Escribe : Isaac Bigio

Cada 31 de octubre se celebra el día de las brujas y en el Perú también el de la canción criolla. En esta fecha, Dina Boluarte la ha pasado feliz, pues el Congreso le autorizó ir al país donde más popular es el Halloween. Parecía que Joe Biden le había dedicado a ella el vals «pero regresa».Es


A Washington no iba a ir con una escoba voladora, sino con un avión al cual tanto le gusta ir de nación en nación. Hace 24 meses, cuando Castillo (y ella como su vicepresidenta y ministra) daban su informe en Ayacucho por sus primeros 100 días en palacio, se prometió que se iba a vender el jet presidencial para destinar lo recaudado a obras sociales. Hoy, en cambio, Dina viaja en él más millas que con cualquier otro medio y ha prometido comprar 2 aeroplanos más. A menos de 10 días de haber reemplazado a Castillo en la presidencia, ella mató a 10 civiles en Ayacucho.


Mientras en la medianoche muchas peñas siguen con jaranas, se comienza el primero de noviembre, donde se conmemora el día de todos los santos o de los muertos. Boluarte quisiera ser recordada como una santa, pero su solo nombre a muchos espanta. En EEUU, como ya antes ha pasado y ocurre en todo lugar que aparece, habrá compatriotas que le griten «¡Dina Asesina!».


En el día de los muertos, Boluarte llegará a la capital de la megapotencia como si fuera un cadáver político. En el Sur, del cual ella proviene, apenas el 6% de sus paisanos le aprueba. El Congreso, que ha llegado a tener hasta 3% de aval a nivel nacional, es otro muerto en vida. Con porcentajes tan bajos de apoyo, cualquier democracia llamaría a nuevas elecciones (o a una constituyente para cambiar las reglas sociales).


El debate sobre ese viaje en el moribundo parlamento fue tenebroso. Los derechistas le dieron luz verde pese a que argumentaban que ella era de izquierda o que sus viajes eran frívolos. Una izquierdista que antes votó para que Dina remplace a Castillo le acusó de ser una usurpadora inconstitucional.


El argumento ganador es que para ayudar a sacar al país de la criminalidad y la recesión hay que visitar al Presidente de la mega-nación. Empero, su modelo nos genera desigualdad, pobreza, corrupción, atraso y subordinación.

Isaac Bigio. Politólogo economista e historiador con grados y postgrados en la London School of Economics & Political Sciences.

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