EL MINSA EN MANOS DE UN CUESTIONADO ¿QUIÉN PROTEGE REALMENTE NUESTRA SALUD?..!!!!!!

Escribe: Jhon Smith
Anoche, mientras muchos peruanos dormían confiados en que el Ministerio de Salud estaba en manos responsables, el Gobierno juramentó como nuevo ministro a Juan Velasco Guerrero, el mismo exjefe del Instituto Nacional de Salud (INS), puso en serio riesgo un proyecto de 85 millones de dólares financiado por el Banco Mundial. No es un detalle menor. No es un “error administrativo”. Es una decisión que grita a los cuatro vientos la prioridad real de este Ejecutivo: el control del presupuesto millonario de Cenares por encima de la transparencia y la eficiencia.
Velasco no llega limpio. Durante su gestión anterior impuso criterios personales por encima de los requisitos técnicos del Banco Mundial, retrasando la construcción de centros de salud y laboratorios que el país necesita con urgencia. El propio organismo internacional lo denunció por escrito al ministro saliente, Luis Quiroz, en enero de este año. Eso no es “diferencia de opiniones”; eso es sabotear el dinero de todos los peruanos y de organismos internacionales que todavía confían en que el Perú puede usar bien los recursos.
Lo más grave es el contexto político. El Minsa no es cualquier cartera: maneja más de 2,000 millones de soles en compras de medicamentos y recursos estratégicos a través de Cenares. Es un botín histórico para los que quieren influir en licitaciones, favores y cuotas partidarias. Que un personaje con procedimiento disciplinario abierto, repuesto solo por una medida cautelar judicial y con vínculos cuestionados con el cerronismo sea el elegido, envía un mensaje clarísimo la salud pública vuelve a ser moneda de cambio.
El ministro saliente, Luis Quiroz, no era perfecto, pero al menos no cargaba con este prontuario reciente. ¿Por qué cambiarlo justo ahora por alguien que ya demostró que su ego está por encima del interés colectivo? La respuesta huele a cuotas, a presiones del Congreso y a la eterna lógica peruana de “colocar al amigo” en el cargo que más plata mueve.
Perú ya pagó caro en pandemia por ministros improvisados y por priorizar lealtades políticas sobre competencia técnica. Hoy, con dengue, tuberculosis y amenazas de nuevas variantes acechando, necesitamos un Minsa serio, no un premio de consuelo para un funcionario cuestionado. Nombrar a Velasco no es “renovar”; es retroceder.
Señores del Gobierno la salud no se negocia. El pueblo peruano no merece que su ministerio más sensible sea entregado al mejor postor político. Si realmente quieren gobernar para todos, empiecen por elegir ministros que no hayan demostrado antes que están dispuestos a arriesgar millones de dólares solo por imponer su criterio personal. De lo contrario, este nombramiento no será solo un error será el primer capítulo de una nueva crisis sanitaria que, otra vez, pagaremos todos.







