HERNANDO DE SOTO AL TIMÓN ¿EL FIN DEL CIRCO CASTILLISTA?..!!!!

Escribe: Jhon Smith
Hoy, 24 de febrero de 2026, el presidente interino José María Balcázar juramenta en Palacio de Gobierno a un nuevo Gabinete Ministerial encabezado por Hernando de Soto. Para un país que en los últimos años ha visto más presidentes que temporadas de lluvia en Lima, este anuncio no es solo una formalidad: es, quizá, el gesto más inteligente que ha dado el Ejecutivo en mucho tiempo.
De Soto no necesita presentación. Economista de prestigio mundial, autor de El misterio del capital y El otro sendero, fundador del Instituto Libertad y Democracia, defensor a ultranza de la formalización, la propiedad privada y el mercado como herramienta de inclusión real para los más pobres. El hombre que en 2021 casi llega a la segunda vuelta con Avanza País vuelve ahora, a sus 84 años, como premier de un gobierno de transición. Y lo hace en el momento justo: cuando Perú más necesita credibilidad ante los mercados, estabilidad macroeconómica y un mensaje claro de que el socialismo del siglo XXI ese que trajo Castillo y que Balcázar juró en su momento ya no tiene cabida.
Balcázar, el octogenario congresista de Perú Libre que llegó a la Presidencia tras la censura exprés de José Jerí, ha dado un giro sorprendente. En entrevista reciente declaró sin rodeos “El socialismo ya cayó” y que no hay tiempo para “ensayar ningún modelo”. Elegir a De Soto no es un capricho; es un reconocimiento pragmático de que, en cinco meses de transición hasta las elecciones de abril, lo único que no puede fallar es la economía. Ratificar a Denisse Miralles en Economía, mantener a Hugo de Zela en Cancillería y traer continuidad en carteras clave como Transportes, Vivienda y Defensa es una señal de que, al menos en lo operativo, se busca evitar sobresaltos.
Claro que hay sombras. El “tufillo castillista” sigue oliendo en algunos pasillos, pedidos de indulto que Balcázar dice rechazar de plano. Perú Libre no se disolvió por arte de magia. El presidente interino arrastra su propio historial polémico acusaciones de corrupción en el Colegio de Abogados de Lambayeque, declaraciones controvertidas sobre matrimonio infantil y una aprobación inicial que ronda el 37 % según Ipsos. No es precisamente un líder que inspire confianza ciega.
Sin embargo, precisamente por eso el nombramiento de De Soto es un acierto. No estamos ante un gabinete ideológico de izquierda ni ante un experimento populista. Estamos ante un premier que sabe que la pobreza en Perú no se combate con subsidios eternos ni discursos antiempresa, sino con título de propiedad, acceso al crédito formal y reglas claras. De Soto ha dedicado décadas a demostrar que el problema de los informales no es que sean vagos, sino que el Estado les niega la posibilidad de ser dueños legales de lo suyo.
¿Será suficiente? Cinco meses son poco tiempo. El gabinete tendrá que entregar un voto de confianza al Congreso, enfrentar la campaña electoral que ya está en marcha y dejarle al próximo gobierno —sea quien sea un país con inflación controlada, inversión privada fluyendo y sin escándalos que avergüencen al Perú en el exterior.






