Escribe: Jhon Smith

El fútbol francés vivió ayer una de las noches más hermosa de su historia reciente. El Paris Saint-Germain goleó 5-0 al Olympique de Marseille en el Parc des Princes, en un partido que se esperaba intenso y disputado, pero que terminó siendo un monólogo parisino.

Ousmane Dembélé, con un doblete sublime (minutos 12 y 37), fue el gran protagonista. El francés está en su mejor momento desde que llegó al PSG: rápido, decisivo y letal. Su primer gol, asistido por Nuno Mendes, rompió el partido temprano; el segundo, una jugada individual de pura clase, certificó que el Marseille nunca tuvo opciones.

En la segunda parte, el PSG no levantó el pie del acelerador. Un autogol de Facundo Medina (64′), un golazo de Khvicha Kvaratskhelia (66′) y el cierre de Lee Kang-in (74′) completaron la manita. Fue una demostración colectiva: presión alta, transiciones rápidas y una superioridad técnica abrumadora. Los jugadores parisinos celebraron como si fuera un entrenamiento con público.

Del lado del Marseille, poco que rescatar. El equipo de Roberto De Zerbi llegó con ilusión, pero se desmoronó ante la primera adversidad. No generaron una sola ocasión clara, defendieron mal y atacaron peor.

Con esta victoria, el PSG recupera el liderato con 51 puntos y envía un mensaje claro: la Ligue 1 sigue siendo suya. Mientras otros equipos pelean por acercarse, los parisinos juegan en otra categoría.




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