los cargos. Su secretario general lo calificó de grave. Pero esa reacción llega tarde. ¿Cómo es posible que una persona vinculada a una presunta organización criminal logre ser candidata a diputada sin que nadie en el partido se diera cuenta? ¿O sí se dieron cuenta y prefirieron mirar hacia otro lado por conveniencia electoral?
- La infiltración es real. El crimen organizado ya no solo extorsiona desde afuera; coloca a sus operadores dentro de las municipalidades y en las listas congresales.
- Gamarra, el botín eterno. El emporio textil más importante del país sigue siendo tierra de nadie donde el Estado brilla por su ausencia y los «pulpos» llenan el vacío.
- La impunidad selectiva. Mientras comerciantes honestos pagan cupos para poder trabajar, los que controlan el negocio caminan con impunidad hasta que un operativo los pone en evidencia.
La candidata detenida declaró que su arresto era arbitrario. Es el clásico discurso de quien se siente intocable hasta que la justicia por una vez actúa. No es arbitrariedad; es esperemos el inicio del fin de una red que llevaba años exprimiendo a La Victoria.
Este escándalo debe servir como llamada de atención no solo para JP, sino para todos los partidos. Las elecciones no pueden seguir siendo un mercado donde se venden candidaturas a cualquiera que traiga votos o contactos, sin importar su prontuario. Necesitamos filtros reales, investigación de antecedentes seria y, sobre todo, una ciudadanía que deje de votar por carismas baratos y promesas vacías.
Mientras tanto, los comerciantes de Gamarra siguen esperando lo mismo de siempre que el Estado recupere el control del espacio público de verdad, no para repartirlo entre nuevos pulpos, sino para que puedan trabajar en paz y contribuir al país.
El operativo contra ‘Los Pulpos de La Victoria’ es una buena noticia. Pero será inútil si mañana aparecen nuevos tentáculos con chaleco de candidato. La batalla contra la corrupción no se gana solo con allanamientos; se gana con exigencia ciudadana, partidos serios y una justicia que no duerma. Hoy, por lo menos, uno de esos tentáculos fue cortado. Ojalá sea el comienzo de muchos más.







