MUJER QUE ARAÑA

Escribe : Isaac Bigio
Dina Boluarte estuvo en Nueva York, la ciudad del cómic del «Sorprendente Hombre Araña». En esta, ella causó comicidad de parte de algunos observadores internacionales, no sorprendió a nadie, no trepó a ninguna altura, se enredó en su propia telaraña y arañó a la prensa y a varios residentes peruanos locales.
Si antes fue a Pichanaqui, donde acusó a los asesinados por ella de haberse matado ellos mismos, en Manhattan insultó a sus compatriotas que denunciaban sus crímenes como agentes pagados. Ella sabe que eso es una falsedad, así como lo son sus aseveraciones de que en el Perú se respetan los derechos humanos y el estado de derecho, de que el 99% de la población tiene seguro médico, o que ella se reunió con el presidente norteamericano Joe Biden (con quien solo se tomó una foto, y nada más).
Basta comparar las intervenciones de ella con las de su homólogo colombiano Gustavo Petro (quien tiene casi tanto tiempo en palacio como Dina). Mientras los medios extranjeros ignoraron a Boluarte (quien no hizo ninguna propuesta geopolítica), Petro abrió un importante debate internacional al plantear una conferencia global para lograr la paz en Ucrania y en Palestina.
Nunca antes una visita de un mandatario peruano a la Asamblea General de la ONU había sido tan poco prolífica y había causado tanta protesta. Desde la época de la fuji-dictadura no se veían tantos piquetes de peruanos rechazando a su propio gobernante.
Dina ha sido la única presidenta mujer en la historia mundial que ha ido a hablar a la ONU, que ha ordenado abalear a cientos de sus compatriotas desarmados y que tiene el apoyo de apenas 1 de cada 10 de sus ciudadanos (y cuando aún empieza su Gobierno).
Mientras tanto, en Lima, el Congreso aprobó darle poderes extraordinarios para garantizar la seguridad ciudadana. Dina no va a ser la versión femenina de Spiderman que atrape delincuentes. Son muchos de estos quienes controlan su Gobierno. La militarización no ayudará a acabar con la criminalización. Más bien, será una excusa para más represión.
Lejos de poder ser una spiderwoman o heroína, lo que muchos peruanos perciben es que hay una villana llamaba Dina.
Isaac Bigio. Politólogo economista e historiador con grados y postgrados en la London School of Economics & Political Sciences.
