¡EL HALFTIME MÁS ABSURDO DE LA HISTORIA DEL SUPER BOWL! IMPUSIERON A UN DESCONOCIDO BORICUA QUE NINGÚN AMERICANO SABE QUIÉN ES..!!!!!!!

Escribe: Jhon Smith
El Super Bowl es el evento deportivo más grande de Estados Unidos, un momento de unión nacional donde millones se reúnen para celebrar el fútbol americano, la cultura pop y el entretenimiento de primer nivel. Durante décadas, el show de medio tiempo ha sido el punto de tradiciones, Michael Jackson en 1993 revolucionó el formato, Prince en 2007 entregó una actuación legendaria bajo la lluvia, Beyoncé y Bruno Mars elevaron el estándar, incluso Usher el año pasado ofreció un espectáculo vibrante y accesible para todos.
El presidente Donald Trump criticó duramente el show de medio tiempo del Super Bowl celebrado el 8 de febrero de 2026, encabezado por el puertorriqueño Bad Bunny, En una publicación en Truth Social poco después del evento, el Presidente Trump escribió:

Pero ayer, 8 de febrero de 2026, en el Levi’s Stadium, la NFL cometió el error más grave de su historia al entregar el escenario a Bad Bunny. Lo que vimos no fue un show fue un desastre absoluto, el peor halftime de todos los tiempos, un insulto al público estadounidense y una demostración de arrogancia cultural que dividió en lugar de unir.


Desde el primer segundo, quedó claro que Bad Bunny no pertenece a ese escenario. Su actuación, casi enteramente en español, excluyó deliberadamente a la gran mayoría de los espectadores que no hablan el idioma. ¿Qué clase de fiesta global es esa donde la mitad del estadio y cientos de millones en casa no entienden una sola palabra? Mientras él perreaba horriblemente y repugnantemente con sus canciones que son mas balbuceos que no se le entienden nada, el público en las gradas parecía confundido, muchos cambiaron de canal o buscaron alternativas. Y no es casualidad, millones sintonizaron el show alternativo de Turning Point USA con Kid Rock, que ofreció rock auténtico americano y energía real, sin necesidad de forzar agendas políticas.

Bad Bunny no trajo celebración trajo politización barata. Su orgullo puertorriqueño se sintió como un sermón ideológico disfrazado de música, con banderas, referencias históricas y un tono desafiante que nada tiene que ver con el espíritu del Super Bowl. Esto no es entretenimiento; es activismo forzado en el momento menos apropiado. Incluso las apariciones sorpresa de Lady Gaga y Ricky Martin no salvaron nada. Gaga parecía perdida, cantando un dueto fuera de lugar, y Martin aportó más nostalgia irrelevante que impacto. El escenario lleno de bailarines repitiendo los mismos movimientos de perreo aburridos, las luces excesivas tratando de ocultar la falta de talento vocal en vivo todo fue un caos sin alma.


Comparémoslo con los grandes como el legendario Michael Jackson, U2, Prince tocando guitarra bajo la tormenta, Janet Jackson, Justin Timberlake The Weeknd solitario pero hipnótico en pandemia. Bad Bunny no llegó ni cerca. Su voz procesada, sus letras vulgares y repetitivas, su incapacidad para conectar con un público diverso todo gritaba mediocridad. La NFL, en su afán por parecer «inclusiva», sacrificó la calidad y alienó a su audiencia principal. Los ratings lo dirán pronto, pero ya se siente este fue el primer halftime que hizo que la gente prefiriera ver comerciales.

(Michael Jackson una gran legenda del Pop en su espectáculo de medio tiempo en el Super Bowl XXVII el 31 de enero de 1993, en el Rose Bowl en Pasadena, California)

(La banda irlandesa U2 le correspondió amenizar el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl el 3 de febrero de 2002)

(Janet Jackson y Justin Timberlake en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl XXXVIII en el Reliant Stadium, el 1 de febrero de 2004 en Houston, Texas)

(Prince canta en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl XLI el 4 de febrero de 2007 en el Dolphin Stadium en Miami Gardens, Florida)

(The Weeknd en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl en el Raymond James Stadium, en Tampa, Florida, el 7 de febrero de 2021)
La NFL tiene la obligacion de pedir disculpas y prometer que nunca más permitirá que un pseudo cantante con agenda política y sin apelación universal, arruine este momento sagrado para los americanos. Este no fue un halftime show fue una gran falta de respeto para todo el publico. El peor de la historia, sin duda, y ojalá el último de su clase.






