ANTONIO BANDERAS VICTIMA DEL EXITISMO EN SU CIUDAD NATAL, MÁLAGA..!!
Antonio Banderas, 56 años, lleva una década buscando la oportunidad perfecta para integrarse en la vida cultural de Málaga, su ciudad natal. Lo cuenta el arquitecto José Seguí, la persona con quien decidió embarcarse, junto a la empresa Starlite, promotora del Starlite Festival de Marbella, en lo que le pareció la ocasión ideal: la reforma de la manzana donde están los antiguos cines Astoria y Victoria de Málaga, en el centro de la capital de la Costa del Sol, y su reconversión en un potente contenedor cultural y de ocio. Su propuesta, Ecos Urbanos, ganó el 7 de abril el concurso internacional de ideas convocado por el Ayuntamiento para sentar las bases de la futura actuación en el edificio, un trámite no vinculante previo a lo que será el concurso para construir y explotar el espacio.
Varios trámites administrativos engorrosos y algunas declaraciones han llevado a este desenlace. La gota que ha colmado el vaso fue la propuesta de IU-Málaga para la Gente, en la comisión de Urbanismo de este lunes, de que se anulara el concurso de ideas ganado por Banderas, una iniciativa respaldada por Málaga Ahora (marca blanca de Podemos), el edil no adscrito Juan José Espinosa (también de Podemos) y Ciudadanos, socio de investidura del PP, que gobierna Málaga en minoría. No salió adelante porque el PSOE, que culpa de todo el embrollo a la “mala” gestión del alcalde, Francisco de la Torre, en todo el proyecto alrededor de los antiguos cines, se abstuvo en la votación.
El edificio que se pretende reconvertir está en uno de los puntos más emblemáticos de Málaga, en la Plaza de la Merced, donde nació Picasso. El Ayuntamiento compró la manzana por 21,7 millones de euros en 2010 y poner en marcha el mecanismo para reformar el inmueble, uno de los planes enconados del alcalde popular, ha costado años. Tras el concurso de ideas, Urbanismo está preparando el pliego de condiciones en el que se basará el concurso para la concesión del suelo durante 35 años.

La propuesta capitaneada por Banderas, que ya no optará al concurso (“me metí con Antonio y me salgo con Antonio”, afirma Seguí), se alza seis plantas y contempla un centro de usos múltiples sobre 9.000 metros cuadrados. Incluye un centro cultural de alta calidad y espacios comerciales para gestionar espectáculos de artes escénicas, música, gastronomía, cine y espectáculos en vivo. La sala de teatro se ubica en la primera planta, que también deja espacio para exposiciones, y la actividad comercial se concentra en las plantas tercera y cuarta. En caso de optar al procedimiento, la dimensión del edificio se tendría que haber modificado para adaptarse a las normas urbanísticas de la zona.
La construcción del complejo vale 14 millones de euros. El canon anual que debe pagar el concesionario no está fijado, a la espera del concurso. Precisamente, con el objetivo de blindar ese futuro contrato, Málaga Ahora presentó una moción en el último pleno, respaldada por toda la oposición, que aprobó fijar un canon para recuperar el dinero que costó el edificio y exigir avales suficientes al concesionario. “Hay que garantizar que los procesos cumplen los principios de legalidad y libre concurrencia”, apunta la portavoz de este grupo, Ysabel Torralbo, que no se siente responsable de lo que ha pasado con Banderas y culpa al alcalde, igual que la portavoz socialista, Mari Carmen Moreno, de “incendiar” el asunto y propiciar que se empezara a hablar de ese posible traje a medida.
De la Torre, dos días antes de ese pleno, comentó que se valoraría si en el pliego de condiciones se incluía que las firmas interesadas contaran con una persona “con capacidad de proyección”, en clara alusión al perfil del actor malagueño. “Banderas y Seguí tenían decidido ya irse, lo que ha hecho el actor es jugar al victimismo”, asevera, por su parte, el portavoz de IU-Málaga para la Gente, Eduardo Zorrilla. El artista seguirá buscando el “mejor lugar” para integrarse en la vida cultural de Málaga, pero “desde el ámbito absolutamente privado”.
