Escribe: Jhon Smith

En el corazón del Estadio Monumental de Lima, en un atardecer soleado, el Flamengo selló este sábado una página inolvidable de su historia al conquistar su cuarta Copa Libertadores, un trofeo que ahora lo posiciona como el club brasileño más laureado en la competición. El 1-0 ante Palmeiras no fue solo una victoria táctica, sino una revancha cargada de simbolismo seis años después de aquella épica victoria contra River Plate en el mismo coloso ateño, el ‘Mengão’ volvió a teñir de rojo y negro las gradas, convirtiendo el recinto en un carnaval de pasión desbordada que se extendió hasta bien entrada la madrugada.

El partido, disputado con la intensidad propia de una final que enfrentaba a los dos gigantes del Brasileirão Flamengo líder con 75 puntos y Palmeiras a cinco de distancia, arrancó con un ritmo vertiginoso que recordaba las raíces combativas de la Conmebol. Apenas en el minuto dos, Palmeiras reclamaba un penal inexistente sobre Vítor Roque, mientras Flamengo respondía con tres chances claras en los primeros cinco minutos: un remate de Giorgian de Arrascaeta desviado por centímetros, un cabezazo de Léo Pereira que exigió una atajada milagrosa de Carlos Miguel y un contragolpe liderado por Bruno Henrique que se diluyó en la marca férrea de Joaquín Piquerez. La posesión era rubro-negra, con Filipe Luís el exlateral convertido en estratega imponiendo un 4-2-3-1 que asfixiaba las subidas por la banda de Abel Ferreira, pero el marcador se resistía, y el primer tiempo se cerraba en un 0-0 salpicado de nueve faltas del ‘Fla’ y tres tarjetas amarillas que tensaban los nervios.

El complemento trajo la catarsis. A los 67 minutos, un córner preciso de De Arrascaeta encontró la cabeza de Danilo, de 34 años y con un olfato goleador inesperado que conectó de forma impecable en el borde del área chica, venciendo a un Carlos Miguel descolocado. El Monumental estalló 50.000 almas, en su mayoría rubro-negras, invadieron el aire con un rugido que hizo vibrar las estructuras del estadio, hogar de Universitario pero ese día un bastión carioca. «¡Es el gol que soñábamos!», gritaba un hincha en las tribunas, aludiendo a Gonzalo Plata, el extremo tricolor que, aunque ausente por sanción tras un incidente en semis contra RACING, se sumaba al júbilo como el tercer compatriota en alzar un título internacional ese año. Palmeiras empujó con desesperación Roque falló un mano a mano en el 89′ gracias a un bloqueo providencial de Danilo, pero la defensa flamenga, infranqueable, contuvo el asedio y hasta pudo ampliar en el descuento con intentos de Jorge Carrascal y Everton.

Pero el verdadero espectáculo estaba en las gradas. La hinchada de Flamengo, que llegó en avalancha más de 30.000 desde Río y el interior de Brasil, según estimaciones de la Policía Nacional, transformó el Monumental en una caldera. Bengalas rojas iluminaron la noche, el hit «Flamengo Meu» retumbaba desde altavoces improvisados, y un río de camisetas rubro-negras ondeaba como una bandera viviente. En la tribuna sur, reservada para Palmeiras, el silencio era ensordecedor al principio, roto solo por aplausos respetuosos de los peruanos neutrales, pero pronto cedió ante la marea ‘Mengão’ que invadió los accesos. «¡Lima nos ama!», coreaban los cariocas, recordando cómo en 2019, tras el 2-1 ante River, la ciudad entera se sumó a la fiesta con perreos callejeros y asados improvisados en la Plaza San Martín. Esta vez no fue diferente: al sonar el pitazo final, el estadio se vació en una procesión jubilosa hacia el centro de Lima, donde bares y hoteles se convirtieron en epicentros de samba y cumbia fusionada. Incluso, en la tienda oficial de Marathon patrocinador del Monumental, hinchas del ‘Fla’ arrasaron con camisetas de Universitario, estampándolas con el «4» de sus Libertadores para un guiño fraternal al dueño de casa.

Filipe Luís, el artífice de esta hazaña en su primer año pleno como DT, no ocultó la emoción en conferencia: «Lima es especial para nosotros, este estadio forja leyendas. Ganar aquí por segunda vez es como cerrar un círculo».

Esta segunda gloria en Lima no es solo un trofeo; es la confirmación de una era dorada para el Flamengo, un equipo que, con tres títulos en seis años, redefine la hegemonía sudamericana. El Monumental, testigo mudo de tanto drama, se despide de 2025 con el eco de cánticos que prometen regreso: porque el ‘Mengão’, como el Nilo, siempre vuelve a desbordar.




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