Escribe: Jhon Smith

El príncipe heredero de Arabia Saudita Mohammed bin Salmán (MBS), fue recibido con todos los honores protocolares ceremonia, sobrevuelo de cazas y cena de gala con líderes empresariales y figuras mundiales del futbol como Cristiano Ronaldo, Elon Musk, Tim Cook (Apple), Jensen Huang (Nvidia) y otros ejecutivos.

Anunció el 18 de noviembre de 2025, durante una reunión bilateral en el Despacho Oval de la Casa Blanca con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que elevará sus compromisos de inversión en la economía estadounidense desde los 600.000 millones de dólares previamente pactados hasta casi 1 billón de dólares (un trillion en inglés, equivalente a un millón de millones). “Estoy seguro, señor presidente, que hoy y mañana podremos anunciar que aumentaremos esos 600.000 millones a casi 1 billón de dólares en inversión real, inversión concreta y oportunidades reales en muchas áreas”, declaró Bin Salmán ante la prensa, especificando que los fondos se canalizarán principalmente hacia sectores estratégicos como inteligencia artificial, tecnología avanzada, semiconductores, materiales raros, imanes de alta potencia, energía limpia e infraestructura industrial.

El compromiso inicial de 600.000 millones había sido sellado durante la visita de Trump a Riad en mayo de 2025, como parte de una ofensiva diplomática para reforzar la alianza estratégica entre ambos países. Trump, visiblemente complacido, bromeó durante el encuentro: “Quiero agradecerle porque ha aceptado invertir 600.000 millones de dólares en Estados Unidos y, como es mi amigo, quizá lo convierta en un billón, pero tendré que trabajar en él”. Minutos después, el propio Bin Salmán confirmó la elevación de la cifra, lo que provocó una reacción entusiasta del mandatario estadounidense, quien subrayó que esta inyección masiva generará “millones de empleos” y fortalecerá la seguridad nacional al revitalizar cadenas de suministro críticas.

Los anuncios concretos incluyen acuerdos marco para la construcción de centros de datos de IA en territorio estadounidense financiados por el Fondo de Inversión Pública (PIF) saudí, compras masivas de chips y componentes electrónicos con un gasto inicial estimado en 50.000 millones de dólares solo en semiconductores, cooperación en energía nuclear civil y potenciales adquisiciones de armamento avanzado, como cazas F-35 y tanques Abrams, aunque estos últimos aún requieren aprobación congressional.

Fuentes de la Casa Blanca detallaron que parte de los fondos provendrán del PIF cuyo valor supera los 900.000 millones de dólares y de asociaciones público-privadas con gigantes tecnológicos estadounidenses, en línea con la estrategia saudí de diversificar su economía más allá del petróleo.

El anuncio se produce en un contexto de precios del crudo relativamente bajos (alrededor de 60-65 dólares el barril), lo que ha generado escepticismo entre analistas sobre la capacidad real de Riad para materializar una suma tan elevada sin comprometer sus megaproyectos internos como Neom o The Line. Sin embargo, Bin Salmán insistió en que estas inversiones responden a “necesidades económicas, como la demanda masiva de potencia computacional para sus ambiciones en IA, y que representan una apuesta de largo plazo por la economía estadounidense, a la que describió como “el país más fuerte del mundo en este momento”.

Reportes coincidentes de agencias como Reuters, AP, EFE, Fox News, Al Jazeera, El Comercio y medios árabes como Al Arabiya confirman la cifra cercana al billón de dólares y el enfoque en tecnología y defensa, sin discrepancias significativas entre fuentes de distinto signo político. Los detalles operativos y cronogramas de los acuerdos se irán desglosando en las próximas semanas a través del Departamento de Estado y el Ministerio de Inversiones saudí.

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