TRÁGICA PÉRDIDA NAPOLEÓN BECERRA, CANDIDATO PRESIDENCIAL DEL PTE-PERÚ, FALLECE EN ACCIDENTE DE TRÁNSITO..!!!!

Escribe: Jhon Smith
Apenas iniciado el año electoral 2026, el Perú se despierta con una noticia que golpea más allá de las encuestas y las pugnas partidarias el fallecimiento de Napoleón Becerra García, candidato presidencial del Partido de los Trabajadores y Emprendedores (PTE-Perú), en un trágico accidente de tránsito ocurrido la madrugada del 15 de marzo en la vía Los Libertadores, a la altura de Rumichaca, entre Huancavelica y Ayacucho.
Con 61 años, natural de Cajamarca, licenciado en Administración por la Universidad Inca Garcilaso de la Vega y con más de cuatro décadas de servicio ininterrumpido en la Municipalidad Metropolitana de Lima, Becerra representaba ese perfil poco común en la política nacional el del funcionario público de carrera que, tras una vida dedicada a la administración, decide dar el salto a la arena electoral para defender a los trabajadores y a los emprendedores, precisamente aquellos sectores que sostienen el día a día del país pero que rara vez ven reflejadas sus inquietudes en las grandes candidaturas.
Fundó el PTE-Perú en 2023 con la convicción de que el Perú necesita una voz que articule los intereses de quien madruga para producir, de quien arriesga su capital en un negocio familiar y de quien, muchas veces sin sindicato ni protección, genera empleo honesto. Su candidatura no figuraba entre las favoritas en las encuestas como la mayoría de las 36 opciones que compiten, pero tenía la legitimidad de quien construye desde abajo y sin aparatos heredados. Que esa apuesta termine de manera tan abrupta, mientras se dirigía a un acto proselitista, deja un sabor amargo: la democracia peruana pierde una voz más, y el proceso electoral se tiñe prematuramente de luto.
Más allá del impacto inmediato la suspensión de su fórmula presidencial, mientras las listas al Senado, Diputados y Parlamento Andino continúan, este accidente invita a una reflexión profunda. Primero, sobre la precariedad de las carreteras peruanas. Viajar por el interior del país para hacer campaña no es un paseo turístico; es exponerse a curvas peligrosas, falta de señalización, fatiga y vehículos que, aunque sean propios, no siempre resisten las exigencias de la geografía andina. ¿Cuántos candidatos, militantes y periodistas seguirán arriesgando su vida en estas condiciones antes de que las autoridades prioricen infraestructura vial como una política de Estado?
Segundo, sobre la naturaleza humana de la política. En medio de la polarización, las acusaciones cruzadas y la feroz competencia por el poder, la reacción de otros candidatos y figuras como Virgilio Acuña Peralta quien lamentó el hecho y recordó que “la campaña debería ser una fiesta democrática de ideas” muestra que, al final, todos somos mortales. La muerte de Becerra obliga a suspender, aunque sea por unas horas, las diferencias y a reconocer que detrás de cada plancha hay personas con familias, sueños y un legítimo deseo de servir.
Tercero, sobre el valor de las candidaturas “pequeñas”. En un sistema donde solo unos pocos concentran la atención mediática y los recursos, figuras como Napoleón Becerra enriquecen el debate. Su énfasis en los trabajadores y emprendedores recordaba que el Perú no se construye solo con grandes reformas macroeconómicas, sino también con políticas que protejan al que genera riqueza desde la micro y pequeña empresa. Su ausencia deja un vacío que ojalá sea llenado por propuestas serias en esa misma línea, y no solo por oportunismo electoral.
El accidente de Rumichaca no solo le quitó la vida a un hombre de 61 años que recién comenzaba su aventura presidencial. Le quitó al país la oportunidad de escuchar, debatir y eventualmente votar (o rechazar) una visión más centrada en el esfuerzo cotidiano de millones de peruanos. Que su partida sirva, al menos, para humanizar una campaña que apenas empieza y para recordarnos que la verdadera grandeza de la política está en servir con humildad, sabiendo que el destino puede interrumpir los planes más nobles en cualquier curva del camino.







