Escribe: Jhon Smith

La Asociación Peruana de Operadores en Turismo Receptivo e Interno (Apotur) proyecta la llegada de entre 40.000 y 50.000 aficionados internacionales, en su gran mayoría brasileños, a Lima con motivo de la final única de la Copa Libertadores 2025, que enfrentará a Flamengo y Palmeiras el sábado 29 de noviembre en el Estadio Monumental de Ate. Según la presidenta del gremio, Claudia Medina, este flujo generaría un impacto económico directo de entre US$35 millones y US$55 millones, considerando un gasto promedio por turista deportivo de entre US$700 y US$1.200 durante una estadía típica de tres a cuatro noches.

El cálculo se basa en experiencias previas de finales continentales en la región y en la edición de 2019, también disputada en el mismo estadio limeño entre Flamengo y River Plate, que movilizó a cerca de 40.000 visitantes extranjeros y dejó alrededor de US$62 millones. Para esta ocasión, Apotur estima que el gasto diario oscila entre US$150 y US$200, beneficiando principalmente a los rubros de hotelería, gastronomía, transporte turístico, comercio minorista y actividades recreativas urbanas. En paralelo, el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), a través de PromPerú, eleva la proyección total a US$75 millones, incorporando efectos indirectos y un gasto promedio por visitante de US$1.000, superior al registrado hace seis años gracias a la inflación y al mayor poder adquisitivo de los hinchas brasileños.

Un factor clave para maximizar el beneficio será la extensión de estadía: Apotur calcula que entre el 15% y el 20% de los aficionados —esto es, de 6.000 a 10.000 personas— podría quedarse dos o tres noches adicionales, aportando entre US$2 millones y US$6 millones extras. Sin embargo, dada la alta ocupación hotelera prevista en Cusco y Machu Picchu por ser temporada alta, el gremio recomienda redirigir esas extensiones hacia destinos con mayor disponibilidad y tiempos de traslado compatibles, como Paracas-Ica (Islas Ballestas, reserva nacional, oasis de Huacachina y rutas de vinos y piscos), Líneas de Nazca (sobrevuelos y arqueología), Arequipa (ciudad blanca, cañón del Colca y gastronomía), el circuito norte Chiclayo-Trujillo (señor de Sipán, Chan Chan y Huacas del Sol y la Luna) o incluso paquetes cortos dentro de Lima y alrededores (Circuito Mágico del Agua, Museo Larco, centro histórico, Pachacámac o Caral.

Desde el sector privado ya se reporta una ocupación hotelera que supera el 85% en categorías de tres a cinco estrellas para las fechas del 27 al 30 de noviembre, con tarifas dinámicas que han duplicado o triplicado los precios regulares en distritos como Miraflores, San Isidro, Barranco y San Miguel. Las aerolíneas han habilitado vuelos chárter y adicionales desde São Paulo, Río de Janeiro, Belo Horizonte y Brasilia, mientras que Migraciones implementará counters exclusivos y facilidades para el ingreso de ciudadanos brasileños, que no requieren visa. PromPerú, en coordinación con Conmebol, desplegará una campaña digital masiva en portugués enfocada en “Perú além do futebol”, con paquetes que combinan el partido con experiencias gastronómicas, culturales y de aventura de corta duración.

Autoridades y operadores coinciden en que el éxito dependerá de una coordinación interinstitucional efectiva para garantizar seguridad en zonas turísticas, fluidez en los accesos al Monumental, control de la informalidad en transporte y hospedaje, y señalética bilingüe en puntos clave. Si se gestiona adecuadamente, la final no solo consolidará a Lima como capital sudamericana del turismo deportivo —tras haber albergado con éxito la de 2019 en medio de una crisis similar en Chile—, sino que podría dejar una huella duradera en el mercado emisor brasileño, el más importante de Sudamérica, incentivando retornos futuros y posicionando al Perú como destino prioritario para eventos masivos de alto perfil.

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