Escribe : Isaac Bigio (*)

Cada 6 de agosto los altoperuanos celebran su día nacional, algo que ocurre 9 días después de que los que aún se reclaman como peruanos festejan sus fiestas patrias cada 28 de julio. Mientras a los primeros aún le faltan 2 años para conmemorar su bicentenario, los segundos ya lo han hecho hace 2 años.

Sin embargo, el Alto Perú ya no le gusta recordar que durante casi 3 siglos tuvo ese nombre (el que más tiempo ha durado para designar a su respectivo territorio). En agosto 1825 este se convirtió en el único país del mundo que adoptó el nombre de su libertador (el venezolano Simón Bolívar). La inicial «República de Bolívar» pasó por varios procesos hasta devenir en lo que es hoy el «Estado plurinacional de Bolivia».
Y no es que la independencia boliviana se hubiese dado 4 años después de la peruana, pues la emancipación de ambas se selló en la batalla de Ayacucho del 9 de diciembre de 1824. Cuando Lima era el bastión del virreinato, los primeros gritos libertarios sudamericanos partieron de las actuales Sucre y La Paz (las que hoy son las 2 capitales que tiene este país, el único en el hemisferio en tener tal dicotomía).
A partir de la creación de Bolivia se fue recortando esa histórica conexión con el resto del Perú, la cual se remonta al Collasuyo (el cual se extendió hacia partes de todos los 9 departamentos de la actual Bolivia y otras zonas aledañas) y a antes aún a las civilizaciones del lago Titicaca (como a la que hoy se le conoce como Tiahuanaco).
La confederación peruano-boliviana de 1836-39 llegó a ser la república más extensa del hemisferio y del planeta, pero su división hizo que ésta quedase repartida entre 3 tercios (lo que hoy es el Perú, Bolivia y numerosos territorios que fueron anexados en distintos momentos por sus vecinos, especialmente Brasil y Chile). Este último país fue multiplicando su superficie derrotando a los mapuches en el sur y a la alianza peruano-boliviana en el norte con la guerra de 1879-84.
Hace 14 décadas Bolivia perdió acceso al mar, algo que siempre había tenido durante su primer medio siglo de vida republicana y todo sus estados previos (ya sea antes o después de la conquista). Mientras Paraguay tiene un acceso al Atlántico a través de la cuenca de la Plata, todas las grandes urbes bolivianas carecen de cualquier conexión directa o indirecta con cualquier océano.
La división entre los dos Perús ha afectado a ambos (y mucho). Mientras que Alemania, Vietnam y Yemen lograron reunificarse tras haber estado partidas en 2 repúblicas, casi nadie plantea que se dé algo similar entre los 2 Perús, pese a que su actual separación no se debe, como en esos otros casos, a que ambos optaron por modelos socioeconómicos contrapuestos.
La reunificación de los 2 Estados que comparten el mayor lago sudamericano (el Titicaca) haría que la mayoría de los quechuas y aimaras y del antiguo Tahuantinsuyo estuviesen viviendo en una misma república. También acabaría con la tragedia mediterránea altoperuana. Esta unión, a su vez, devendría en una potencia mundial en minas, litio y agroexportaciones.
De todos los 193 miembros de las Naciones Unidas, Bolivia sigue siendo el único que fue bautizado con el nombre de su fundador que estuvo allí presente. Antes había la Rodesia del Sur y la del Norte, creadas por el millonario británico Cecil Rhodes (pero luego, su población mayoritariamente negra, rompió con el segregacionismo racial blanco y les cambió su nombre por el de Zimbabue y Zambia).
Las Filipinas fueron denominadas así por navegantes castellanos en honor a su rey Felipe, mientras que también bautizaron a las adyacentes Carolinas o Marianas en tributo a mujeres de la realeza española. Colombia fue inicialmente el apelativo con el cual el venezolano Francisco de Miranda designó al continente de Colón, el cual, en su mayor parte, debería haber estado unido bajo una monarquía constitucional hispanohablante comandada por un inca. Al final, este se redujo a una sola república, cuyo territorio jamás fue conocido por el mismo Colón. Los sauditas siguen siendo la única nación cuyo apelativo es el mismo de la única familia real que siempre les ha regido (y muy brutalmente).
Tanto «Perú» como «Bolivia» no son nombres oriundos y fueron impuestos desde afuera por blancoides, ya sean conquistadores o libertadores. Con el despertar de las naciones originarias, que por doquier quieren entrar a la globalización con su propia identidad, y con el surgimiento de nuevas asociaciones de Estados, no debería renunciarse a la idea de reunificar a los 2 Perús o a los territorios que alguna vez conformaron el Tahuantinsuyo.

Aniversarios de independencia.

El 7 de agosto de 1819 Bolívar derrotó a los realistas en Boyacá y liberó Bogotá, capital del virreinato de Nueva Granada (que controlaba Panamá, Colombia, Venezuela, Ecuador y partes de Brasil, Perú y Guyana). Dicha batalla inició una serie de triunfos militares hasta el 6 de agosto de 1824 en Junín, donde Bolívar desintegró a la caballería española, para luego tomar Ayacucho en diciembre y, al año siguiente, el 6 de agosto de 1825, proclamar la nueva república independiente de Bolívar en lo que fuera el Alto Perú.
La fecha del 6 de agosto fue adoptada por Bolivia en 1825 y por Jamaica en 1962 como sus respectivos días de la independencia. Paradójicamente, en la mayor isla latinoamericana de habla inglesa, Bolívar escribió en 1815 su famosa Carta de Jamaica planteando la independencia hispanoamericana, algo que sellaría una década después al entrar a La Paz.
Durante el Gobierno de Castillo se oficializó a nivel nacional la celebración de la batalla de Junín, pero con Dina esa conmemoración se ha dinamitado. En su mensaje presidencial (pese a ser el más extenso visto en TV), Boluarte habló de festejar a todo dar en 2024 el bicentenario de la gesta de Ayacucho (pero ignorando la de Junín).
Cuando en la mañana del 6 de agosto escribo esta nota, no hay una sola mención de la batalla de Junín en la web o redes del Congreso o de su segundo vicepresidente, Waldemar Cerrón (quien representa a ese departamento), de su hermano Vladímir (quien fue presidente de dicha región), o de Perú Libre (el único partido nacional que se enorgullece de ser huanca). En cambio, cuando el 18/2/2023 fue al aniversario de Odría, la bancada e PL fue la única en difundir un poster embelleciendo a dicho dictador juninense.
El Facebook de Waldemar está lleno de afiches, mensajes o videos por el día de los jueces, mientras no hay nada sobre el aniversario de esa gesta, así como tampoco ninguna mención a las luchas populares o una explicación del porqué se reunió con Otárola junto a toda la mesa directiva. El cerronismo se centra en adular a los jueces y hacer un pacto de mutuo blindaje con el fujimorismo para evitar que nadie de su clan familiar sea condenado por corrupción.

Dina Boluarte, pifiada en Junín ayer Domingo

(*) Isaac Bigio. Politólogo economista e historiador con grados y postgrados en la London School of Economics.

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