Escribe : Isaac Bigio

A pesar de que ella es a nivel mundial la gobernante mujer más impopular en su propio país, Dina no quiere renunciar y busca ser una heroína. Mientras en las historietas, la Batichica esquiva balas para atrapar maleantes, Dina Boluarte, en la historia real, se rodea de malhechores y es la única mandataria del planeta que ha matado a más de un manifestante por cada una de las semanas que lleva en el poder.


Hoy, ella va a hacer su tercer viaje a otro continente. En agosto fue a la cumbre amazónica en Brasil, la tierra de Xuxa, donde no entretuvo a nadie y, más bien, no fue de mucho agrado para la mayoría de los asistentes (quienes hubiesen preferido tener a Pedro Castillo como invitado). En septiembre fue a la ONU en Nueva York, la urbe del «Sorprendente Hombre Araña», donde no sorprendió a nadie y arañó a la prensa y a los residentes peruanos de EEUU. En octubre se va a Europa, donde su meta central es ir al Estado más chico del mundo.
A fin de cuentas, ella ya se viene acostumbrado cosas diminutas (como las cifras de aprobación en las encuestas, particularmente dentro de sus paisanos de Apurímac, donde solo consigue 1 dígito de aval). Este micro-país es el Vaticano, cuya área es menor que la mitad de la del Parque de las Leyendas. Allí ella va a querer convertirse en una leyenda al ser la primera estadista peruana en tener una audiencia privada con el Papa.
Así, Dina quiere ser la chica del Vaticano, toda una Vati-chica. Supuestamente, Boluarte podría confesarse ante el sumo pontífice o pedirle perdón por las masacres que ella ha ordenado. Sin embargo, las hipócritas disculpas que dio en su mensaje presidencial televisado de 28 de julio (el más largo de la historia) fueron borradas, apenas ella fue a Pichanaqui a echarle la culpa de los asesinatos a los mismos asesinados.
Dina quiere que el Papa reduzca el nivel de cuestionamientos que la iglesia católica hace a sus violaciones de los derechos humanos, a la par que busca pescar alguna popularidad junto a «Su Santidad» durante el mes más religioso del Perú, aquel dominado por el Sr. de los Milagros.
Ella va a estar ausente del 11 al 15 de octubre, cuando hay recesión, alzas de productos básicos, sequías y recortes de agua potable en su patria. Dina ha decidido dejarle a su Premier Alberto Otárola la cancha libre para que cumpla con sus amenazas de reprimir duro la jornada nacional de protesta y la cuarta toma de Lima programadas para iniciarse este 12 de octubre.
Debido a la seriedad de la crisis interna y a que sus anteriores 2 viajes no generaron mayores grandes resultados, el nivel de apoyo que le ha dado el mismo Congreso, que le llevó a palacio y que le mantiene en este, se ha reducido. Menos de la mitad de los 130 parlamentarios apoyaron su viaje. Este fue respaldado por apenas 59 votos a favor, 46 votos en contra y 6 abstenciones.
Dina pareciera que cada mes quiere irse al exterior, algo que ha venido haciendo la tercera vicepresidente del Congreso, Rosselly Amuruz, desde hace 5 meses. Esta última lo ha hecho con su pareja, un excongresista belaundista, empleando fondos públicos, aunque estos han sido viajes de placer que pasan por encima de su obligación de ir a hacer giras de representación ante sus electores peruanos.
Sin embargo, Dina no va en amoríos, sino buscando que otros gobiernos, empresarios o la opinión mundial se enamoren de su Gobierno. Esto no viene pasando. Es probable que en los lugares que vaya a visitar en Italia y Alemania las comunidades peruanas de allí le vuelvan a hacer plantones denunciándola por sus crímenes, así como lo han hecho en EEUU.
Estos 3 viajes han sido endosados por la mayoría derechista del parlamento, la misma que antes vetó 3 pedidos para salir al exterior de parte del depuesto presidente Castillo, incluyendo una para ver al Papa. Mientras al único mandatario electo con más de 8,8 millones se le impedía representar a su patria ante el Vaticano y otras naciones, a Dina, que es tan impopular, le han permitido que burle la constitución (que tanto dicen defender) permitiéndole que viaje sin delegar a ninguna persona en su remplazo.
La Vati-chica nuevamente no va a recibir ninguna portada en ningún medio local de cualquier país que vaya a visitar. En cambio, sí va a generar protestas por donde vaya. Todo ello en una escala que nunca antes se ha visto con cualquier mandatario peruano luego de la dictadura de Alberto Fujimori.

Isaac Bigio. Politólogo economista e historiador con grados y postgrados en la London School of Economics.

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