Escribe : Isaac Bigio (*)

A medida que rompe con la izquierda y se acerca a la ultraderecha, Vladimir Cerrón cada vez más se convierte en un peón de la corrupción y de la reacción.

La gran derechización de los Cerrón.

En su mensaje al XV aniversario de PL, el partido del cual es su Secretario General, no mencionó a ninguno de los postulados con los que se creó su organización: desde hacer alguna nacionalización, combatir a la corrupción o ir hacia una revolución. No dijo nada de marxismo, leninismo, mariateguismo, socialismo, comunismo, anticapitalismo, antineoliberalismo o antiimperialismo. Tampoco habló nada, absolutamente nada, acerca de convocar a una nueva asamblea constituyente (lo cual es supuestamente la principal consigna de PL), al igual que las otras 3 demandas que son levantadas en todas las grandes movilizaciones populares: echar a Dina, cerrar al Congreso y libertad a los presos.
Cerrón se quejó de que el Comité Ejecutivo Nacional de PL tiene a 3 presos, pero ni en su web, en sus publicaciones y ni en las marchas aparecen los nombres o figuras de ellos o llaman a liberarlos, como si lo hacen los seguidores de Pedro Castillo, Betssy Chávez, los frentes de defensa, etc. Con ese silencio pareciera que se han resignado a que ellos están encarcelados por corrupción o que esperan acuerdos con mafias, como la fujimorista, para reducir sus penas o lograr su excarcelación.
Mientras Cerrón ignora todas las demandas de las grandes luchas sociales, todo su discurso se centró en justificar haberse incorporado a la mesa directiva del fuji-congreso diciendo que debieron haber entrado antes y que «jamás deben volver a estar ausentes» de esta.
Todo ello se da cuando tenemos uno de los parlamentos más anti-populares del mundo y de nuestra historia. Mientras más del 90% de los peruanos le desaprueba y más del 80% de ellos pide que se vayan todos y que haya elecciones generales o constituyentes, PL se resigna a querer reflotar la institución más repudiada del país.
En su último escrito («El factor caviar en la falacia del fujicerronismo») que él ha publicado en la web de PL (la misma que, como todo culto a la personalidad, se basa en sus textos y fotos), el Dr. Cerrón presenta a los «caviares» (y no al imperialismo, la derecha, el neoliberalismo o el fascismo) como su enemigo principal. Esta nota comienza diciendo «La llegada de Perú Libre a Lima no solo fue incómoda para la derecha peruana, sino que fue peor para la izquierda limeña». A esta última tilda como «caviar», la cual se ha convertido en su mayor enemigo.
Según Cerrón, «El mayor éxito político de los caviares, derrocado el fujimorismo, fue la captura del Estado a partir del Ministerio Público (..) tienen una importante presencia en el Poder Judicial, la Procuraduría General del Estado y hasta hace poco tenían 4 miembros de los 7 en el Tribunal Constitucional. Razones por las que algunos editorialistas de medios derechistas los catalogan como el verdadero poder bajo la sombra y los medios de extrema derecha, como la verdadera organización criminal en el país.»
Notar como el Dr. Cerrón simpatiza con la derecha y ultraderecha cuando estas acusan a los caviares o a quienes persiguen a la corrupción (y no a los grandes monopolios y transnacionales) como el «poder bajo la sobra» o «la verdadera organización criminal en el país».
El término «caviar» fue popularizado por la fuji-dictadura para denigrar a todos aquellos que cuestionaban su extrema corrupción y violación de los derechos humanos. El cerronismo ha sido el único grupo que viene del «progresismo» en haber adoptado ese mote y también en repetir la perorata de la ultraderecha de que el gran problema del Perú es que el Estado es uno «caviar».
El Estado sigue siendo uno de corte capitalista y neoliberal, con muchos elementos de narco-Estado fallido, el cual mantiene el modelo y la carta magna implantados por Fujimori. Empero, lo que los discípulos del tirano no les gusta es que, tras su caída, han crecido los sectores que buscan acabar con la impunidad y los malos manejos que se expandieron durante el fuji-decenio.
El Dr. Cerrón se une a ese coro aduciendo que así protege a sus «cientos de procesados» de PL. De todos los dirigentes y activistas que han sido juzgados o condenados por tráfico de influencias o de brevetes o por malos manejos públicos, no conocemos a ninguno que haya sido expulsado de PL, una pena que solo aplica a quienes difieren de la línea de su jefe.
PL ataca a las ONGs y busca decir que viven del dinero de la USAID. Empero, quien renovó durante 5 años los convenios entre el Estado y esta entidad comercial-militar de EEUU, fue el primer gabinete de Pedro Castillo, uno liderado por PL, el cual, a su vez, ratificó las 10 bases bélicas de Washington en el Perú. Buena parte de las ONGs tienen otras fuentes de financiamiento y juegan un rol progresivo en la defensa de los derechos humanos, de las mujeres, del medio ambiente, de los pueblos indígenas y afrodescendientes, de los niños, de los LGTB, etc. PL no quiere que sus cuadros saquen prebendas de ese sector, sino de puestos públicos, incluyendo, ahora, del ultra-desacreditado fuji-congreso y de su directiva.
La idea de algunos izquierdistas de apoyar a Toledo, Humala o PPK como «males menores» o gobiernos a ser mejorados ha sido un serio error, pero PL no cuestiona ello, sino que estos socialdemócratas se centren en acabar con la corrupción.
Cuando Fujimori fue visto saliendo sin grilletes o muletas hacia un spa, PL no cuestionó ello, mientras varios de sus congresistas apoyan una propuesta que podría hacer que el extirano acabe excarcelado. Tampoco el lápiz denuncia los negociados de la Sra. K. o de su entorno, ni demanda que ella sea inhabilitada o encarcelada.
El concubinato entre Vladímir y Keiko se da para evitar que ambos sean procesados y enrejados.

Anti-caviarismo es pro-corrupción y filo-fujimorismo.

El Dr. Cerrón cree que el objetivo estratégico del momento ya no es la Asamblea Constituyente o acabar con el neoliberalismo (cosas que no menciona en su discurso ante el XV aniversario de PL), sino el unirse con la DBA contra el resto de las izquierdas.
«En conclusión, entre la derecha y la izquierda popular parlamentaria, sin necesidad de negociar o pactar, sino por necesidad y casualidad, se compuso espontáneamente un duro voto anticaviar, lo que condujo a desestructurar algunas conquistas logradas por ellos como, por ejemplo, las capturas de la Superintendencia Nacional de Educación (SUNEDU), del Tribunal Constitucional (TC), del Ministerio de Educación (MINEDU), con su imposición de ideología de género, de la Defensoría del Pueblo, entre otros.»
Durante las elecciones, PL prometió eliminar al TC e imponer el ingreso libre a las universidades, pero ha hecho lo inverso. Reivindica, en los hechos, haber purgado del PL a los magistrados que se opusieron a liberar a Fujimori o a eximir de pagos a grandes corporaciones y también de haber impuesto el TC más profujimorista de este milenio. Al tirarse contra la SUNEDU han dado carta libre a una más cara, profunda, extensiva y peor privatización de la educación. Su rechazo a la «ideología de género» es una afronta a los derechos de las mujeres y de las minorías sexuales (y a lo que Cuba viene haciendo).
Esta alianza con y tras la ultraderecha ha sido hecha para impedir el ingreso libre a las universidades (promesa electoral de PL) y hacer que se expanda la privatización de la enseñanza superior (la cual es muy mala).
Para el Dr. Cerrón, el caviarismo «hace que persigan implacablemente a la derecha y a la izquierda popular, porque en sus mentes quienes no comulgan con ellos deben ser combatidos como presuntos delincuentes. Ni el peor estratega podría hacer tal estupidez en una arena política, abrirse varios frentes que juntos terminarían por aplastarlos, salvo que vea mucho Netflix, por tanto, ellos mismos han terminado forjando un espíritu anticaviar en quienes se sienten afectados, teniendo que enfrentar el designio de ser desmontados de los poderes estatales.»
Allí, el cerronismo propone una coordinación entre «la derecha y a la izquierda popular», es decir, de todos los que son «combatidos como presuntos delincuentes.» Para evitar «abrirse varios frentes» no hay que denunciar a la fuji-corrupción, sino trabajar con esta «forjando un espíritu anticaviar».
El Dr. Cerrón acusa al resto de la izquierda de que «han planificado fracturar el sólido voto anticaviar», por lo que hay que evitar «un enfrentamiento entre el fujimorismo y el mal llamado cerronismo». Por eso se debe evitar «de que PL se enfrente al fujimorismo, abriéndose un frente innecesario en este momento concreto, en favor de los únicos beneficiarios, los caviares.»
De esta forma se justifica la santa alianza entre los que quieren evitar que los sectores modernizadores y moralizadores puedan ir purgando al corrupto Estado heredado de la fuji-dictadura.

El cerronismo con la corrupción y el racismo.

En ninguno de los escritos del Dr. Cerrón se encuentra mayor referencia a la lucha anticorrupción. Por el contrario, su línea es, como hemos visto, fomentar una alianza con todos los corruptos de la derecha y ultraderecha para hacer frente a quienes investigan los malos manejos y también contra los fiscales o magistrados independientes. Waldemar Cerrón, incluso ha votado por eximir de cargos a los golpistas del 2020.
Como esta línea del Dr. Cerrón puede generar mucha repulsión, él opta por sembrar más y más confusión.
Por un lado, dice que el 7/12/2022 se produjo un golpe militar-parlamentario, pero ese día el grueso de los congresistas de PL que votaron, lo hicieron a favor de la vacancia presidencial. Su hermano Waldemar justificó como constitucional el traspaso del mando a Dina Boluarte y llamó a dar un voto de confianza a su primer gabinete de la muerte. Jamás ningún directivo perulibrista ha ido a visitar a Castillo a la cárcel y ahora los Cerrón se jactan de ser parte de la directiva del fuji-congreso golpista.
Muchas veces quien pierde capacidad de argumentar opta por azuzar los bajos instintos del racismo. El Dr. Cerrón ha acusado a Javier Diez Canseco, el único socialista en haber sumado casi un cuarto de siglo en el parlamento, de haber sido un «blanco».
Él diferencia a la izquierda «caviar» de la «popular» en que la primera es limeña mientras que en la segunda se da «el origen provinciano cobrizo de la militancia». La pugna entre costeños y capitalinos contra serranos y cobrizos, es algo que promovió el colonialismo, pero del cual quiere nutrirse el cerronismo.


El grito de guerra de Marx y Engels era «proletarios del mundo uníos». Al margen de su raza, etnia o color de piel, los trabajadores deben unirse para emanciparse. El Dr. Cerrón, que en ninguno de esos textos (ni en otros) habla de clases sociales, sustituye la lucha de clases por una lucha de razas.
La inmensa mayoría de los luchadores sociales que ha tenido y tiene este planeta tienen rostros que no son cobrizos, sino africanos, europeos, asiáticos o de otras razas. Todos cuentan y a nadie se le puede menospreciar por sus rasgos o colores faciales.
En su discurso por el XV aniversario de PL, el Dr. Cerrón habla de «la izquierda popular, la izquierda chola» en contraposición a la «izquierda caviar» o «limeña». «Cholo» viene del aimara «chhulu» que significa mestizo, y por ende alguien distinto al blanco, criollo, negro, zambo, oriental, semita e incluso la esencialmente indígena o que se comunica en idiomas nativos.
Además de apelar al racismo, se promueve la ignorancia. Las principales figuras de la izquierda que han vivido en Lima antes de que PL empiece a trabajar en la capital han sido de origen andino y mestizo: el moqueguano Mariátegui, el liberteño Vallejos, el andahuailino Arguedas, los cajamarquinos Malpica, Ledesma, Barrantes, Arana y Santos, los cuzqueños Blanco, Mendoza o Bellido, etc. A diferencia de estos 3 últimos, los Cerrón no son nativos quechua hablantes.
En los sectores populares que organizado la resistencia y las marchas contra la dictadura, no se ve a PL (un partido que nunca ha querido ser parte de las organizaciones sindicales o campesinas), mientras que los congresistas de PL se dedican a cortejar a la DBA. Si Waldemar suele justificar a Nano Guerra, a Vladímir se le ha incautado millones, lo que muestra un estilo de vida nada popular.
En conclusión, el Dr. Cerrón se ha vuelto un gran ultra-derechistón. Ha hecho que PL, que pudo haberse convertido en el mayor partido de masas de la izquierda peruana, haya roto con la izquierda, haya dejado de ser un partido y haya devenido en un reducido feudo personal donde todos sus objetivos son conseguir prebendas para sus adeptos y también unirse con la fuji-corrupción para evitar que avancen los procesos judiciales contra el amo de la sigla y sus seguidores.

(*) Isaac Bigio. Politólogo economista e historiador con grados y postgrados en la London School of Economics & Political Sciences.

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