Escribe: Jhon Smith

Hoy, 3 de enero de 2026, la historia se repite con justicia poética. Tal como un 3 de enero de 1990 cayó la dictadura de Manuel Noriega en Panamá cuando el tirano se rindió ante fuerzas estadounidenses y fue sacado del país para enfrentar la justicia, hoy, en esta misma fecha simbólica, El Dictador del regimen venezolano chavista lider del cartel de los soles Nicolás Maduro ha sido capturado por tropas de Estados Unidos en una operación precisa y liberadora que pone fin al régimen chavista.

Las imágenes que recorren el mundo evocan aquel momento histórico del Narco Dictador Nicolas Maduro, vendado y esposado, a bordo del USS Iwo Jima, tal como Noriega fue trasladado hace 36 años. El presidente Donald Trump, desde Mar-a-Lago, compartió la fotografía y anunció la captura del dictador y su círculo cercano, comprometiendo a Estados Unidos con una transición ordenada hacia la democracia real.

Desde Mar-a-Lago, el presidente Donald Trump anunció no solo la captura de Maduro y su esposa, sino la voluntad de Estados Unidos de garantizar una transición segura hacia la democracia. No es una ocupación, es una liberación. Es la mano amiga que Venezuela necesitaba cuando el mundo miraba hacia otro lado mientras el régimen se consolidaba con el apoyo de Cuba, Rusia e Irán.

En las calles de Caracas, Miami, Madrid, Bogotá y en cada rincón donde late un corazón venezolano, la gente salió a celebrar. Banderas tricolor ondean con orgullo renovado, lágrimas de alegría corren por rostros que habían olvidado cómo sonreír ante la esperanza.

El dictador Nicolas Maduro aterriza en Nueva York, donde enfrentan cargos por narcotráfico tras ser capturado en operación en Venezuela.

Este es el momento que soñaron los presos políticos, los exiliados, las madres que perdieron hijos en las protestas, los médicos que tuvieron que huir, los empresarios expropiados. Es la hora de la reconciliación nacional, de reconstruir lo que el chavismo destruyó, de devolverle a Venezuela su lugar en el concierto de las naciones libres y prósperas.

El régimen chavista no era socialismo, era saqueo. No era revolución, era represión. No era patria, era traición. Hoy Venezuela se libera de esa pesadilla y comienza a caminar hacia la luz. El futuro nos pertenece de nuevo. ¡Viva Venezuela libre!





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